Cómo combatir el jet lag al hacer coberturas en el extranjero

porSam Berkhead
Mar 14, 2016 en Freelancing

Es el sueño de muchos periodistas: convertirse en corresponsales extranjeros freelance a quienes les paguen por viajar por el mundo y cubrir historias fascinantes de culturas diferentes.

Sin embargo, el estilo de vida del corresponsal no es tan glamoroso como muchos creen. Viajar permanentemente por distintas zonas horarias puede desgastar los ritmos de sueño, lo que se traduce en fatiga y dificultad para concentrarse.

Mark Albert, un corresponsal freelance de CBS News, tiene una manera distinta de ver esto.

“Concibo los viajes como ‘un tapeo en el extranjero’: pequeños bocados de culturas distintas, comidas exóticas y gente interesante”, dice. “Y quiero estar lo suficientemente alerta para disfrutar de todo. Sea que viaje por trabajo o por placer, necesito llegar a destino adaptado al horario local y no perder tiempo sintiéndome enfermo, cansado y aturdido”.

Siguiendo un régimen que desarrolló durante su trabajo como reportero internacional, Albert no ha enfrentado ningún desfase en seis años. IJNet conversó con él sobre sus consejos para evitar el jet lag y aprovechar al máximo cada viaje.

¿Cuál es la rutina típica que sigues cuando viajas al extranjero y qué te ayuda a evitar el jet lag?

Para mí, la clave para ganarle al jet lag es simple: dormir. Pero tiene su truco. Cuando la mayoría de la gente viaja a zonas horarias diferentes, duerme cuando está cansada y se queda despierta cuando no lo está. Se trata de un error. Cuando viajo, es imperativo que me ajuste a la hora local tan pronto como sea posible. Así que establezco –por adelantado– cuándo voy a dormir y cuándo permaneceré despierto. Y me aferro a ese plan usando las herramientas (pastillas para dormir, antifaces para dormir, tapones para oídos, reclinarme) que me ayudan a lograrlo.

Digamos que estoy volando hacia los Estados Unidos desde Europa, y mi vuelo sale desde Ámsterdam a Atlanta a las 8 am. Sé que no importa lo cansado que esté, no puedo dormir en el vuelo, porque el avión aterrizará alrededor del mediodía del horario del este de Norteamérica, y necesito estar despierto cuando llegue la noche. Así que me iré a dormir a las 19 o 20 de la hora local. Sin siestas. De ese modo, cuando trate de dormirme, estaré cansado naturalmente. No programaré mi alarma y dejaré que mi cuerpo elija cuándo despertarse a la mañana siguiente. Esto me pone en el ritmo de la zona horaria local. Y así no tengo jet lag.

¿Descubriste estos métodos a través de un proceso de ensayo y error intencional, o los aprendiste con el tiempo?

Cada persona es diferente y cada cuerpo reacciona de manera distinta a los cambios de horario, a las pastillas para dormir, a los horarios de los vuelos, etc. Yo encontré un patrón que funciona para mí por ensayo y error. Y no es excusa decir que no puedes dormir bien en los aviones; yo tampoco puedo. Pero me acerco lo suficiente como para "engañar el sueño": cierro los ojos y fuerzo a mi cuerpo a reclinarse tanto como pueda en ese asiento angosto durante las horas que fijé. Trato de calmar mis pensamientos y concentrarme en adormilar. Puede ser frustrante, pero no puedo renunciar y ponerme a leer o ver televisión. Tengo que hacer que mi cuerpo se relaje, o de lo contrario no se ajustará cuando llegue a destino.

¿Qué otros consejos darías a los periodistas que viajan a menudo por trabajo, especialmente a lugares con estilos de vida muy distintos?

De nuevo, yo me tomo los viajes como “tapas”: sé que no me quedaré por mucho tiempo y quiero disfrutar todos los pequeños bocados de cultura, comida y paisajes que pueda. Nunca despacho equipaje para así tener movilidad cuando los vuelos se cancelan o los planes se arruinan. El personal de las aerolíneas tiene mucha mejor predisposición de ponerte en un vuelo distinto si ve que no tiene que extraer tu maleta del depósito de otro avión. Te sorprendería todo el estrés que te ahorras cuando no tienes que preocuparte por dónde está tu equipaje. Eso también me vuelve más independiente en zonas que no tienen los recursos de Estados Unidos u otros lugares. También llevo un secador de pelo pequeño que alterna entre los 125 y 250 voltios, y un adaptador universal. Nadie quiere llevar ocho adaptadores.

Y a menos que sea absolutamente necesario, nunca cambio dinero en el aeropuerto o en un hotel; las tasas de cambio son horribles en esos lugares. Un banco o un cajero automático son mucho mejores. Y el recargo habitual de US$5 en transacciones de cajeros automáticos extranjeros sigue siendo más conveniente que las tasas que se pagan en las tiendas de cambio de los aeropuertos.

Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía Yosomono.