Las claves del éxito de Alemania en el combate al COVID-19

porHéloïse Hakimi Le Grand
Sep 22, 2020 en Cobertura del coronavirus
German flag

En alianza con nuestra organización matriz, el Centro Internacional de Periodistas (ICFJ), IJNet conecta a periodistas con expertos en salud y redacciones internacionales a través de una serie de seminarios web sobre COVID-19 como parte del Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de Salud.

El presente artículo corresponde a nuestra serie sobre el coronavirus. Entra aquí para leer más.

Cuando el COVID-19 se extendió por primera vez Europa, países como Francia, Italia, España y el Reino Unido enfrentaron altas tasas de casos, hospitalizaciones y muertes. Alemania, entretanto, pudo eludir esos niveles de transmisión y sufrimiento entre sus ciudadanos.

El éxito de Alemania para evitar una primera ola sustancial de casos de COVID-19 fue doble, explicó el inmunólogo y asesor de la canciller Angela Merkel, Michael Meyer-Hermann, en un seminario web de ICFJ/IJNet copatrocinado por la beca Arthur F. Burns.

Primero, las pruebas y el rastreo de contactos se implementaron desde el principio. Si ese sistema se hubiera adoptado solo una semana después, la propagación del virus podría haber sido exponencial. En segundo lugar, el flujo de información entre científicos, políticos y la población fue mucho más efectivo que en otros países, incluido Estados Unidos. Como resultado, "la gente ya estaba empezando a cumplir con las medidas antes de que se implementaran". Esto incluyó usar mascarillas, distanciamiento social y evitar grandes reuniones.

Al igual que sus vecinos europeos, Alemania experimentó un resurgimiento de COVID-19 durante los meses de verano, y el número de casos diarios aumentó de 200 a fines de junio a 2.000 a mediados de agosto. Según Meyer-Hermann, este aumento se debió a que las personas viajaron y regresaron de vacaciones, y no a un cambio en el distanciamiento social o el uso de tapabocas. Agregó que este aumento de casos no le ha hecho, de momento, reconsiderar su estrategia. “El virus está circulando, pero las medidas que tenemos son capaces de contenerlo”, dijo.

[Lee más: Informar sobre la pandemia en Armenia bajo el ojo censor del gobierno]

 

Ahora los alemanes pasan menos tiempo al aire libre por la llegada del otoño, y Meyer-Hermann espera que la propagación viral aumente. “La mayoría de las infecciones ocurren en espacios cerrados, por lo que se intensificará la dinámica de las infecciones virales y todo comenzará de nuevo”, dijo. "La pregunta es si podemos contener el virus sin otro confinamiento, y eso es difícil de prever".

Las pruebas, el rastreo de contactos y el aislamiento no son suficientes para contener el virus en el país, dijo Meyer-Hermann. Estas estrategias deben combinarse con el uso de mascarillas, especialmente en interiores. En lo que respecta a las protestas contra el uso de tapabocas, el especialista dijo que no le sorprende que hayan tenido lugar. Y si bien han llevado a una mayor transmisión, cree que la contención implementada debería ser suficiente para tolerar el repunte.

Como la mayoría de los demás países europeos, Alemania ha permitido la reapertura de las escuelas. Hasta ahora es difícil evaluar la dinámica de transmisión, dijo Meyer-Hermann. Por un lado, “si los niños se enferman, tienen menos síntomas. Pero puede haber efectos a largo plazo que no deberíamos descuidar". Por otro lado, no sabemos si el contagio a través de niños es menos probable. En las escuelas, hay “muchos más contacto que en otras áreas de la sociedad. Entonces, incluso si son menos infecciosos, todavía existe un gran peligro debido a la cantidad de contacto".

Meyer-Hermann dijo que deberá reevaluar la estrategia respecto de los niños en Alemania a medida que las temperaturas sigan bajando. Un problema importante para él es que los niños transitarán gripes normales, por lo que presentarán síntomas. "Pero entonces, ¿qué vas a hacer con este alumno? ¿Los envías a la escuela?" Si los niños con síntomas necesitan hacerse la prueba primero, las escuelas podrían estar medio vacías la mayor parte del tiempo.

Muchos esperan la distribución de una vacuna, pero Meyer-Hermann se muestra escéptico sobre su eficacia potencial. Hace unos meses, el 50% de los alemanes estaban dispuestos a vacunarse, pero desde entonces ese número se ha reducido al 20%. "Ahora estamos conteniendo el virus y el deseo de vacunarse, con todas las dudas asociadas y los efectos secundarios desconocidos, está disminuyendo", dijo. Según Meyer-Hermann, esa cantidad de aceptación pública significa que es poco probable que una vacuna logre la inmunidad colectiva requerida para detener las pruebas generalizadas y el rastreo de contactos.

Una de las claves del éxito de Alemania en frenar la propagación del COVID-19 ha sido el flujo de información, desde la ciencia hasta la política y la gente, señaló Meyer-Hermann. Ese flujo de comunicación se puede reproducir en otros países del mundo, incluso en aquellos con menos recursos a mano. “No es muy caro”, dijo. "No es nada que no pueda aplicarse en otro lugar, aunque podría ser difícil en algunas partes de África, por ejemplo, llegar a todos los ciudadanos".


Héloïse Hakimi Le Grand es pasante de comunicaciones en el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ).

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Christian Wiediger.