La IA se ha vuelto indispensable en la ciencia. Ayuda a resolver una gran variedad de problemas, desde la clasificación de galaxias y las predicciones meteorológicas hasta la grabación de acontecimientos poco frecuentes, como las explosiones de supernovas.
Aun así, muchos divulgadores científicos, entre ellos periodistas espaciales como yo, se muestran cautos, recelosos o incluso se oponen a la idea de utilizar la IA en su trabajo.
Los programas de IA generativa, como ChatGPT, entrenados a partir de grandes cantidades de datos, son los que generan más controversia y despiertan escepticismo y preocupaciones, especialmente por cuestiones de ética y precisión.
La IA se ha integrado tanto a nuestro trabajo que a veces ni siquiera nos damos cuenta de que está ahí: herramientas como Grammarly y los correctores ortográficos detectan errores en nuestros escritos, y muchos de nosotros utilizamos programas de traducción. Quienes discuten sobre si es ético utilizar la IA en el periodismo pasan por alto el hecho de que ya utilizamos estas tecnologías a diario.
Adaptar textos científicos complejos a distintos públicos
Los periodistas científicos deben utilizar un lenguaje claro para ayudar a su público a digerir temas complejos. En este sentido, pueden aprovechar la IA para evaluar la accesibilidad de sus coberturas y hacerlas más comprensibles sin sacrificar la precisión.
Por ejemplo, es más probable que los lectores de una revista espacial especializada aprecien una descripción árida de las características técnicas del detector de neutrones a bordo de la nave TGO de la misión ExoMars. En cambio, el público de una revista de divulgación general necesitará descripciones más accesibles, incluyendo metáforas ilustrativas.
Sabrina Heike Kessler, investigadora principal y profesora asociada del Departamento de Comunicación e Investigación Mediática de la Universidad de Zúrich, ve un gran potencial en ChatGPT para divulgar la ciencia. "Es bueno para explicar temas complicados de manera sencilla", señaló.
Rajat Bhushan Gupta, divulgador científico y miembro del Gremio de Comunicación en Astrobiología de la NASA, explicó cómo emplea la IA para ese fin: "Utilizo la inteligencia artificial para adaptar el lenguaje de mis escritos al público destinatario, simplificando temas complejos. Por ejemplo, primero esbozo un borrador y luego pido a ChatGPT o Perplexity que adapten el estilo a un determinado tipo de audiencia o a un grupo de edad específico".
Gupta también utiliza la IA para analizar artículos científicos: carga documentos en una de las aplicaciones y le pide que los explique desde distintas perspectivas, que identifique lagunas o aspectos que no se han investigado lo suficiente y limitaciones que podrían afectar a la exactitud de las conclusiones, como problemas en la metodología. También usa herramientas de IA para visualizar datos e imágenes.
Procesar y comprender información científica
Escribir un artículo de largo aliento sobre un tema relacionado con la ciencia puede exigir al periodista consultar numerosos informes, libros de texto o enciclopedias. Algunos pueden necesitar información traducida del inglés a su lengua materna.
Para quienes se inician en el periodismo científico sin formación en ciencia, tecnología, ingeniería o matemáticas, la IA puede ser un recurso inestimable: nos ayuda a comprobar hasta qué punto entendemos conceptos complejos, simplifica textos técnicos largos y extrae la información más importante de los artículos científicos.
"Explícamelo como si tuviera cinco años" es una pregunta útil para que una herramienta de IA desglose material complejo.
Traducción, fact-checking e investigación
ChatGPT y otras herramientas de IA como DeepL ayudan a los periodistas a traducir textos y encontrar definiciones de terminología compleja. Hace unos cinco años, pasé varias horas buscando la traducción de un término técnico para incluirlo en una infografía sobre un orbitador de Marte. Hoy, utilizar una herramienta de IA para traducir el mismo término me lleva menos de un segundo.
Y lo que es igual de importante, los periodistas pueden utilizar herramientas de IA para contrastar información rápidamente, para identificar incoherencias lógicas, contradicciones en los datos y errores en la investigación. Esto puede ser especialmente útil cuando se analizan grandes conjuntos de datos.
Una mayor conexión con la audiencia
La IA puede usarse para analizar el sentimiento de la audiencia, de acuerdo con Broader Impacts Productions, una empresa especializada en contenidos de ciencia en video.
"En comunicación científica nos suele costar determinar la recepción de nuestro trabajo, y la evaluación debe convertirse en un componente más central de nuestros esfuerzos comunicacionales si queremos mejorar la eficacia. ChatGPT puede realizar un análisis básico de sentimientos a partir de un fragmento de texto, lo que puede acelerar el proceso de evaluación e iteración", afirma la empresa en su sitio web.
La IA como recurso para periodistas neurodivergentes
La última ventaja de la IA que quiero mencionar puede ser especialmente relevante para los periodistas neurodivergentes. Un estudio de 2024 publicado en Press Gazette reveló que dentro del periodismo hay una presencia significativa de personas neurodivergentes. No existen datos sobre la prevalencia de la neurodivergencia entre los periodistas científicos, por lo que solo podemos especular sobre la relevancia de este tema, basándonos en la idea de que las personas neurodivergentes suelen sentirse más atraídas por la ciencia, una hipótesis respaldada por algunos estudios.
Aunque condiciones como el TDAH y el autismo tienen ciertas ventajas —la capacidad de hiperconcentración, por ejemplo—, también pueden generar dificultades, ralentizar considerablemente el flujo de trabajo e incluso contribuir al burnout.
La IA puede ser un asistente indispensable en estos casos. Tengo diagnóstico de TDAH y utilizo la IA con regularidad para optimizar mi trabajo. Cuando hay demasiada información y mi concentración decae, es mucho más cómodo utilizar una herramienta de IA (como ChatGPT, Otter.ai o Descript) para transcribir o dictar texto y luego estructurar el material. Cuando los pensamientos corren más rápido de lo que tus dedos pueden teclear, la IA ayuda a no perder de vista las ideas y a encontrar el lugar adecuado para ellas.
Algunos ven a la IA como una panacea, mientras que otros la ven como el presagio del fin del periodismo. Un informe del Tow Center for Digital Journalism de la Universidad de Columbia señala: "Como ocurre con cualquier nueva tecnología que se incorpora a las noticias, los efectos de la IA no serán ni tan nefastos como predicen los agoreros, ni tan utópicos como esperan los entusiastas".
En un escenario ideal, como escribe el periodista y editor Mićo Tatalović, liberarse de las tareas rutinarias daría a los periodistas científicos más tiempo para "informar en persona desde el terreno, hacer investigaciones y dedicar más tiempo a las grandes historias que realmente importan y que las computadoras aún no pueden manejar del todo".
Hasta que lleguemos a ese punto, los periodistas harían bien en capitalizar los avances tecnológicos, sin dejar nunca de lado su ética y las normas periodísticas básicas.
Este artículo fue publicado originalmente en IJNet en ruso.
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