openDemocracy investigará la injerencia de los anunciantes en las decisiones editoriales

por Mary Fitzgerald
Sep 23, 2015 en Periodismo de investigación

Este es un post de Mary Fitzgerald, editora en jefe openDemocracy. openDemocracy es un sitio mundial sin fines de lucro que produce periodismo independiente de interés público.

"Una prensa libre es esencial para una democracia sana. El periodismo tiene un propósito, y no es solo entretener. No se hace para complacer al poder político, a las grandes corporaciones ni a los ricos. Los periódicos tienen una responsabilidad que equivale a un derecho constitucional, y es decirle la verdad a sus lectores”.

Eso escribió Peter Oborne, ex jefe de comentarios políticos del periódico británico Telegraph, en una picante carta de renuncia de 3.000 palabras que publicó en openDemocracy este año.

Oborne descubrió que el Telegraph, uno de los principales periódicos de Gran Bretaña, había suprimido la cobertura negativa del gigante bancario HSBC, en miras de proteger sus ingresos publicitarios (HSBC es un anunciante importante del Telegraph). También alegó que este tipo de “protección” editorial se extendía a otros grandes anunciantes.

La historia, que salió a la luz justo en el medio de las revelaciones de HSBC-Swissleaks realizadas por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, fue noticia en todo el mundo y provocó un torrente de acusaciones similares (y confidenciales) de periodistas de otros medios. La mayoría no estaban dispuestos a hablar en público por temor a perder sus puestos de trabajo.

Pero ahora openDemocracy está desarrollando un importante proyecto llamado Media UnSpun. Investigaremos la injerencia comercial en las decisiones editoriales sin pedirle a los periodistas que arriesguen sus fuentes laborales. Planeamos probar el proyecto en Estados Unidos, en el Reino Unido y en al menos un país no occidental, que elegiremos en base a las pruebas más fuertes que podamos reunir.

Comenzaremos empleando métodos periodísticos tradicionales: hablaremos con periodistas que trabajan en la industria acerca de dónde creen que existe dicha injerencia e investigaremos sus declaraciones. Después utilizaremos datos y algoritmos de monitoreo de medios para verificar sus acusaciones. Los periodistas serán conservados en el anonimato y también podrán enviar información de manera anónima, si así lo desean.

¿Cómo funcionará la iniciativa? Para dar un ejemplo puramente hipotético: un periodista que trabaja en The New York Times nos cuenta que el diario se opone fuertemente a publicar historias negativas sobre Shell, uno de sus grandes anunciantes. Un derrame de petróleo se produce en una refinería de Shell en alta mar, así que usamos nuestro algoritmo para escanear toda la cobertura del New York Times y extraer los datos pertinentes sobre la forma en que este medio cubre la historia, y luego comparamos los resultados con los de los competidores seleccionados que no cuentan con la publicidad o el patrocinio de Shell.

Los datos para establecer la comparación incluirán cuántas historias se escriben; qué prominencia se les da en la versión impresa y online; de qué forma se insertan en redes sociales, boletines y otros mecanismos de promoción, y otros indicadores sobre el énfasis editorial, los titulares, la extensión de los artículos y la presencia de citas textuales de cada una de las partes pertinentes (es decir, a quién se cita primero y/o a quién se le da más espacio, si al representante de Shell o a un miembro de la comunidad afectada).

El uso de estos datos para ayudar a verificar acusaciones sobre la parcialidad editorial hoy es posible gracias a los algoritmos de monitoreo de medios.

Un ejemplo fascinante del potencial de tales algoritmos fue proporcionado por el proyecto Election Unspun, del Media Standard Trust de Reino Unido, que extrajo datos acerca de la cobertura de los medios de las elecciones en Reino Unido a principios de este año. Ahora estamos trabajando con el equipo que trabajó en Media Standard Trust en una prueba piloto de seis meses para analizar la cobertura de los medios sobre el cambio climático en Reino Unido, en la previa de la Cumbre del Clima en París que se realizará en noviembre y diciembre, la reunión de líderes mundiales más importante sobre el tema en esta primera mitad de década.

Igual que lo que ocurrió con el Telegraph, es muy probable que los medios de comunicación implicados intenten desafiar o desacreditar algunos de nuestros hallazgos más significativos argumentando, por ejemplo, que la ausencia de un artículo no es prueba de que este haya sido obstruido o suprimido. Por eso es tan importante contar con una fuerte evidencia de primera mano que nos conduzca a los datos.

A pesar de que el Telegraph publicó una rápida y rotunda negativa, contábamos con una fuente de alta credibilidad y con una cantidad de pruebas que surgieron cuando la historia salió a la luz –desde memorandos internos filtrados a la prensa hasta denuncias confidenciales que nos llegaron directamente a nosotros– que hicieron que la veracidad de esta quedara fuera de toda duda. La historia también tuvo un impacto interno en el Telegraph. A pesar de sus negaciones, varias fuentes confirmaron que los ejecutivos de este medio estaban menos dispuestos a obstruir artículos que desfavorecieran a sus anunciantes después del escándalo, y el periódico se comprometió públicamente a generar nuevas directrices para que los empleados reforzaran su independencia editorial frente la publicidad.

Por supuesto, el riesgo de hacer una única historia importante es que tendrá un impacto a corto plazo y luego de ella se volverá a lo mismo de siempre. Para comprender plenamente el alcance de este problema –y para que nuestra historia tenga un impacto sostenido y a largo plazo, siempre y cuando confirmemos que existe un problema– necesitamos investigar y publicar el comportamiento de los medios durante un largo período de tiempo.

Por eso estamos embarcándonos en un proyecto de varios años. Nuestro objetivo final es estimular y sostener un debate público más amplio y global sobre el papel de los medios: quiénes los poseen y controlan, a quiénes deberían servir, cómo deberían financiarse y cómo deberían mantenerse independientes, sin temores.

Si estás de acuerdo con nosotros en que se trata de un debate importante, y deseas participar del proyecto o cuentas con pruebas que crees que debemos investigar, escríbenos a info@openDemocracy.net con el asunto Media UnSpun.

Imagen principal con licencia Creative Commons en Flickr, vía Diego Martínez Castañeda.