El rol fundamental del periodismo en la vacunación contra la COVID-19

porAndrés Colmán Gutiérrez
Dec 24, 2020 en Cobertura del coronavirus
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En alianza con nuestra organización matriz, el Centro Internacional de Periodistas (ICFJ), IJNet conecta a periodistas con expertos en salud y redacciones internacionales a través de una serie de seminarios web sobre COVID-19 como parte del Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de Salud.

El presente artículo corresponde a nuestra serie sobre el coronavirus. Entra aquí para leer más.

“La distribución y aplicación de las vacunas contra la COVID-19 enfrentará muchos inconvenientes, principalmente en los países con menos desarrollo en América Latina, por ello es fundamental que los periodistas conozcan en profundidad el tema y puedan vigilar desde la cobertura todo el proceso, para ayudar a que sea realmente efectivo”, explicó Luis Quevedo (España), comunicador y divulgador científico y creador y director de El Método, serie transmedia para RTVE Digital.

Quevedo participó como expositor del seminario web “Desafíos para distribuir las vacunas contra la COVID-19”, organizado por el Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de la Salud del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y la Red Internacional de Periodistas (IJNet). El evento fue moderado por Dariela Sosa.

El experto destacó que, por ahora, son tres las vacunas pre-aprobadas de emergencia para la región. Las dos primeras son la BNT162, de Pfizer y BioNTech; la mRNA-1273, de Moderna; y la AZD1222, de la Universidad de Oxford y AstraZeneca, cuya aplicación se ha iniciado en el Reino Unido y en los Estados Unidos. En las primeras dos se utiliza por primera vez la tecnología conocida como ARN: es decir, contienen una pequeña secuencia genética creada en laboratorio que "enseña" a las propias células del cuerpo humano a producir proteínas similares a SARS-CoV-2.

Desigualdad y diferencias 

“Estas vacunas tienen el inconveniente de que exigen una logística muy dificultosa. La de Pfizer requiere ser mantenida a una temperatura inferior a -70° C y necesita costosos equipos especiales. Será complicado distribuirlo en zonas rurales alejadas y muy cálidas. El otro gran problema es el precio, la de Moderna costaría 28 dólares cada dosis y se necesitan aplicar dos dosis por persona. En los programas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), generalmente el costo es de 25 dólares por todo un plan de vacunación para cada persona”, enfatizó.

“Estas son vacunas, sin ningún complejo, se han diseñado para países de rentas muy altas, con sistemas sanitarios extremadamente robustos, que aun así lo van a pasar mal para poder administrarlas. Hay problemas de logística en Alemania y en Gran Bretaña. Probablemente también veamos una gran disparidad durante la aplicación en zonas de Estados Unidos. Para nuestros países, estas vacunas no son prácticas, salen muy caras y ni siquiera parece que existan dosis suficiente para tantas personas”, agregó.

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El especialista indicó que, así como los países más ricos han acaparado las primeras dosis de vacunas, también personas con mucho dinero pagarán altas sumas para vacunarse antes. “La gente rica se va a vacunar primero. En España ya existe un esquema de acceso al mercado negro. En México y en otros países también será así. Habrá gente que volará desde África a Londres para vacunarse, para no esperar mucho a que les toque el momento”, destacó.

Quevedo se refirió con más optimismo al otro gran grupo de vacunas que están siendo producidas, ya no con la tecnología ARN, sino a partir de un vector viral, como las demás vacunas conocidas. En este grupo se encuentra la AZD1222, de la Universidad de Oxford y AstraZeneca, que se esperaba sea la primera en estar lista, pero su producción se retrasó.

“La parte buena de este tipo de vacunas es su menor costo, que ronda entre dos a cuatro dólares por dosis, con unas tasas de deficiencias que aún no podemos decir”, indicó. Otro elemento a favor es que se puede refrigerar en una heladera común, aunque también requiere la aplicación de dos dosis. “Este tipo de vacuna es la más apropiada de ser distribuida y aplicada en países como los de América Latina”, refirió.

Hasta ahora resulta difícil comparar la efectividad de las diversas vacunas que estarán disponibles, de manera objetiva. “Los resultados de los ensayos lo conocemos solamente por notas de prensa y no por artículos científicos en publicaciones especializadas, revisadas por otros científicos. Habrá que ver qué pasa con la aplicación, porque no es lo mismo hacer un ensayo clínico, aunque sea con 50 mil voluntarios, que aplicar la vacuna a tres millones de personas. Muchas cosas pueden ocurrir en ese proceso”, destacó.

Un rol fundamental

Como la distribución y la aplicación de las vacunas será sumamente dificultosa, los periodistas tendrán un rol delicado e importante en cubrir lo que suceda, indicó Quevedo.

El especialista recomendó tener mucho cuidado en acudir a fuentes que sean realmente buenas y especializadas. “En los inicios de la pandemia, como se trataba de una cuestión de salud, muchos periodistas acudían a entrevistar a médicos, sin tener en cuenta que, al tratarse de un virus nuevo, probablemente quienes más podían saber eran los virólogos. No porque alguien lleve una bata blanca o tenga 30 años dirigiendo un hospital es una voz autorizada en cuestiones muy novedosas. Hubo bastante caos informativo por tomar a fuentes que no eran las mejores. Algunos ejemplos fueron las recomendaciones sobre el uso de cuestionados fármacos como la ivermectina, que en la región se usó con mucha alegría, incluso en base a la verificación de supuestos comités técnicos. También pasó con la hidroxicloroquina y otros fármacos que no servían para tratar la COVID-19. Los periodistas deberíamos haber jugado un papel importante en verificar correctamente estos casos”, precisó.

Entre los inconvenientes que seguramente se presentarán, Quevedo mencionó que tampoco existe capacidad para fabricar suficientes envases viales o botellitas de vidrio borosilicato especial para envasar las vacunas, por lo que estas se deberán poner en multidosis, y eso significa que luego deberán ser diluidas para su aplicación.

“Cuando descongelas una vacuna, la tienes que usar totalmente en el momento. Son multitudes de cuestiones que significarán inconvenientes: jeringuillas, algodoncitos, alcohol para desinfectar, suero salino para diluir las vacunas que vienen concentradas… Los periodistas deben tener una mente muy abierta para cubrir todo ese proceso e informar correctamente”, dijo.

El desafío

“Debemos entender y explicar que la vacunación no es para cada uno, sino que es un acto democrático y colectivo. Vacunarme solo no me sirve de nada, si es que todos los demás no están también vacunados. Habrá desigualdad en la distribución, pero debemos contribuir al objetivo de que la vacunación alcance a la mayoría, de lo contrario el proceso no sirve”, enfatizó Quevedo.

Además, advirtió que hay un sector importante de la población que se resistirá a vacunarse y consideró que una tarea educativa de los periodistas es proveer información también para ese sector. “El escepticismo es muy importante, tanto en el ámbito del periodismo como en el mundo científico, pero debemos trabajar sobre esa fina línea, ayudando a la gente a pasar del escepticismo a la acción. Una cosa es no creérselo y otra cosa es quedarse allí. ¿No te lo crees? Mira los datos. Busca la información. Si no, el más grave problema llegará cuando algún gobierno cometa el error de obligar a la gente a ponerse la vacuna, o haya algún caso sonado de alguna mala praxis médica, cuando algo explote mal y estemos una semana pasando las imágenes de la señora o la niña que murió por ponerse la vacuna. Aunque haya una explicación razonable, eso arruinaría la campaña de vacunación. Lo periodistas pueden ayudar a que eso no suceda. O todos se vacunan o esto no funciona”, reiteró.

[Lee más: Contrarrestando la desinformación sobre las vacunas para prevenir el covid-19]

 

Entre los sitios webs de buena información científica que recomendó a los periodistas mencionó el del Instituto de Salud Global de Barcelona, y entre los profesionales destacados citó a Rafael Vilasanjuan, miembro de la Alianza por la Vacunación (GAVI).

A su vez, informó que en la página de Maersk se puede acceder a las expectativas y aspectos destacados de la distribución de la vacuna COVID-19.

Puedes mirar el seminario web entero aquí:


Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Daniel Schludi