Consejos para informar sobre la reticencia a la vacunación

por Naseem Miller
Feb 15, 2021 en Cobertura del coronavirus
A white glove holding out a syringe full of yellow liquid

El entusiasmo de los estadounidenses hacia las vacunas para prevenir el COVID-19 está creciendo. En enero, más de cuatro de cada 10 adultos dijeron que recibirán la vacuna cuando esté disponible de forma gratuita, en comparación con el 34% en diciembre, según una encuesta reciente de la Kaiser Family Foundation.

Entretanto, el porcentaje de adultos que dijeron que quería "esperar y ver cómo funciona" ha caído del 39% al 31% entre diciembre y enero, según muestra la encuesta de KFF. También ha habido una ligera caída en el porcentaje de adultos que dijeron que solo recibirán la vacuna si es necesario y de aquellos que dijeron que "definitivamente no la recibirán".

Aun así, el despliegue de vacunas ha echado luz sobre un segmento de la población que no había recibido mucha prensa antes de la pandemia: las personas que dudan de las vacunas. La Organización Mundial de la Salud define la reticencia a la vacunación como "la tardanza en aceptar vacunas seguras o el rechazo a dichas vacunas pese a la disponibilidad de los servicios de vacunación", y explica que dicha reticencia está influenciada por factores como la desinformación, la complacencia, la comodidad y la confianza.

En 2019, la OMS incluyó la reticencia a las vacunas como una de las 10 principales amenazas para la salud mundial, por lo que es importante que los periodistas informen sobre el tema y eduquen al público, pero también es fundamental distinguir a quienes dudan de las vacunas de los llamados “antivacunas”: un grupo pequeño pero efusivo que aboga activamente contra la vacunación.

"Los antivacunas no son como quienes tienen dudas", dice la periodista científica Melinda Wenner Moyer, quien ha escrito sobre el tema para el New York Times. Ella describe a los antivacunas como "personas que comparten obstinadamente información errónea y falsa y tratan de convencer a otros de que las vacunas no son seguras. Pero la mayoría de la gente no es así. La mayoría de las personas se encuentran en algún punto de un espectro de duda; tal vez tienen una pregunta que les incomoda y quieren que sea respondida".

Tómate el tiempo de investigar qué dudas sobre las vacunas hay en tu comunidad y explica los matices a los lectores.

"Las personas que dudan de las vacunas son un grupo muy heterogéneo", dice Maryn McKenna, periodista científica, autora y miembro principal del Centro para el Estudio de la Salud Humana de la Universidad de Emory. “Trata de dejar en claro al lector o al espectador que la vacilación ante las vacunas no es algo fijo, sino un espectro. La gente llega a ese espectro con distintos grados de confianza o incredulidad por distintas razones".

Preguntamos a varios investigadores y periodistas cómo creen que se debería cubrir el tema de renuencia a vacunarse. Aquí, seis recomendaciones importantes.

[Lee más: Consejos para periodistas que cubren las vacunas contra el covid-19]

 

(1) Descubre por qué alguien, o un segmento de la comunidad, duda en vacunarse

"No des por sentado que una determinada comunidad dudará de las vacunas y no des por sentado el por qué una comunidad dudaría de las vacunas", aconseja Emily Harrison, becaria postdoctoral en Harvard T.H. Chan School of Public Health y Harvard History of Science Department, y coautora del ensayo “Vaccine Confidence in the Time of COVID-19”, publicado en abril de 2020 en la European Journal of Epidemiology. "No entres a una cobertura asumiendo que sabes quién está sintiendo qué acerca de las vacunas".

(2) Sé comprensivo y responde las preguntas de tu audiencia sobre las vacunas.

"Es completamente comprensible que la gente tenga preguntas e inquietudes sobre la vacuna contra el COVID-19, especialmente porque se trata de una vacuna nueva", dice Moyer. "Nosotros, como periodistas, debemos ser empáticos y respetuosos".

Permite que el público haga preguntas. Puedes reunir esas preguntas a través de un llamado en tus redes sociales o en el sitio web de tu medio de comunicación. Pregunta a médicos o enfermeros locales qué preguntas han recibido de sus pacientes y respóndelas en tus artículos.

"Si no dejamos que el público haga preguntas, haremos suposiciones", dice Cindy Prins, profesora asociada de epidemiología de la Universidad de Florida.

Por su parte, Wen-Ying Sylvia Chou, directora de programas de la Rama de Investigación en Informática y Comunicación de la Salud del Instituto Nacional del Cáncer y coautora del estudio “Considering Emotion in COVID-19 Vaccine Communication", sugiere tener una figura comunitaria muy respetada (un atleta, un activista o un líder religioso) para plantear preguntas e inquietudes y que los expertos las respondan. Para los periodistas, esta podría ser una oportunidad para crear un foro virtual con expertos y líderes locales.

(3) No pases por alto los efectos secundarios de las vacunas contra la COVID-19. Aborda lo que aún se desconoce sobre las vacunas

"Debemos informar sobre las vacunas de manera precisa y honesta", dice McKenna. "Debemos informar sobre los efectos secundarios y reconocerlos y comunicarlos de manera precisa para que cualquier informe sobre efectos secundarios no se exagere".

Explica que para la gran mayoría de las personas, los efectos secundarios son mínimos en comparación con enfermarse gravemente y ser hospitalizados por COVID-19, dice Prins.

"También es importante decir que el hecho de que estas vacunas hayan aparecido rápidamente significa que se hayan saltado pasos", dice Chou, quien ayudó a escribir la guía de comunicación sobre la vacunación COVID-19 de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) para los trabajadores sanitarios. "Sí, todavía estamos aprendiendo mucho y los NIH han invertido mucho en observar los efectos a largo plazo y los efectos secundarios. Pero los beneficios superan los riesgos. Necesitamos ser honestos al describir todos estos hechos y decirle a la gente que esta es la mejor solución que tenemos en este momento".

[Lee más: Contrarrestando la desinformación sobre las vacunas para prevenir el covid-19]

 

(4) Equilibra las voces que incluyas en tus artículos

Tu cobertura sobre una vacuna permitirá a la audiencia evaluar cómo se sienten otras personas al respecto. Si entrevistas solo a personas que dicen que no se vacunarán, sin darte cuenta estás haciendo que parezca que la mayoría de las personas de un determinado grupo o comunidad dudan en vacunarse, aunque las encuestas muestren que ese no es el caso. En enero, alrededor del 51% de los estadounidenses que no han recibido la vacuna contra la COVID-19 dicen que definitivamente planean vacunarse, mientras que un 26% adicional dice que probablemente lo harán. Asegúrate de hablar con quienes se hayan vacunado o estén planeando vacunarse.

Si los plazos así lo permiten, busca personas que dudaban en vacunarse, pero que cambiaron de opinión y se vacunaron, aconseja Prins.

Y a quienes decidieron vacunarse, pregúntales por qué tomaron la decisión y qué los convenció o les dio confianza.

(5) Pasa tiempo en comunidades donde la mayoría de los residentes son minorías raciales o étnicas para comprender por qué las tasas de vacunación tienden a ser más bajas.

Encuestas de opinión pública recientes muestran que los adultos negros e hispanos son más cautelosos con la vacuna que los blancos. La misma tendencia se aplica a los residentes rurales.

Investigadores y periodistas han examinado el vínculo entre el racismo sistémico y una relativa falta de confianza hacia la comunidad médica. En un artículo publicado en noviembre en Wired, por ejemplo, McKenna profundiza en la historia del racismo médico que ha llevado a la reticencia hacia las vacunas entre algunas comunidades de color. Y en una historia publicada en febrero en Los Angeles Times, el periodista Kurtis Lee explica cómo el estudio de sífilis de Tuskegee llevó a una reticencia a vacunarse en las comunidades negras.

Pero la desconfianza no es la única causa de las bajas tasas de vacunación en algunas comunidades.

"Algunos podrían asumir que las tasas de vacunación más bajas se deben a que las personas eligen no vacunarse", dice Harrison. “Pero tal vez sea en parte un problema de acceso. Tal vez sea producto del racismo estructural y de quién realmente puede tener acceso a las vacunas. Las estadísticas son una oportunidad para hacer ese tipo de preguntas".

Los periodistas también deben resaltar el hecho de que muchas personas en las comunidades de color están dispuestas a vacunarse. Por ejemplo, mientras que el 22% de las personas negras encuestadas en Estados Unidos en enero dijeron que probablemente no se pondrá la vacuna, alrededor del 64% dijo que "definitivamente o "probablemente" se la pondrá.

(6) Habla con investigadores y académicos que estudian la renuencia a la vacunación

La periodista científica Tara Haelle, que ha escrito extensamente sobre vacunación, presenta una lista de estudios revisados ​​por pares sobre el tema en el blog de la Asociación de Periodistas de Atención Médica. Puedes comunicarte con los autores de dichos estudios para obtener comentarios y consejos.

“Y asegúrate de hablar con varias personas para tener diferentes perspectivas y luego buscar la perspectiva de consenso”, dice Prins.

Pida a expertos que sugieran otras fuentes, incluidas aquellas que puedan tener una perspectiva diferente. Y verifica tu trabajo.

"Debemos verificar lo que hemos escrito con expertos para ser lo más precisos posible", dice McKenna. "Deberíamos buscar personas que puedan ser nuestros verificadores informales de datos y que puedan decirnos que algo está bien o mal o que hemos malinterpretado un número".

Más recursos

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  • Completa este formulario de SciLine para consultar a un experto.
  • Contacta a los autores de la lista de Haelle
  • También puedes explorar en Google Scholar o PubMed para encontrar otros estudios sobre la desconfianza hacia las vacunas.

Este artículo fue publicado originalmente en Journalist's Resource y es reproducido en IJNet con permiso

Naseem Miller es editora senior en Journalist's Resource.

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Diana Polekhina.