Desinformación, deepfakes y democracia: un diálogo con Craig Silverman

porSunaina Kumar
Nov 18, 2019 en Fact-checking y verificación de noticias
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Cuando Craig Silverman habla sobre las cosas que no lo dejan dormir por la noche –las campañas de mentiras en redes sociales, la disminución de la confianza en las instituciones y la profesionalización de las operaciones de manipulación y desinformación en los medios–, debemos prestar atención.

Silverman es el editor de medios de BuzzFeed News y un experto en información y desinformación. Como parte de un proyecto del Tow Center de la Universidad de Columbia, en 2014 comenzó a estudiar la difusión de falsedades en las redes y las noticias.

Desde el rastreo de rumores digitales a las campañas de manipulación de búsquedas, Silverman investiga la crisis global de la información. Es su obsesión, dice, y agrega que "no es demasiado optimista" en estos días.

Silverman estuvo en la Conferencia Global de Periodismo de Investigación (GIJC) en Hamburgo a fines de septiembre, donde compartió consejos para investigar las redes de desinformación. Nos reunimos allí para hablar con él sobre los desafíos que enfrentan los periodistas y los riesgos que comporta la desconfianza en el tejido social.

¿Dónde nos encontramos hoy en nuestra comprensión sobre la manipulación de la información?

Algunas cosas son consistentes. Por ejemplo, el abuso y la explotación de las principales redes sociales y plataformas de búsqueda continúa a escala mundial. Sigue siendo muy difícil ver lo que se está difundiendo en las aplicaciones de mensajería para comprender cuántas personas han estado expuestas a información errónea y descubrir el origen de un mensaje. La manipulación de imágenes, además, continúa avanzando a un ritmo muy veloz.

Existe también una profesionalización de las operaciones de manipulación y desinformación en los medios: empresas que puedes contratar en Filipinas, India y otros países y que se especializan en proporcionar esos paquetes a sus clientes.

A medida que la tecnología avanza y también lo hacen las formas de manipulación, ¿tu trabajo se vuelve más difícil?

Hay una suerte de carrera armamentista en términos de la tecnología y los productos que permiten manipular el entorno digital. Como las redacciones no cuentan con mucho dinero, no hay muchas personas creando paquetes de tecnología para que las redacciones detecten esas cosas. Y es una preocupación. ¿Los medios se enteran de lo que se está haciendo, o la manipulación ha avanzado tanto que ya ni siquiera podemos detectarla?

Un ejemplo concreto de eso serían los bots. Hay tecnologías disponible para detectarlos, como Bot Sentinel o BotOrNot, pero me preocupa que los robots más sofisticados probablemente hayan sido diseñados para derrotar a todos esos sistemas. 

El años pasado, durante la conferencia GIJC, hablaste sobre los peligros de la tecnología deepfake. ¿Todavía te preocupa?

Todos piensan que habrá videos deepfake bastante efectivos, pero me pregunto si el año que viene lo que veremos no será un video auténtico que se descarte como deepfake, lo que causaría una pérdida masiva de confianza.

En este sentido, me preocupa más un contexto en el que puedas socavar no lo que es falso, sino lo que es real.

El artículo de Shawn Rosenberg sobre el fin de la democracia coloca en un papel central a las noticias falsas y las redes sociales. ¿Eres tan pesimista como él?

No soy tan pesimista. Creo que nos enfrentamos a una de las pruebas más grandes para la democracia, y no la vimos venir. Me siento bastante ingenuo cuando miro hacia atrás, hacia momentos como la Primavera Árabe, en los que creí que las redes serían una herramienta para llevar la democracia a más lugares del mundo. Tenemos que tomarnos este momento muy en serio y pensar en cómo se puede renovar la fe en nuestros sistemas e instituciones democráticas. También debemos pensar en cómo se pueden usar las redes sociales para cumplir la promesa que todos pensamos cumplirían hace años.

Me pone optimista que las personas en todo el mundo ahora sean conscientes de estas amenazas y estén trabajando ampliamente para combatirlas. Los gobiernos están activos, los académicos están activos y los medios están activos. Hace pocos años no era así.

Cuanta más desinformación se difunde, más perdemos la confianza como sociedad. ¿A qué conducirá?

Si dejas de creer en tu entorno y no entiendes dónde depositar tu confianza, te sientes desconectado del mundo que te rodea y te aferras a las cosas que parecen más cercanas y reales, y que suelen ser tus prejuicios humanos innatos. Eso conduce, en muchos casos, al surgimiento de autoritarios que dan respuestas fáciles en momentos de incertidumbre.

Si pudieras predecir un escenario para la desinformación en el próximo año, ¿cuál sería?

Podríamos ver, por ejemplo, actores estatales que utilizan el ecosistema de la publicidad digital para difundir desinformación o recopilar datos personales. Por ejemplo, si China usara algunos de sus piratas informáticos estatales para infiltrarse en el ecosistema de la publicidad digital, podría difundir malware a través de anuncios e “infectar” a grandes cantidades de personas para recopilar datos o información.

Puedo hacer una lista larguísima pero, como dije, lo que más me preocupa es lo que podría estar sucediendo y no vemos.

¿Qué pueden hacer los periodistas en este escenario?

Los periodistas debemos darnos cuenta de que tenemos algún elemento de autoridad cuando estamos en estas plataformas. La gente espera que seamos canales de información confiable, así que es importante considerar qué estamos amplificando lo que faveamos, lo que compartimos y lo que retuiteamos. Si vemos que algo es falso, debemos pensar dos veces si es el momento adecuado para decirlo.

¿Cuál es el momento adecuado?

Si ves información que no es cierta, pero solo un par de miles de personas le han prestado atención y no se está propagando, el riesgo es que en el acto de tratar de desacreditarla termines dándole más distribución. ¿Ese contenido podría llegar a tu audiencia? Otro elemento a tener en cuenta es qué personas y entidades reales están ayudando a difundir algo. ¿Está siendo difundido por cuentas verificadas, políticos y otras personas influyentes?

Esas son algunas cosas que los periodistas deberíamos considerar a la hora de evaluar si es momento de desmentir una desinformación o dejarla correr a ver cómo se desarrolla. No podemos ser irresponsables sobre lo que estamos ayudando a propagar o desacreditar.


Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Giles Lambert. 

Sunaina Kumar es una periodista independiente que reside en Nueva Delhi.