CPJ alerta sobre los riesgos en seguridad para los periodistas que usan Telegram

porSam Berkhead
Jun 16, 2016 en La seguridad del periodista

Tanto para los ciudadanos como para los periodistas iraníes, Telegram es una aplicación muy popular para compartir información ya que el acceso a otras redes sociales como Twitter o Facebook tiende a ser limitado. La aplicación cuenta con unos 20 millones de usuarios en Irán, y en un recurso valioso para que los periodistas se comuniquen con sus fuentes.

Sin embargo, de acuerdo con un artículo reciente del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por su sigla en inglés), los periodistas iraníes que usan Telegram podrían estar poniéndose a sí mismos y a su información en “riesgo severo”.

Según el CPJ, a pesar de que se la promociona como una aplicación de mensajería más privada y segura, Telegram carece del cifrado de punta a punta por defecto y del protocolo de encriptado Sygnal que utiliza Whatsapp. Expertos en seguridad aseguran que el sistema de encriptado de Telegram está pobremente diseñado e implementado.

En un país como Irán, que está incluido en la lista del CPJ de los 10 países con más censura del mundo, y en el que los periodistas han sido arrestados por sus publicaciones en las redes sociales, tales fallas de ciberseguridad son especialmente peligrosas. Sin embargo, un bloguer iraní radicado en Estados Unidos, conocido como Vahid Online, sostiene que los iraníes no tienen muchas alternativas.

"Si las redes sociales no estuviesen vigiladas en Irán, las aplicaciones de mensajería instantánea serían utilizadas en la misma proporción que en otros países”, dijo al CPJ. "Los usuarios iraníes probablemente preferirían utilizar Twitter o Facebook”.

Vahid Online, que tiene más de 44.000 seguidores en Telegram, dice que usa la plataforma principalmente para postear sumarios de hechos de actualidad y compartir tweets y publicaciones en Facebook o de su blog a las que de otro modo los iraníes no podrían acceder.

El bloguero dijo que la función Channel de Telegram –una función de comunicación unidireccional que permite a los usuarios compartir instantáneamente contenido con grandes audiencias– ha sido clave para atraer a los usuarios iraníes a la plataforma, construyendo un espacio de intercambio de información que de otro modo no existiría.

"Hay mucha gente en ciudades y pueblos de Irán que nunca han tenido acceso a una computadora y que ni siquiera tiene una cuenta de email, pero que ahora puede conectarse a una comunidad online a través de Telegram", señaló. "Muchos de los videos de YouTube que estuvieron bloqueados por años han sido compartidos en Telegram y los iraníes han podido verlos por primera vez”.

Si bien Telegram ha logrado llevar información y discusiones a muchos iraníes, sus fallas de seguridad hacen que sea riesgoso para los periodistas, indicaron expertos en seguridad al CPJ.

"Las conversaciones normales, que son la opción por defecto, no están cifradas de punta a punta, lo que significa que Telegram y cualquiera con quien compartas tu información puede leer, almacenar, analizar, manipular o censurar las conversaciones de los usuarios", dijo Nima Fatemi, investigadora independiente de seguridad de Estados Unidos, al CPJ.

Telegram sí ofrece una opción de Chat Secreto que permite a los usuarios enviar mensajes protegidos por cifrado de punta a punta. Y si bien la plataforma no divulga sus datos a terceros, sigue siendo posible que las cuentas queden comprometidas. A fines de abril, por ejemplo, fueron hackeadas las cuentas de Telegram de dos activistas rusos.

Nate Cardozo, abogado senior de Electronic Frontier Foundation, ratificó las preocupaciones de Fatemi, describiendo como "fallas críticas" a la falta del cifrado de punta a punta y al uso del protocolo de encriptación no estándar MTProto.

El CPJ recomienda a los periodistas –especialmente aquellos que están en Irán— utilizar WhatsApp o Signal como alternativas más seguras a Telegram. Ambas aplicaciones utilizan un tipo de protocolo de encriptación que ha sido avalado por muchos expertos en tecnología de seguridad.

Vía CPJ.

Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía Sean Tiernan.