La automatización puede permitir a los periodistas centrarse en el reporteo

por Sérgio Spagnuolo
Nov 2, 2020 en Periodismo de datos
A computer with code sits next to a stack of books and papers

En agosto pasado decidí contratar a un periodista para producir contenido para un proyecto. Esta persona iba a ayudarme con publicaciones en redes sociales, boletines e informes para brindar a otros periodistas conocimientos científicos provenientes de las redes sociales. Después de unas semanas, tras haber trabajado en el presupuesto y los objetivos que tenía en mente, cambié todo el plan y contraté a dos desarrolladores a tiempo parcial para crear un bot de Twitter y un sistema de entrega de informes automatizado.

De un solo golpe, resolví dos problemas: alimentar el timeline de Twitter de mi proyecto y ofrecer contenido de boletín a los usuarios. Tras el lanzamiento, no se necesitaron manos humanas para tocar esos dos flujos de contenido. Fue un escenario clásico en el que la automatización literalmente se robó el trabajo de un periodista. Después de todo, ¿por qué necesitaría a alguien que produzca contenido que mis algoritmos ya me habían facilitado casi de forma gratuita? Además, el plan inicial era contratar a un periodista por un tiempo limitado, mientras que la automatización durará todo el tiempo que yo quiera.

Mientras profundizaba en el desarrollo de estos productos automatizados, siempre surgía una pregunta: necesitamos estrategia y pensamiento, necesitamos... un periodista. ¿Cuál es el sentido de publicar contenido sin una estrategia? Entonces, además de eso, contraté a un community manager para que manejara el barco por un tiempo, y ahora estamos navegando con bots y humanos.

[Lee más: Los algoritmos manejan nuestras vidas (y son tendenciosos)]

 

La automatización en el periodismo es algo que sigue despertando cuestionamientos. No solo por su potencial para eliminar tareas humanas, sino también porque las máquinas no son los mejores periodistas. Los periodistas podrían (y deberían) desconfiar de los efectos de automatizar cada aspecto de una redacción, como Microsoft intentó hacer con MSN, pero la lección que tomé de esta experiencia es que la automatización es una gran aliada, no una solución independiente.

La automatización de tareas repetitivas y la creación de contenido simple pueden tener un lugar muy útil dentro del periodismo y, posiblemente, puede conducir a mejores empleos en la industria. Piensa en un ascensorista; con notables excepciones, ahora ya no necesitamos personas que presionen los botones del ascensor por nosotros. Se trata de una realidad.

Esto me lleva a 2012, cuando trabajaba para Reuters en Brasil. Mi función era leer documentos corporativos y redactar titulares rápidos y simples basados en ellos. Básicamente repetía lo que decían los documentos. Si una empresa que cotiza en bolsa anunciara informes financieros, una recompra de acciones o un nuevo producto, publicaría de uno a cuatro párrafos y dejaría que el reportero de esa industria se encargara del resto. Era un trabajo mecánico, repetitivo y aburrido. Tuvo importancia en ese momento para la empresa y para los lectores, pero el trabajo no involucraba ninguna estrategia, ningún informe real ni toma de decisiones. ¿Por qué un periodista necesitaría hacer eso? Pregunta justa, con una respuesta predecible: salvo excepciones, la mayoría de los bots son capaces de hacerlo ahora.

[Lee más: Cómo funcionan los bots (y cómo contribuyen a difundir información falsa)]

 

Un informe de marzo de 2019 del Institute for Information Law citó “preocupaciones sobre la exposición selectiva y el acceso selectivo a la información, los efectos perjudiciales en la esfera pública, los algoritmos de recomendación mal diseñados y la concentración de la atención en unas pocas plataformas en detrimento de un más amplio y floreciente mercado de medios".

“Sin dudas, también existe el riesgo de que se desarrollen tecnologías impulsadas por inteligencia artificial para explotar las vulnerabilidades de los usuarios, para manipular, erosionar la privacidad, institucionalizar la vigilancia intelectual y crear, intencionalmente o no, nuevas desigualdades digitales”, señaló el informe.

Sin embargo, hay una manera de pensar en el lugar de la automatización en las redacciones (incluidas las más pequeñas) que no lleva a que los periodistas pierdan su trabajo y que no suponen que el software deba hacer una tarea periodística. Si los periodistas redirigen sus recursos al trabajo que más importa, como investigaciones y análisis reales, podemos dejar las tareas repetitivas, aburridas y mezquinas a los bots.

Reuters, Bloomberg y la mayoría de las agencias de noticias ya lo hacen. Forbes y The Guardian también. Una gran historia del New York Times emplea exactamente esa estrategia de hacer que la automatización haga tareas de poca importancia. El Washington Post incluso ganó un premio por un bot suyo.

Ahora que tenemos herramientas cada vez más poderosas, como GPT-3 de OpenAi, un modelo de lenguaje prometedor que utiliza inteligencia artificial para generar texto automatizado similar al humano, la automatización suena aún más prometedora que nunca para el periodismo. Deberíamos estudiarla y situarla a nuestro favor.

Hay una discusión continua entre aquellos que ven la automatización como un enemigo que conducirá al caos y al desempleo masivo, y aquellos que la ven de manera distinta. Pero hay una cosa en la que todos están de acuerdo: está sucediendo de una forma u otra en numerosas industrias a la vez el periodismo incluido, y depende de nosotros convertirla en un aliado. Preservando los trabajos periodísticos, podemos aumentar la productividad en nuestras redacciones. Solo necesitamos una estrategia (humana) adecuada.


Sérgio Spagnuolo es becario ICFJ Knight.

Este artículo fue publicado originalmente en StoryBench y es reproducido en IJNet con permiso.

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Emile Perron.