Periodismo con perspectiva de género en Namibia

por Lisa Ossenbrink
Jun 24, 2021 en Temas especializados
Pattern

A principios de la década de 2000, dos mujeres de Namibia revolucionaron la enseñanza del periodismo y la conciencia de género en el país cuando fundaron un periódico dirigido por estudiantes que se convertiría en un instrumento para promover la voz de las mujeres.

Emily Brown, una académica de Cape Flats, y Sarry Xoagus-Eises, una activista devenida en periodista, no podrían haberlo hecho solas: tanto el Politécnico de Namibia, ahora conocido como Universidad de Ciencia y Tecnología, como Genderlinks, una ONG transnacional que promueve los derechos de la mujer, colaboraron en sus esfuerzos.

Una redacción estudiantil centrada en la información de género

Tras llegar a Namibia en 1992 procedente de Sudáfrica, Brown se convirtió en una fuerza activa del feminismo. A cargo del departamento de tecnología de los medios de comunicación de la Politécnica de Namibia, Brown consideró ilógico enseñar a los estudiantes de periodismo solo la teoría, por lo que fundó una sala de redacción estudiantil llamada "Echoes". Su principal objetivo era inculcar a sus estudiantes la comprensión y la habilidad para incorporar el género en sus coberturas.

"El hecho de ser mujer no significa que tengas conciencia de género. Sólo la formación puede marcar la diferencia", dice. Además, de acuerdo con Brown, es problemático pensar que el género se refiere solo a las mujeres.

Integrar la perspectiva de género el periodismo fue importante para los estudiantes porque los temas que afectan a las mujeres de forma desproporcionada no suelen cubrirse en las noticias. Un informe de 2005 publicado por Genderlinks y el Politécnico de Namibia reveló que la audiencia del país se identificaba mejor con las noticias si las voces e ideas de las mujeres se compartían más seguido, y las mujeres no eran objetivadas o presentadas de forma estereotipada.

"Siempre les digo a mis alumnos que, cuando tengan que incorporar el género, se pregunten siempre: '¿Cómo afecta este tema a los hombres? ¿Cómo afecta a las mujeres?'", explica Brown.

La ex alumna Emce Erastus cuenta que Brown fue más que una simple profesora. "Su defensa de la igualdad de género iba más allá de las aulas y practicaba lo que predicaba dando oportunidades a las mujeres y a las personas queer en el Politécnico. Echoes creó periodistas con sensibilidad de género gracias a ella".

La mayoría de los estudiantes que formaron parte de Echoes continúan trabajando como periodistas o profesionales de los medios de comunicación en la actualidad.

[Lee más: Contra los estereotipos de género en los medios de comunicación]

La gestión de la sala de prensa

Debido a limitaciones de recursos, Brown decidió admitir sólo 30 estudiantes por año en el programa de periodismo. Esto significaba que cada estudiante podía tener su propio puesto de trabajo, así como acceso a estudios de radio y cámaras para fotografiar y filmar.

"Gestionar una redacción de estudiantes no fue sencillo. Se necesitaban equipos, había que nombrar a un editor estudiantil, adquirir instalaciones de impresión y cámaras. Todo ello conllevaba presupuestos, redacción de propuestas y colaboraciones, por no hablar de la obtención de un espacio en el campus para una iniciativa de este tipo", explica.

Antes, la enseñanza del periodismo en Namibia era puramente teórica. No todos los estudiantes tenían acceso al equipamiento tecnológico utilizarían en la mayoría de los puestos profesionales. Además, sin esa práctica, podían salir de la universidad sin haber visto nunca una redacción por dentro.

Además, es más probable que, sin capacitación, los periodistas ignoraran los temas particulares que atañen a las mujeres. Si un periodista escribía un artículo sobre el acceso a la salud, por ejemplo, podía olvidar fácilmente los peligros que esto supone para las mujeres en particular.

La primera publicación que la redacción de estudiantes produjo fue el periódico, también llamado "Echoes". Lo que Brown necesitaba después era que otras organizaciones colaboraran con Echoes, para organizar proyectos y crear puestos de trabajo para que sus estudiantes adquirieran más experiencia práctica.

[Lee más: Por qué tener editoras de género]

Colaboración con Genderlinks

Brown conoció a Xoagus-Eises cuando dirigía una emisora de radio del Foro Parlamentario. Cuando más tarde comenzó a trabajar en Genderlinks, a Brown le pareció lógico que ambas iniciativas colaboraran. Así, los estudiantes pudieron realizar una investigación crítica sobre la representación de género en los medios de comunicación.

Además, uno de los proyectos que gestionó Xoagus-Eises fue la Cumbre anual de Género y Medios de Comunicación de Namibia. Como el Politécnico de Namibia fue el anfitrión del evento, los estudiantes de periodismo tuvieron la oportunidad de producir contenidos sobre ella para el periódico estudiantil. A través de ese proyecto y el estudio sobre Género y Medios impulsado por la institución, Genderlinks se esforzó por promover las voces de la gente corriente, especialmente las de las mujeres, a través de la prensa.

En otra colaboración entre Genderlinks, Echoes y el periódico The Namibian, los estudiantes informaron sobre zonas del país que no suelen ser cubiertas por los medios de comunicación convencionales.

Los artículos resultantes fueron valiosos. Los políticos locales, por ejemplo, compraban las últimas ediciones de Echoes para informarse de los problemas que afrontaban sus comunidades.

Genderlinks cumplió 20 años en marzo pasado, lo que la convierte en una de las organizaciones más antiguas que luchan por la igualdad de género en la Comunidad de Desarrollo del África Austral.

A continuación, algunas ideas para redacciones y organizaciones que forman a estudiantes de periodismo y trabajan para incorporar la perspectiva de género en la formación y la información.

    • No se puede enseñar periodismo sin dar a los estudiantes experiencia práctica.
    • La colaboración con otras instituciones periodísticas es fundamental.
    • Los temas pueden afectar a los hombres y a las mujeres de manera diferente, y las coberturas deben dar cuenta de ello.
    • Informar desde el terreno es esencial para promover las voces de la gente común.

    Lisa Ossenbrink es un periodista multimedia británico-alemana que escribe sobre vida cotidiana y poder en Europa y el sur de África, así como sobre las relaciones entre ambos continentes.

    Foto de Andrew Ridley en Unsplash.