Recomendaciones para cubrir violencia de género durante la pandemia

porMarjuli Matheus-Hidalgo
Jun 11, 2020 en Cobertura del coronavirus
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Este artículo es parte de una serie a cargo de Chicas Poderosas, una comunidad global que promueve el liderazgo femenino y genera recursos para darle forma al futuro del oficio periodístico. Lee otros artículos de Chicas Poderosas en IJNet aquí, y sigue a Chicas poderosas en Twitter, Instagram y Facebook.

La vida en cuarentena tiene sus desafíos: descubrir cómo trabajar, estudiar, mantener una rutina diaria y ser productivo, por nombrar solo algunos. Pero no todos experimentan la cuarentena de la misma manera. Algunos viven en condiciones vulnerables, y el confinamiento empeora las cosas.

Algunas personas, principalmente mujeres y niños, viven en situaciones de violencia dóméstica en las que los agresores son sus parejas, padres, hermanos u otros parientes. En la actual situación les toca estar encerrados con ellos las 24 horas del día sin poder salir y sin momentos de alivio en los que el agresor sale de casa.

En momentos en que el número de muertos, la producción de vacunas y los planes de reapertura acaparan los titulares, la prensa puede ayudar a arrojar luz sobre la situación que enfrentan estas mujeres y niños.

Naciones Unidas advirtió sobre la violencia de género y doméstica durante el actual período de distanciamiento social, y pidió a los gobiernos garantizar la protección de las mujeres en un momento en que la violencia masculina tiende a aumentar. En esta crisis sanitaria, la violencia física y psicológica se suma a la carga ya desproporcionada que tienen las mujeres, y que incluye el cuidado de los ancianos, los niños y los enfermos.

Así como los periodistas están capacitados para cubrir política, deportes, ciencias o economía, también deben aprender a abordar historias sobre violencia de género.

Para saber cómo mejorar esta cobertura en la era del COVID-19, hablamos con Nicole Martín, periodista de investigación y embajadora de Chicas Poderosas en Argentina, quien coordinó un informe colaborativo sobre el tema en América Latina con Distintas Latitudes; Daniella Inojosa, activista feminista y portavoz del colectivo venezolano En Tinta Violeta; Lu Ortiz, directora ejecutiva y cofundadora de Vita-Activa.Org, una línea de ayuda para periodistas que sufren violencia; y Silvia Trujillo, socióloga que forma parte de La Cuerda, una publicación feminista en Guatemala.

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(1) Pon la información en el contexto de la pandemia

Se debe aplicar una perspectiva de género a la cobertura del COVID-19, y no solo con respecto a la violencia. Los periodistas también deben explorar de qué modo la pandemia afecta a mujeres, hombres y personas no binarias de diferentes maneras, dice Trujillo.

Para lograr que las historias de violencia de género sean relevantes para los lectores, Martin sugiere vincular la violencia de género -un problema preexistente-, con la pandemia, que es un problema nuevo.

Por ejemplo, en Argentina, algunos delitos disminuyeron debido a la cuarentena obligatoria en el país, pero el número de femicidios no disminuyó. Evaluar datos como este hace posible atraer la atención de una audiencia que actualmente está interesada en la pandemia.

(2) Buscar datos

Los datos son tus mejores aliados, dice Ortiz. "Es necesario mostrar evidencia científica de cómo la violencia de género afecta [a la sociedad]".

En lugar de simplemente enumerar datos, Trujillo recomienda prestar atención a cómo se muestra la información estadística y agregar contexto detrás de los números.

Por ejemplo, en Guatemala, “en los primeros 15 días de confinamiento, las denuncias de violencia de género disminuyeron un 75%. Esto llamó la atención de las autoridades”, cuenta Trujillo. “La gran conclusión fue que la violencia no había disminuido; lo que había aumentado era el terror. Las mujeres estaban encerradas con sus agresores y no podían presentar denuncias porque no podían moverse ya que en el país se había prohibido el transporte público".

La especialista agrega que es importante diferenciar los datos según edad y otros factores porque hay una diferencia entre la violencia contra un niño, en comparación con un adulto o un anciano. Asegúrate de que tus datos estén limpios y presentados lo más claramente posible al lector.

Martin aconseja priorizar la claridad al expresar datos. "Corto y simple es mejor", recomienda. Con respecto a los formatos, recomienda utilizar visualizaciones, ilustraciones y diseños para que la información se vea comprensible y atractiva.

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(3) Trabaja con organizaciones sociales

Martin aconseja presionar a las entidades oficiales para que brinden datos sobre violencia de género. Inojosa dice que los medios de comunicación pueden ayudar a presionar a las autoridades al dar visibilidad al problema de la violencia contra las mujeres. También invita a los periodistas a consultar y apoyarse en el trabajo de organizaciones sociales.

En los países donde es difícil acceder a información pública y hay poca o ninguna información sobre violencia de género, los grupos u organizaciones sociales se convierten en valiosas fuentes de información. Por ejemplo, en Venezuela no hay información pública sobre femicidios. "Las feministas (en Venezuela) han contado los femicidios durante la pandemia y creemos que esto también es noticia porque visibiliza los niveles de violencia de género durante la crisis", dice Inojosa.

(4) Incluye historias pero no revictimices

La narración es crucial, pero sumar historias personales sobre algo tan íntimo y traumático puede ser difícil. Ortiz advierte sobre la revictimización, también conocida como victimización secundaria o doble victimización, que ocurre cuando la víctima o sobreviviente sufre daños adicionales al exponer los detalles de su sufrimiento.

Los hechos se pueden informar describiendo lo que sucedió y brindando contexto sin mostrar imágenes. "No es necesario mostrar la imagen de una mujer maltratada para dar visibilidad al problema", dice Ortiz.

Asegúrate de no exponer a tus fuentes, que en este caso son víctimas o sobrevivientes de violencia de género. Protegerlas significa no revelar su identidad o información personal si representa un peligro para ellas.

(5) Utiliza lenguaje apropiado

Trujillo hace énfasis en la importancia de usar una terminología y lenguaje adecuados al informar sobre el tema. Esto, sin embargo, diferirá según la región. Algunos países contemplan al delito de femicidio o feminicidio, mientras que otros no. Para saber qué palabras usar, consulta a expertos y recursos de tu propia región y familiarízate con las leyes.

Ortiz recomienda hablar de "sobrevivientes" cuando te refieras a personas que están fuera de una situación peligrosa en lugar de "víctimas". Solo usa el término “víctimas” cuando están experimentando activamente violencia de género, o la han experimentado recientemente.

Con respecto al tipo de violencia, algunos la llaman violencia intrafamiliar o doméstica, pero es importante tener en cuenta la perspectiva de género para así diferenciarla de otros tipos de violencia.

Inojosa aconseja consultar con expertos y aprender el lenguaje apropiado para hacer referencia a la violencia de género antes de revelar las historias y sus detalles.

Todas las entrevistadas están de acuerdo en que los términos sensacionalistas no deberían usarse al describir este tipo de violencia. "Dejemos de lado lo incendiario", dice Ortiz. “Los números en sí ya son suficientemente escalofriantes”.

(6) Incluye recursos de ayuda

Siempre agrega líneas de teléfono nacionales, regionales y locales para apoyar a las personas que sufren violencia de género, dice Martin. Y al hacerlo, es importante distinguir entre el número que corresponde a las autoridades y el que corresponde a organizaciones, agrega Inojosa, ya que las víctimas necesitan diferentes recursos de apoyo según sus necesidades, sea ayuda psicológica, legal o información para hacer una denuncia.

No todo el mundo sabe cómo escapar de situaciones violentas, por lo que es importante agregar los recursos de ayuda disponibles en tu país o región.


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Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Wynand van Poortvliet.