Cómo un equipo de periodistas investigó la venta de armas entre Europa y Medio Oriente

porElyssa Pachico
Aug 9, 2016 en Periodismo de investigación

Un avión de carga gigante esperando en la pista de aterrizaje es un espectáculo inusual en el aeropuerto internacional de Serbia.

Dos periodistas del Proyecto de Periodismo sobre Corrupción y Crimen Organizado (OCCRP, por su sigla en inglés) notaron la presencia de ese avión en junio de 2015. ¿Qué transportaba y a dónde iba?

La reportera de OCCRP Miranda Patrucić también sospechó que algo extraño ocurría después de dirigir varios talleres de periodismo en Medio Oriente. En varias ocasiones se le preguntó si podía ayudar a comprar armas en Los Balcanes. “No podía creer que me preguntaran algo así”, dice.

Estos sucesos ayudaron a impulsar una investigación de un año de duración para determinar si las armas exportadas a Europa del Este estaban alimentando los conflictos de Medio Oriente. 

OCCRP, una red  de periodistas de investigación de Europa del Este y Asia Central, se asoció con la Red de Periodismo de Investigación de los Balcanes (BIRN, por su sigla en inglés) para producir "El negocio de matar". La investigación descubrió que varios gobiernos de Europa del Este seguían aprobando exportaciones masivas de armas a países como Arabia Saudita, a pesar de las evidencias que apuntaban a que dichas armas podían terminar en países devastados por la guerra, como Siria. Si bien los gobiernos aseguraban que no era así, expertos dijeron a BIRN y a OCCRP que ese comercio sin duda violaba las leyes internacionales.

Patrucić estuvo entre quienes ayudaron a coordinar la investigación, que abarcó a ocho países de Europa del Este e involucró miles de páginas de documentos, cientos de fuentes y más de una docena de periodistas. Compartió su experiencia con IJNet y dio consejos acerca de cómo cubrir uno de los temas más difíciles del periodismo de investigación: la venta ilegal de armas.

Concentración

Al principio de la investigación, ni periodistas ni editores estaban seguros de qué iban a encontrar ni de cuántos países estarían involucrados.

"Desde el principio seguimos muchas pistas, tratando de averiguar lo que estaba pasando", cuenta Patrucić. "Nuestro radio de acción era grande porque no sabíamos qué seríamos capaces de probar”.

Cuando se trabaja con un tema tan amplio y complejo, Patrucić recomienda invertir mucho tiempo previo relevando información e investigando: leer informes de organizaciones internacionales y grupos de reflexión, buscar fuentes y presentar solicitudes de acceso a la información.

La periodista también recomienda comenzar a escribir cuanto antes.

"Mientras más pronto te pongas a delinear y a escribir tus historias, mejor, ya que le darás tiempo a los editores para identificar qué información falta y para asegurarte de que cada artículo individual tenga sentido respecto al resto”, dice.

Cruzar datos también puede ayudar a los periodistas a hacer conexiones y refinar las historias. El equipo de "El negocio de matar" tuvo un gran avance después de comparar una base de datos de los vuelos de carga que atraviesan Europa del Este con otra base de datos con los horarios de los vuelos. Esto a la larga resultó en un artículo que demuestra cómo decenas de vuelos de carga de Europa del Este habían trasladado miles de toneladas de armas y municiones a Medio Oriente en 2015.

Gráfico de OCCRP y BIRN

Comunicación frecuente y segura

Al trabajar en una investigación transnacional, Patrucić aconseja tener un coordinador responsable de cada equipo de periodistas en cada país. Aunque OCCRP y BIRN se comunicaban con frecuencia en Slack, Signal y Stackfield, no hay que subestimar la importancia de reuniones periódicas en persona. Estas reuniones ayudan a los periodistas a hacer conexiones entre países e identificar tendencias que de otro modo no verían.

“Si no hay suficiente comunicación, todos terminan tomando caminos distintos”, dice Patrucić.

Si bien OCCRP y BIRN han competido en el pasado, los periodistas avisaban a sus colegas con quiénes se reunirían (sin mencionar fuentes) e incluían sus posibles preguntas.

Y al investigar un tema sensible como el tráfico de armas, la seguridad debe ser una prioridad, advierte Patrucić.

"Ten cuidado con el horario que eliges para hablar con la gente, y también a quiénes eliges como socios”, dice. "Si alguien filtra información en un país, podría filtrarse en el resto de los países también”.

Documentos y fuentes

Patrucić estima que el 50% de los documentos utilizados para "El negocio de matar" fueron encontrados online –en especial los publicados por Naciones Unidas o la Unión Europea–, o habían sido entregados a periodistas de otras organizaciones. Otro 20% de los documentos fueron proporcionados por fuentes, mientras que el 30% provino de solicitudes de acceso a la información.

“Siempre hay un buen número de documentos publicados y disponibles, pero son pocos los periodistas que los revisan en profundidad”, observa.

Conseguir declaraciones oficiales

Otro reto al investigar el tráfico de armas transnacionales es conseguir que los funcionarios hagan declaraciones oficiales. OCCRP y BIRN lograron resolver el asunto mediante la consulta a funcionarios de menor rango de ciertos organismos. También se comunicaron con fábricas de armas, pero no tuvieron éxito encontrando fuentes que permitieran ser identificadas.

Les fue particularmente difícil conseguir que las autoridades de la aviación civil de Serbia contestaran preguntas. La agencia cedió después de que BIRN y OCCRP les mostrara el video de un avión de carga en el que estaban introduciendo armas y municiones. En términos generales, enfrentar a funcionarios de gobierno con videos o documentos sólidos fue de gran ayuda para obtener testimonios utilizables, señala Patrucić.

Mientras tanto, funcionarios de Europa del Este siguen mostrando poca voluntad para controlar la exportación de armas a Medio Oriente. Varios días después de que BIRN y OCCRP publicaran “El negocio de matar", el primer ministro de Serbia dijo que "adoraba" la exportación de armas, ya que lleva mucho dinero al país.

Imagen principal con licencia Creative Commons en Flickr, vía a.anis.