Medios de comunicación interactiva: una herramienta, no una solución

porPriya Kumar
May 3, 2011 en El ABC del periodista

Durante el terremoto de Haití, una plataforma de participación colectiva llegó a reunir unos 45.000 mensajes de texto en respuesta al desastre en ese país. En YouTube, un video de los abusos contra los derechos humanos en Chechenia fue visto 500.000 veces. Gracias a Facebook, miles de tunecinos organizaron una revolución.

En todo el mundo, los medios de comunicación interactiva han permitido que el ciudadano común pueda contar historias desde su propia perspectiva, aportando una mirada humana sobre hechos que luego la prensa tradicional puede difundir, dijeron en un panel integrado por empresarios y defensores de los medios, durante una sesión plenaria por el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Sin embargo, todos aún se enfrentan al desafío de verificar la información y presentar, de manera efectiva, el contenido.

“La gente puede crear su propia narrativa sobre [un] hecho específico”, señaló David Kobia, cofundador de la plataforma de participación colectiva y cartografía interactiva Ushahidi. “La gente ahora sabe que esta es la versión real de la historia según una persona específica. Este es un punto rojo en particular que alguien puede ver, este es un hecho real que le sucede a alguien en algún lugar”.

Usuarios y organizaciones mediáticas han recurrido a Ushahidi para supervisar procesos electorales en la India, hacer campaña contra la violencia sexual en Egipto y coordinar respuestas tras desastres naturales como los terremotos en Haití y Japón, las inundaciones en Queensland, Australia, las tormentas de nieve en Washington, D.C. y el derrame de crudo en el Golfo de México, agregó.

Kobia hizo énfasis en que los medios de comunicación interactiva ofrecen herramientas, no soluciones. La plataforma, por ejemplo, no puede verificar los votos en una determinada elección. Situaciones diferentes demandan técnicas diferentes, subrayó.

Los ciudadanos de Túnez usaron principalmente Facebook para compartir contenido y organizar protestas, indicó el activista tunecino Sami Ben Gharbia. Sin embargo, las restricciones a la privacidad y los limitados mecanismos de almacenamiento, búsqueda y clasificación determinaron que los medios tradicionales no pudieran acceder fácilmente a la información.

De la misma manera, surgió un ecosistema en el que los usuarios pudieron publicar contenido en Internet, a la vez que otros blogs como Global Voices y Nawaat traducían y recopilaban información para luego pasársela a los medios tradicionales como Al-Jazeera, que difundió la noticia a nivel mundial.

Esto “generó una cascada de información que convenció a más personas a unirse a la revolución”, afirmó Ben Gharbia. “Sin información, sin personas que sepan qué está sucediendo en su ciudad y vecindario, no hay forma de que se unan a la protesta”.

El contenido que genera el usuario puede ser más poderoso que la cobertura tradicional para generar conciencia sobre un tema, explicó Gregory Shvedov, editor en jefe de Caucasian Knot. Un lector que no sabe nada sobre el conflicto en el Cáucaso puede observar un video de un minuto y publicar un comentario. Esto construye diálogo y tener más diálogo aumenta la posibilidad de mayor cobertura para los medios tradicionales.

“Hay muchas voces, y eso importa”, dijo Shvedov, añadiendo que la cobertura no necesita llegar a niveles internacionales para marcar la diferencia. La gente que vive en regiones remotas y ve un mensaje de texto o un video desde un teléfono celular con poca receptividad recuerda por años esas historias.

Seis mil millones de teléfonos celulares circulan en el mundo, dijo Katrin Verclas, cofundadora de MobileActive.org, una red que conecta a activistas con la tecnología móvil. Esto ha democratizado significativamente la difusión de la información, pero los teléfonos inteligentes aún son muy costosos y las redes inseguras, sostuvo.

Verclas describió la necesidad de proteger las conversaciones y poner códigos a los mensajes de texto y la transferencia de archivos. Por ejemplo, la tecnología celular no ayuda a los periodistas o ciudadanos que trabajan en estados altamente controlados, tales como Myanmar y Corea del Norte.

No obstante, la participación colectiva sigue siendo una herramienta “de muchos dirigida a muchos, para el beneficio de muchos”, dijo Kobia.

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La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) organiza las jornadas por el Día Mundial de la Libertad de Prensa para celebrar los principios fundamentales de este derecho, analizar cuál es la situación de la libertad de prensa en el mundo, defender la independencia de los medios y rendirles tributo a los periodistas que han perdido la vida cumpliendo con su deber. Para mayor información sobre la edición 2011 de la conferencia por el Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se realizará en Washington, D.C., pulse aquí.