Por qué la "innovación" necesita dar un paso atrás

porChristopher Guess
May 18, 2015 en El negocio del periodismo

Las palabras y los términos son propensos a tener períodos de popularidad. Suben como la espuma, son inevitablemente cooptados, se los explota, se diluyen y finalmente caen en desgracia.

Esto ha pasado en numerosas ocasiones; ya sea con la palabra “sinergia” o la expresión “cambio de paradigma”, los términos adquieren un valor determinado y luego se ahuecan al cabo de algunos pocos años. La última palabra que ha entrado a esta gran tradición es la niña mimada del mundo de la tecnología: “innovar”.

Como muchos de los términos de alto vuelo de los últimos años, “innovar” (y sus variedades: “innovación” e "innovador”) sirve para todo. Le permite al hablante, al escritor o al agente de marketing darle un propósito a una organización sin decir nada claro acerca de qué es lo que efectivamente se hace en ella.

No todo debería ser llamado innovación. Una nueva fuente en una interfaz es considerada “una innovación en la interfaz de usuario”. Un mejor sistema de archivo es “una innovación en la gestión de la oficina”. Tratar a los pasajeros con respeto se llama “innovación en el servicio aéreo”. Pero todas estas iniciativas pueden ser descriptas, como mucho, como mejoras incrementales (o decencia humana básica).

Ninguna de esas cosas cambia mucho nada; no son nuevas o contrarias a la intuición. No abren nuevos caminos. Sin embargo, poner la palabra "innovación" delante de cada una de ellas justifica un precio más alto para un producto en esencia igual, o un aumento de salario para el gerente de nivel medio que lo propuso.

La "innovación" ha crecido más allá del discurso corporativo. Ahora es, por desgracia, la palabra más usada en el gobierno, los medios de comunicación y hasta las ciencias. No estoy planteando que los conceptos y creaciones no puedan ni deban ser etiquetados como "innovadores". Pero si que, si todos somos “expertos”, entonces nadie lo es. Cuando todo es innovación, nada lo es.

La vara se ha puesto demasiado bajo. A veces lo que hay que hacer es mejorar gradualmente las metodologías de trabajo existentes. Reformar un sistema debe ser el último recurso, y debe llevarse a cabo cuando el que ya existe está bastante roto o es irremediablemente obsoleto.

Hay muchos, muchos ejemplos de innovaciones recientes que fueron absolutamente necesarias. El advenimiento de las aplicaciones móviles para periódicos realmente modificó las comunicaciones. La capacidad de un medio de permitirle a sus lectores llevar la publicación siempre en sus bolsillos revolucionó el consumo de las noticias, que ya no se limita a sentarse en un escritorio frente a una página web o a un papel. La distribución móvil también llegó muy lejos, permitiendo a los medios adelantarse a su competencia y difundir noticias de inmediato con alertas y notificaciones.

Las cámaras digitales fueron una innovación. Los celulares, los procesadores de texto, Twitter, el software de escritorio para realizar publicaciones, los videos interactivos: todos estos avances fueron innovaciones que de verdad cambiaron el mundo de los medios. 

Sin embargo, se considera que VICE es “innovador” (y ha ganado premios por ello) porque cubre historias internacionales y difunde lo que la gente quiere leer. Eso no es innovación: eso es simplemente crear buen contenido que atrae a los lectores. Es lo que solía llamarse calidad periodística.

La verdadera innovación causa turbulencias: es una idea reveladora que reinventa o crea una industria entera. La innovación tiene su lugar, pero el periodismo se ha estancado y ha quedado tan atrás de otras industrias de medios durante tanto tiempo, que hoy en día cualquier cosa que sencillamente funcione es considerada una revolución en el rubro.

Si buscas algo para no perder de vista, fíjate en los conceptos y no en sus implementaciones. Aquí te damos algo para pensar:

Recibir noticias en un reloj digital

A través del Apple Watch, el New York Times ha introducido piezas de noticias extremadamente pequeñas. Son básicamente titulares, así que son visibles y fáciles de leer. Esta idea ha dado vueltas en las notificaciones de los teléfonos móviles durante mucho tiempo, pero creo que habrá algunos intentos interesantes de reestructurar las oraciones más allá del formato clásico de los titulares.

Streaming en vivo

El streaming en vivo ha estado entre nosotros durante un largo tiempo a través del formato conocido como “televisión”, pero el hecho de que ahora cualquiera puede hacerlo, y desde cualquier lugar, añade un nuevo elemento. Periscope y Meerkat son los jugadores más importantes, y personalmente pienso que esto ascenderá y luego caerá, tal como ocurrió con los blogs. Tenemos que ver de qué manera los medios cooptarán esta tecnología y la usarán para atraer espectadores.

BUENAS traducciones automáticas

Google Translate y otras plataformas similares existen desde hace tiempo, pero Microsoft ha estado testeando últimamente traducciones por Skype, en tiempo real y vía audio. He tenido la suerte de probar esta tecnología y créanme, es muy, muy buena. Esto podría abrir líneas completamente nuevas de distribución y consumo, ya que el idioma en el que algo fue escrito o producido no sería más una barrera.

Imagen principal con licencia Creative Commons en Flickr, vía Daniel Foster.