El COVID-19 agravó la crisis de los medios. Aquí hay seis posibles soluciones

porPatrick White
Aug 11, 2020 en Noticias locales
Three newspaper stands, one reads "free, take one!"

La actual crisis de los medios de comunicación no es nueva; es un proceso en desarrollo desde hace 30 años. La pandemia de coronavirus, sin embargo, la ha amplificado.

A principios de la década de 1990, vimos fusiones de importantes cadenas de radio. La llegada de Internet y de las noticias por cable cambió el juego y supuso un reto al dominio de las agencias de noticias, ya que de repente el público tuvo acceso constante a eventos en vivo y en tiempo real. Y la aparición de las redes sociales en las décadas de 2000 y 2010 continúa transformando el papel de los medios.

Aunque la crisis no sea nueva, el COVID-19 se ha cobrado su precio.

Más de 135 medios canadienses han cerrado desde marzo de 2020. Solo en marzo y abril se eliminaron 2.000 puestos de trabajo en ese país, según la Asociación Canadiense de Periodistas.

En los Estados Unidos, se han perdido 36.000 puestos de trabajo en periodismo desde el comienzo de la pandemia, informó el New York Times en abril. Poynter ha estado llevando un registro de ese número, cada vez mayor.

Las causas de la persistente crisis de los medios en todo el mundo son conocidas: una caída dramática en los ingresos publicitarios de los medios en beneficio de Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft, que ahora comparten el pastel y pagan poco o ningún impuesto. Pero también hubo una renuencia a adoptar la tecnología por parte de medios en todo el mundo. El cambio digital ocurrió demasiado tarde en muchos casos.

 

Woman reading a newspaper on a bench
Numerosos medios, especialmente los periódicos, se demoraron en lo que respecta a la transformación digital (Roman Kraft Zua / Unsplash)

Los medios de comunicación subestimaron el papel de los teléfonos inteligentes: el 94% de los lectores jóvenes consumen noticias a través de sus teléfonos o en las redes sociales, según las últimas investigaciones del centro de investigación CEFRIO con sede en Quebec.

Además, las audiencias están más fragmentadas que nunca, con un número cada vez mayor de fuentes de noticias especializadas, sea en deportes, finanzas, estilo de vida, etc.

Esta sobreabundancia de información ha provocado que algunos ciudadanos se desconecten, abrumados por la avalancha de noticias.

Modelos emergentes

No obstante, hay algunos destellos de esperanza. En Canadá, Groupe Capitales Médias se declaró en quiebra en 2019, pero sus seis periódicos, que representan aproximadamente la mitad de los diarios de la provincia, revivieron como una cooperativa sin fines de lucro en 2020.

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Hay otros modelos de negocio que funcionan bien en ese país, como el que utiliza Le Devoir, de Montreal, basado en suscripciones pagas, publicidad y donaciones. El pequeño periódico lanzó su muro de pago en la década de 1990, especializó su contenido (política, cultura, temas sociales) e hizo un importante cambio digital. Esto resultó en un superávit de US$1,6 millones en 2019.

¿Existen otras posibles soluciones para resolver la crisis en Canadá y en otros lugares?

Seis soluciones potenciales

Algunas sugerencias:

  1. Dos años después de su anuncio, la asistencia financiera a los medios prometida por el gobierno federal de Canadá (US$600 millones durante cinco años) aún no ha llegado. En cambio la ayuda provincial a los medios de comunicación (US$250 millones durante cinco años) ya se está distribuyendo en Quebec. La financiación estatal sigue siendo esencial para preservar la democracia y luchar contra los así llamados "desiertos de noticias".

  2. Monetización del contenido: los medios locales no tienen otra opción que configurar muros de pago en sus sitios y firmar acuerdos parciales con Apple News, Facebook y Google News para una mejor distribución de los ingresos. Los medios también deben pensar en atraer donantes filantrópicos y hacer crowdfunding para financiar proyectos de noticias específicos en beneficio de sus lectores.

  3. Es necesaria la diversificación de productos. El contenido debe diversificarse con boletines de noticias especializados, podcasts, videos, gestión de eventos y conferencias y contenido de marca que podría reemplazar a la publicidad tradicional.

  4. Valor agregado: los medios independientes deberían dejar que las grandes cadenas y agencias de noticias se ocupen de las noticias de última hora y las actualizaciones diarias, y ocuparse en cambio del periodismo de largo aliento, de investigaciones, reportajes, entrevistas, boletines, contenido explicativo, etc. Esto obligará a los medios a valorar el periodismo de investigación, de soluciones y basado en datos. Ahora más que nunca, los ciudadanos quieren leer contenido reflexivo, importante y esperanzador.

  5. Abordar el problema de las noticias falsas y de la desconfianza hacia los medios es central. Es necesario que haya un impulso activo contra el cinismo predominante empleando más verificación de hechos, posiblemente con la ayuda de inteligencia artificial. Los medios también deben volver a conectar con su público, los jóvenes en particular, cubriendo una gama más amplia de temas. En las aulas, debemos organizar sesiones educativas para desmitificar el trabajo de los periodistas y los medios.

  6. Existe una gran falta de diversidad en las redacciones en general. No hay suficientes periodistas de grupos raciales diversos o comunidades indígenas. Será necesario un cambio profundo para que las redacciones reflejen verdaderamente la población de un país e informen sobre los temas que importan a audiencias diversas.

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Necesidad de reinvención

No hay duda de que los medios de comunicación deben reinventarse, y la necesidad es anterior a la aparición del COVID-19.

La situación, sin embargo, no es desesperada. El tráfico en los sitios de noticias ha aumentado considerablemente desde el comienzo de la pandemia, pero no está bien monetizado.

Los medios deben ir donde están los lectores: a sus teléfonos. Los sitios de noticias deben ser más fáciles de usar en términos de diseño; el éxito reciente de la aplicación myFT del Financial Times es un gran ejemplo de lo que funciona.

No hay nada que perder y mucho que ganar trabajando mano y mano para reinventar el periodismo. El COVID-19 simplemente nos ha recordado que debe ser una prioridad absoluta.


Patrick White es profesor de periodismo en la Universidad de Quebec en Montreal (UQAM)

Este artículo fue publicado por primera vez en The Conversation bajo licencia Creative Commons.

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Zachary Keimig