Informar sobre la pandemia en Armenia bajo el ojo censor del gobierno

porTedi Doychinova
Sep 16, 2020 en Cobertura del coronavirus
Ani Mejlumyan

El Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de Salud de ICFJ e IJNet es un espacio para que periodistas de todo el mundo se conecten y conozcan de qué manera el COVID-19 está afectando a la profesión en diferentes países. Este es el cuarto de una serie artículos que pondrán el foco en historias individuales y en el trabajo de los periodistas que participan en el Foro.

El presente artículo corresponde a nuestra serie sobre el coronavirus. Entra aquí para leer más.

La periodista de investigación Ani Mejlumyan recuerda bien la aparición del COVID-19 en su país. El día después de que Armenia declarara el estado de emergencia a mediados de marzo, el gobierno censuró a los medios de comunicación para evitar que informaran sobre la el tema Los restaurantes, en tanto, permanecieron abiertos 10 días más.

Corresponsal senior de Eurasianet, Mejlumyan escribe artículos de investigación y análisis sobre Armenia, a menudo para una audiencia internacional. A medida que la pandemia se extendía por todo el mundo en marzo, escribió sobre el acoso y las amenazas que los periodistas recibían por parte de la policía por cubrir la crisis sanitaria en su país.

"¿Qué hacemos como medios si no cubrimos los principales eventos?" se pregunta Mejlumyan. Ella cree que la censura del gobierno no fue instituida para proteger la seguridad del pueblo armenio, sino para controlar los mensajes sobre el virus y evitar que la gente entre en pánico.

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COVID-19 en Armenia

Los armenios condenaron la censura a los medios y, gracias a la presión internacional, el gobierno finalmente levantó la medida a mediados de abril. Sin embargo, debido a que se ocultó información a los periodistas, la ciudadanía no entendió la gravedad de la pandemia hasta que comenzó a afectarlos personalmente.

“Para mí, ese fue el problema más grande”, dice Mejlumyan. “La gente no veía la imagen verdadera del COVID-19, y se preguntaba si existía hasta que sus familiares o vecinos se enfermaron".

Con casi 46.000 casos confirmados y más de 900 muertes en Armenia hoy, ya no se puede negar de manera creíble la existencia de COVID-19. “Al no permitir que los periodistas cubrieran la crisis, el público perdió el acceso a información vital”, dice la periodista. “La gente necesitaba tener miedo. Necesitaban entrar un poco en pánico, para poder darse cuenta de que cada decisión que tomaba podía tener consecuencias".

El gobierno armenio ha titubeado acerca de cómo contener la crisis. Por ejemplo, cambió varias veces su postura acerca del uso de mascarillas. Aunque hoy en día es obligatorio llevarlas en espacios públicos, antes el gobierno aconsejaba que solo las personas enfermas las usaran. Videos que circulan online muestran hoy a la policía golpeando a quienes no llevan tapabocas en público.

Mejlumyan critica al primer ministro armenio Nikol Pashinyan. “Al comienzo de la pandemia, el primer ministro no se la tomó en serio. Decía: '¿Qué puede hacernos?'”. A principios de junio, Pashinyan dio positivo por COVID-19.

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Reportear con datos

Al cubrir la pandemia, Mejlumyan recomienda primero mirar los datos. "Pedirle a los gobiernos que mantengan datos completos y luego hablar con médicos y pacientes. Trata de encontrar las historias más inesperadas".

Sin embargo, obtener acceso a los datos ha sido un problema en Armenia, ya que el gobierno ha ignorado repetidamente las solicitudes de cifras por parte de los periodistas. Para llenar ese vacío, los profesionales de los medios ven las conferencias de prensa del gobierno para estar al tanto de los acontecimientos.

También visitan las páginas de Facebook de funcionarios para rastrear números relevantes, como cuántas personas están experimentando condiciones graves. “Sea lo que sea lo que falta, siempre estoy en contacto con mis colegas y compartimos información entre nosotros”, cuenta Mejlumyan.

Monitorear al gobierno

El esfuerzo del gobierno para aprobar leyes en secreto bajo la apariencia de problemas de emergencia también es una tendencia que Mejlumyan está siguiendo. “La mayoría de esas leyes ni siquiera tienen elementos de emergencia”, dice. Un ejemplo es la legislación propuesta por Armenia para debilitar la ley de libertad de información del país, que Mejlumyan cubrió en abril.

Los lectores de Eurasianet pueden usar el sitio para explorar de qué manera el gobierno armenio está manejando la crisis, y Mejlumyan cree que es una plataforma útil para que los extranjeros monitoreen si los líderes de Armenia están virando hacia medidas autoritarias que podrían poner en peligro la democracia del país. “No somos pro o anti-gobierno, por lo que podemos examinar los temas libremente”, dijo.

Cuando el ministro de Salud de Armenia, Arsen Torosyan, anunció en mayo que los pacientes recién infectados serían tratados en casa, Mejlumyan investigó la posición del gobierno y descubrió que los hospitales en Armenia estaban llegando a su capacidad máxima y los pacientes morían debido a la falta de camas.

“Los medios tienen que hacer suficiente ruido para que el gobierno haga algo al respecto”, dice Mejlumyan. “¿Por qué no ampliamos la capacidad? ¿Por qué no actuamos lo suficientemente rápido?"

Consejos para periodistas

Mejlumyan aconseja a sus colegas periodistas que colaboren y siempre verifiquen los hechos cuando informen sobre la crisis de salud y otros problemas urgentes de actualidad. “Aunque creas que sabes algo, siempre haz tu trabajo y verifícalo colaborando con medios serios de tu país. Todo lo que escribas puede dañarte, arruinar tu reputación y dañar a tu medio de comunicación. Es muy importante dedicar tiempo a la verificación de datos”, enfatizó. Sin esa práctica, los periodistas pueden perpetuar la desinformación citando a funcionarios gubernamentales que también desinforman, continuó, y agregó que aplicar un "según tal persona" no es suficiente, cuando las cifras confiables no son la fuente de la información.

El Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de Salud es una de las formas en que Mejlumyan se ha mantenido informada sobre el COVID-19 y se ha puesto en contacto con otros reporteros que cubren la crisis. “Desde que ICFJ creó este grupo, he seguido lo que dicen numerosos expertos, los desarrollos que hay y la discusión general entre periodistas de todo el mundo”, dijo.

Mejlumyan también recomienda recursos como el Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), una plataforma de periodismo de investigación que se ocupa del crimen organizado y la corrupción. "Si se trata de una emergencia, tienen una red completa de periodistas que te ayudarán a verificar datos y a buscar en bases de datos", dice.

El periodismo no es un trabajo de una sola persona y, sin embargo, muchos medios locales en Armenia no tienen editores ni verificadores, o no les pagan bien o no les pagan nada. A través de una colaboración y verificación efectivas, los periodistas pueden mejorar su trabajo y ayudar a mejorar la alfabetización mediática en la audiencia, observa.

A pesar de las dificultades de la industria de las noticias hoy, Mejlumyan le dijo a IJNet: "Me sentiría muy infeliz si tuviera que dejar el periodismo".


Tedi Doychinova trabaja en la oficina de Programas de ICFJ.

Imagen cortesía de Ani Mejlumyan.