Tras la masacre de Charlie Hebdo: ¿los caricaturistas y humoristas trabajan con suficiente seguridad?

porNatasha Tynes
Jan 13, 2015 en La seguridad del periodista

El brutal asesinato el miércoles pasado de periodistas de la revista satírica francesa Charlie Hebdo ha conmocionado al mundo por su brutalidad y también ha vuelto a encender el debate sobre la libertad de expresión.

En total 12 personas murieron el miércoles 7 de enero, cuando hombres armados irrumpieron en las oficinas de la revista, supuestamente llamando a sus objetivos por sus nombres. Entre los muertos había dibujantes famosos como Stéphane Charbonnier, Jean Cabut y Bernard Verlhac. Caricaturistas de todo el mundo se reunieron en apoyo a las víctimas a través del hashtag #jesuischarlie (yo soy Charlie), y elaboraron sus propios dibujos para homenajear a sus compañeros caídos.

El ataque también encendió el debate acerca de la seguridad de los caricaturistas y humoristas y sobre cómo hacer frente a las amenazas. IJNet conversó con varios dibujantes para pedirles su opinión sobre el tema. Entre los entrevistados por el equipo de IJNet estuvieron Rob Rogers, dibujante del Pittsburgh Post-Gazette, Carlos Latuff, un caricaturista freelance árabe-brasileño, y Nate Beeler, caricaturista editorial del Columbus Dispatch.

IJNet: ¿Creen que los caricaturistas y humoristas reciben la misma protección que otros periodistas? ¿Esta protección es tomada en serio por los medios?

Carlos Latuff: No, porque los periodistas suelen tomarse su trabajo más en serio cuando se trata de este tipo de amenazas. Los caricaturistas juegan con la crítica de una manera satírica, y tal vez por eso le restan importancia a la gravedad de la cuestión. Pero después de esta tragedia algunos dibujantes necesitarán chalecos antibalas, ¡e incluso guardaespaldas!

Nate Beeler: Ha habido una tendencia preocupante en la última década: en muchas ocasiones los medios despidieron a sus dibujantes para después volver a contratarlos como colaboradores freelance. Esto no solo ha resultado en una pérdida de beneficios y una disminución demoledora en las remuneraciones, sino que también priva al dibujante de medidas de seguridad, ya que él o ella deben trabajar desde su casa. Las caricaturas freelance todavía llevan su firma y provocan las mismas respuestas que cuando eran empleados con salario. Para un loco aspirante a asesino, la única diferencia sustancial es que el dibujante ya no está resguardado por un medio de comunicación.

 

¿Alguna vez han recibido amenazas como resultado de su trabajo? En caso afirmativo, ¿cómo lidiaron con ellas?

Rob Rogers: Sí, he sido amenazado. Creo que todo caricaturista editorial que se precie de serlo ha enojado a alguien lo suficiente como para provocar una reacción negativa. Recibí amenazas por email, cartas y llamados telefónicos. Nunca he temido por mi vida.

C.L.: Sí, cuando traté el tema de Palestina y el de la brutalidad policial en Brasil recibí algunas amenazas. No les di importancia. No hay mucho que pueda hacer. Podría dejar de hacer caricaturas y desaparecer pero, de reaccionar así, todos los dibujantes desaparecerían conmigo. Si estás trabajando con temas delicados debes asumir los riesgos.

¿Cómo podría prevenirse otra tragedia como la ocurrida el miércoles 7? ¿Han aprendido alguna lección de esta catástrofe?

R.R.: Creo que la mejor manera de prevenir una tragedia como esta es seguir defendiendo la libertad de expresión y la sátira. En otras palabras, necesitamos dibujar más caricaturas. Es importante mostrarle a estos brutales terroristas que ellos no van a impedir que la comunidad de caricaturistas continúe compartiendo su arte. Hay quienes han sugerido que los caricaturistas de Charlie Hebdo instaron a los ataques debido a sus caricaturas ofensivas. Pensar de ese modo está mal. Es lo mismo que culpar a una víctima de violación diciendo que alentó el ataque debido a la manera en que estaba vestida.

Imagen principal con licencia Creative Commons en Flickr, vía Keno Photography. Imagen secundaria ©2015 Rob Rogers/Pittsburgh Post-Gazette, reproducida con permiso.