Cómo cubrir el cambio climático durante la pandemia

Apr 7, 2020 en Periodismo ambiental
Windmills

El presente artículo es parte de nuestra serie sobre el coronavirus. Entra aquí para leer más.

El año 2020 iba a ser un superaño para el medio ambiente; uno con una lista completa de reuniones políticas clave y avances en torno a la biodiversidad, el cambio climático y los océanos. Pero ahora, cuando el impulso político y las prioridades de las personas han cambiado para responder al COVID-19, los periodistas deben considerar dónde y cómo cubrir esa otra amenaza existencial que enfrentamos: la crisis climática.

A continuación presentamos algunas consejos de Arthur Wyns, investigador del cambio climático para la Organización Mundial de la Salud, sobre posibles ángulos de cobertura del cambio climático durante una crisis sanitaria como la que vivimos hoy. Estas recomendaciones pueden complementarse con los consejos para periodistas brindados por IJNet y otros.

Primero, la pandemia de COVID-19 es una tragedia humana. Debe recibir el espacio en los medios que necesita y merece en el futuro previsible.

La aparición y expansión del COVID-19 ha afectado vidas, comunidades y negocios en todo el mundo, y ha dominado legítimamente la cobertura de los medios. 2020 pasará a la historia como un año de incertidumbre, dolor y tristeza. Todas las coberturas periodísticas, sin importar el tema, deben ser sensibles a esta situación.

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Estamos en una época de crisis simultáneas

Vivimos en una época de crisis que se cruzan. La principal causa de la crisis climática -la contaminación del aire- también está causando una amenaza masiva a la salud pública. Mientras tanto, la amenaza a la salud que plantea el COVID-19 podría ser más difícil de controlar en lugares que sufren de inseguridad hídrica, exacerbada por el cambio climático.

Desigualdad, degradación ambiental y desestabilización climática, oleadas de populismo, conflictos, tensiones políticas, incertidumbre económica y amenazas a la salud pública: se precisa una mejor comprensión de cómo estas crisis se relacionan, interactúan y escalan.

Ya no podemos darnos el lujo de informar sobre una crisis a la vez. Necesitamos cubrirlas y abordarlas juntas.

La crisis climática como crisis sanitaria

Los efectos del cambio climático ejercen cada vez más presión sobre los sistemas de salud en todo el mundo. Los desastres inducidos por el clima, las olas de calor, la inseguridad hídrica y la contaminación del aire contribuyen a la inseguridad sanitaria.

La crisis climática está aumentando la prevalencia y la propagación de ciertas enfermedades. Está causando un aumento de la desnutrición, la malaria, la diarrea y el estrés por calor. Supondrá miles de millones de dólares en costos de salud.

Las decisiones que tomemos sobre el cambio climático ahora y en los próximos años afectarán profundamente la salud de por vida de un niño nacido hoy. Es por eso que la OMS ha hecho del cambio climático una prioridad institucional.

En este sentido, la cobertura del cambio climático puede estar muy alineada con el periodismo en salud.

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La asistencia sanitaria es nuestra primera línea de defensa

Los sistemas de salud son nuestra primera línea de defensa contra las amenazas a la seguridad sanitaria, incluido el cambio climático. La pandemia de COVID-19 está dejando muy en claro que nuestros sistemas de salud deben contar con buenos recursos, equitativos y apoyados en una fuerza laboral equipada que pueda resistir los embates.

La cobertura periodística debe resaltar el costo humano de los sistemas de salud con recursos limitados cuando responden a las crisis, sea en relación con la actual pandemia, el impacto climático u otros estresores.

La crisis del COVID-19 nos muestra la importancia de actuar temprano ante los riesgos globales, y que los gobiernos pueden y deben tomar medidas enérgicas para proteger a sus poblaciones.

Cubrir la inequidad que desnuda la crisis

Las regiones y los grupos de población más pobres son desproporcionadamente vulnerables al COVID-19 debido a su acceso desigual a los servicios de salud. Lo mismo es cierto para el cambio climático.

El aumento global de la desigualdad es muy visible en el ámbito de la salud pública. Al menos la mitad de la población mundial no goza de una cobertura total para los servicios de salud más básicos. Cuando las crisis golpean -ambiental, de salud o económica- la desigualdad global se mantiene y se refuerza, atacando con más fuerza a los más vulnerables y marginados.

Informa sobre soluciones y recuerda: las soluciones de salud son a menudo soluciones climáticas

Las restricciones temporales que la mayoría de las personas han tenido que aceptar en respuesta a la pandemia de COVID-19 podrían conducir a cambios en el largo plazo en viejos comportamientos, muchos positivos para la salud y el clima. Aunque el cambio climático representa una amenaza para la salud a largo plazo más gradual, se necesitará un cambio igualmente drástico y sostenido en los hábitos económicos y sociales para evitar daños irreversibles.

Un enfoque orientado a las soluciones es extremadamente valioso cuando se informa sobre cualquier crisis: al ofrecer información basada en la evidencia sobre las respuestas a los problemas sociales, se reduce la ansiedad y se ofrece un camino constructivo.

Los trabajadores de la salud se han convertido en los rostros y las voces de la pandemia actual, asumiendo en muchos casos roles liderazgo o expresando de manera efectiva las preocupaciones públicas. Estas figuras podrían ser portavoces valiosos y refrescantes de las crisis ambientales y climáticas, y de cómo afectan nuestras vidas y nuestro bienestar.

Reconocer los efectos secundarios de las medidas de control del COVID-19

Los esfuerzos para controlar la nueva pandemia de coronavirus han reducido la actividad económica, dando lugar a mejoras temporales y localizadas en la calidad del aire, como han informado varios medios de comunicación.

La contaminación del aire es un grave riesgo para la salud, fuertemente relacionado con el cambio climático. Los mismos combustibles fósiles que impulsan el cambio climático son responsables de dos tercios de las muertes por contaminación del aire. Y, aunque nos amenaza a todos, los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas y los adultos con sistemas inmunes debilitados son los que corren mayor riesgo por el aire contaminado.

Sin embargo, las reducciones a corto plazo de la contaminación del aire debido a las medidas para contener la pandemia no son motivo de celebración. Han llegado a costa de la vida y los medios de vida humanos, y es probable que tengan una vida corta o incluso se reviertan una vez que las economías comiencen a funcionar nuevamente.

Ofrece una cobertura prospectiva de la recuperación de la pandemia

Cuando la comunidad global finalmente supere la pandemia de COVID-19, los gobiernos tendrán la oportunidad de repensar cómo quieren que sus sistemas sociales y económicos avancen.

Los paquetes de apoyo financiero y social que muchos gobiernos están diseñando actualmente para resucitar la economía global pueden ser de dos maneras: pueden encerrarse en combustibles fósiles que dañan la salud, reduciendo así nuestras posibilidades de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, o pueden acelerar la transición hacia un futuro resistente, sin emisiones de carbono, justo y más saludable.

Muchas de estas decisiones se tomarán a puerta cerrada y tendrán consecuencias en las décadas por venir y, por lo tanto, requieren una cobertura mediática profunda y prospectiva.

Reconoce a la salud pública como un catalizador político

Ahora, más que nunca, la salud pública ha entrado en el ámbito político. Las consideraciones de salud darán forma a las opciones políticas en 2020. Nuestra respuesta al COVID-19 también determinará el impacto futuro sobre la salud del cambio climático y otras amenazas.


Arthur Wyns es investigador del cambio climático de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Escribe a título personal; sus puntos de vista no representan necesariamente a la OMS ni a ninguno de sus estados miembros.

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Matthew T Rader.