Los efectos de las imágenes violentas y explícitas en las audiencias y los periodistas

porSam Berkhead
Oct 15, 2015 en El ABC del periodista

Este año, los principales medios de comunicación han publicado imágenes y videos polémicos.

Desde las fotos del cuerpo en la playa de un refugiado sirio de tres años al video de dos periodistas ejecutados por disparos ante las cámaras de televisión, los lectores no han sufrido ninguna escasez de tragedias en sus suministros diarios de noticias.

Los periodistas han tenido que evaluar las consecuencias de utilizar imágenes duras en sus coberturas desde hace ya varias décadas, en situaciones como la guerra de Vietnam o las secuelas del Holocausto. Sin embargo, el advenimiento de las redes sociales y los smartphones ha reforzado la sensación de que la violencia está siempre al alcance de nuestra mano.

Desde el punto de vista periodístico es claro que utilizar esas imágenes es necesario para mostrar la realidad. ¿Pero qué ocurre cuando esas imágenes ocasionan un trauma psicológico en lectores y periodistas?

Un grupo de expertos examinó las consecuencias y la ética detrás del uso de imágenes en el periodismo durante una charla en el Centro Tow para el Periodismo Digital de la Universidad de Columbia. A continuación presentamos algunos puntos a considerar en el debate sobre el uso de fotos o videos explícitos en las redacciones:

Piensa en el propósito de las imágenes

Antes de usar una foto o un video en una noticia, los periodistas deberían determinar la intención original de dicho material, dijo Louise Roug, editora de noticias internacionales de Mashable. Aunque no existe ninguna regla única sobre la utilización de imágenes explícitas en las noticias, es imprescindible considerar las posibles consecuencias a la hora de hacerlo. En muchos casos, los perpetradores se filman o se fotografían cometiendo el acto de violencia con el fin de ganar fama e infamia.

De manera que, si bien la proliferación de imágenes de las ejecuciones perpetradas por el Estado islámico técnicamente podrían ser noticia, difundirlas ayudaría a la máquina propagandística de ISIS, explicó Roug. “¿Queremos ayudarlos a difundir estas imágenes?”, se preguntó.

Mashable tomó un criterio similar a la hora de determinar qué hacer con el video de un hombre disparando a dos periodistas de Virginia, explicó.

“En el caso del asesinato de los periodistas –si bien no sabíamos mucho debido a que todo estaba ocurriendo en tiempo real–, parecía que el perpetrador estaba intentando ganar notoriedad. ¿Realmente queremos ayudar a que lo logre?"

Comprende el contexto colapsado

Durante el trabajo en el periodismo internacional también es crucial considerar el fenómeno del contexto colapsado al analizar imágenes en los medios, explicó Sam Gregory, director de programas de Witness. El contexto colapsado ocurre cuando un individuo crea y comparte una imagen sin esperar que sea vista por una audiencia amplia. Cuando una imagen gana tráfico, su intención original se pierde para los nuevos espectadores.

“Creo que es parte del problema al que nos enfrentamos ahora", dijo Gregory. "En un feed podemos ver imágenes que no esperábamos porque se saltaron de contexto, es decir, llegaron desde el feed de otra comunidad”.

En los países árabes, por ejemplo, las imágenes fotográficas son presentadas comúnmente a los espectadores de una manera directa. Tales imágenes pueden tener la intención de impulsar a la comunidad a tomar una acción, explicó Gregory. Para los consumidores occidentales, sin embargo, esas imágenes son terriblemente fuertes.

"Es importante entender nuestro papel en la visualización de estas imágenes, muchas de las cuales no están mediadas por los medios de comunicación", dijo Gregory. "Esa es la realidad si estás mirando 800.000 imágenes de Siria de los últimos años: la mayoría no han pasado por el filtro de los medios, sino que han sido compartidas por redes de activistas y plataformas online”.

Las imágenes pueden hacer un daño irreparable

Durante décadas se ha sabido muy poco sobre el efecto psicológico de mirar imágenes fotográficas, dijo Bruce Shapiro, director ejecutivo del Centro Dart para el Periodismo y el Trauma. Sin embargo, con el surgimiento del periodismo ciudadano, los psicólogos contemporáneos han desarrollado una comprensión compartida sobre la capacidad de esas imágenes para causar daño.

“Existe un cuerpo entero de investigaciones sobre eventos como el  9/11, el atentado en la maratón Boston, la matanza de Sandy Hook y otros acontecimientos similares, que afirman que, en efecto, los niveles de estrés psicológico, de problemas de salud física y de otras afecciones parecen estar asociadas con el consumo de grandes cantidades de imágenes fotográficas de hechos altamente violentos”, explicó Shapiro.

Los efectos psicológicos de las imágenes fotográficas se manifiestan de varias maneras. Uno es el sufrimiento y daño psicológico de los consumidores de noticias; otro es la posibilidad de incitar a imitadores que deseen emular un crimen representado en una imagen o un video. Por último, existe la posibilidad del trauma indirecto, que afecta a las personas en la industria de los medios cuyo trabajo es ver esas imágenes.

“En estas tres áreas, el vector importante parece no ser la extremidad de una imagen individual ni el tiempo que le dedicas a ver la imagen, sino la frecuencia de la visualización”, dijo Shapiro.

Estas imágenes se vuelven particularmente traumáticas cuando los lectores se encuentran con videos que se reproducen automáticamente, lo que elimina su capacidad para controlar la experiencia de la visualización. Shapiro señaló que esa sensación de perder el control es una marca registrada del daño psicológico y el trauma.

“Creo que es bastante claro que tenemos que tener alguna responsabilidad con las imágenes que conducen a altos niveles de angustia", dijo.

Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía Leo Hidalgo.