¿Qué hemos aprendido de las redacciones distribuidas?

Feb 9, 2021 en Cobertura del coronavirus
Zoom meeting with a cup of coffee

El impacto de la COVID-19 significó, como ha señalado Hannah Storm, directora de Ethical Journalism Network, que “los medios tuvieron que reinventar décadas de prácticas laborales en pocos días”.

Una manifestación obvia fue el cambio a trabajar desde casa, con redacciones distribuidas que se establecieron de la noche a la mañana. Y dado que la crisis del COVID no parece que vaya a terminar pronto, esta nueva forma de trabajar probablemente continuará por algún tiempo. En el caso de muchos medios, podría convertirse en una práctica periodística estándar.

“La crisis del coronavirus eventualmente terminará, pero la redacción distribuida está aquí para quedarse”, predijo Tom Trewinnard, cofundador y director de operaciones de la consultora de periodismo digital Fathm, en abril del año pasado.

Si ese es el caso, ¿cuáles son las consideraciones clave a tener en cuenta?

A continuación, siete puntos estratégicos.

(1) Reconocer los desafíos técnicos

El cambio al trabajo remoto ocurrió rápidamente tras los cierres y confinamientos. Inevitablemente, surgieron varios desafíos técnicos y también humanos.

Los problemas técnicos incluyeron: acceso (a Internet, equipo, energía), equipo especializado (cámaras, software de edición, etc.), costos financieros inesperados y consideraciones de espacio.

Como describí en mi informe reciente para la Fundación Thomson Reuters sobre el impacto del COVID-19 en las economías emergentes y el Sur global, en los países en desarrollo un desafío recurrente ha sido la confiabilidad de las conexiones a Internet en el hogar, así como los costos imprevistos asociados al trabajo remoto. Estos costos a veces se debían a recortes salariales o menos oportunidades de trabajo freelance.

Como explicó un periodista de Zimbabwe: 

“El tiempo en el que trabajé desde casa fue un gran desafío en términos de problemas de Internet, incluyendo cargos de datos exorbitantes y una red deficiente. El COVID-19 también afectó mis ingresos, que se redujeron en casi un 50%”.

(2) Los desafíos humanos

Asia Alvarez Zeller, periodista de educación del Lake Oswego Review en Oregón, me explicó que al comienzo de la pandemia tanto ella como su esposo trabajaron desde su casa, que en ese momento era un apartamento tipo estudio. Si ambos necesitaban estar en una llamada al mismo tiempo, uno de ellos tenía que retirarse al armario.

Otros han tenido que compartir su espacio de trabajo con sus hijos, mascotas y compañeros de habitación, con todas las interrupciones laborales que eso supone.

Otras complejidades con las que muchos periodistas y redacciones tuvieron que lidiar incluyeron abordar problemas relacionados con los flujos de trabajo, las herramientas, la tecnología, la capacitación, la gestión, el reporteo y el engagement, tanto entre ellos como con sus audiencias.

Para mis estudiantes, graduarse en medio de una pandemia significó hacer pasantías o comenzar trabajos de tiempo completo sin siquiera poner un pie en la oficina o reunirse con sus colegas cara a cara. La incorporación, la asignación de tareas, los comentarios y todos los demás aspectos de su trabajo se han llevado a cabo de forma remota.

[Lee más: Malabares entre la crianza y el periodismo durante la pandemia]

 

(3) La colaboración es clave

En este contexto, la cultura laboral es fundamental. La colaboración remota puede conducir al uso de nuevas herramientas y el desarrollo de nuevos hábitos.

Algunas de las manifestaciones más obvias de esto han incluido almacenar el trabajo en la nube, asegurarse de ofrecer instrucciones claras al equipo, adoptar aplicaciones de chat y mensajería (como Slack) para mejorar la comunicación interna y usar herramientas como Google Docs y software de edición de video que están diseñados específicamente para el trabajo colaborativo.

 

Remote working tools organized by category
Imagen vía Peter Yang

 

Como me dijo un editor de Sri Lanka, “Trabajar desde casa ha sido el mayor desafío, ya que era algo que nunca había hecho antes. Fue tanto un desafío como una buena experiencia de aprendizaje".

La colaboración también se extiende más allá de los colegas hacia las fuentes también, ya que las oportunidades de interacción cara a cara han disminuido. Para las fuentes en entornos rurales, este puede ser un problema en términos de acceso y tecnología disponible. En general, proteger las fuentes y asegurar la información se ha vuelto más importante que nunca.

[Lee más: Consejos de Chicas Poderosas para organizar equipos remotos]

 

(4) Sé deliberado

Este es un espacio complejo con muchas herramientas, lo que puede resultar desconcertante para algunas personas. El año pasado, la mayoría de las redacciones se movían rápidamente y no podían darse el lujo de probar y discutir qué herramientas usar y por qué.

A medida que avanzamos, y la transición al trabajo distribuido se vuelve más deliberada, pueden tomarse mejores decisiones en términos de la tecnología que se utiliza y las personas para quienes este método de trabajo es más adecuado (o no, según el caso).

Las investigaciones de otras industrias — lecciones con las que los líderes de las redacciones deben familiarizarse, apuntan a una amplia variedad de beneficios del trabajo distribuido, incluido el ahorro de costos para los empleados, una mayor satisfacción laboral, una mayor retención y una reducción de las bajas por enfermedad, así como un aumento potencial de la productividad (aunque potencialmente menos creatividad).

(5) Pregunta: ¿Qué perdemos cuando desaparecen las redacciones físicas?

Hace algunos meses, Quartz despidió personal y cerró sus oficinas físicas en Londres, San Francisco, Hong Kong y Washington. En agosto, Tribune Publishing reveló que cerraría las oficinas físicas de cinco periódicos, parte de una tendencia en curso en varias publicaciones para reducir los gastos generales físicos y desbloquear el valor en efectivo de esos activos.

Como señalé en un informe para What’s New In Publishing: "La medida llevó a cavilaciones sobre lo que se perdería, incluida una presencia física en sus comunidades, capacitación en la sala de redacción y participación cara a cara con colegas".

El aspecto comunitario de esto es, creo, importante, especialmente para las redacciones locales. En momentos en que la confianza en los medios de comunicación sigue siendo baja, un escaparate físico es un recordatorio importante de tu lugar —y nivel de compromiso— en una comunidad.

 

(6) Enfócate en lo positivo

A pesar de estos retos, vale la pena señalar que el cambio hacia el trabajo distribuido tiene algunos potenciales aspectos positivos. Los periodistas han tenido que aprender nuevas habilidades, herramientas y formas de trabajar, y algunos medios han adoptado nuevas fuentes de ingresos, como los eventos virtuales.

Además, la pandemia también ha demostrado que la geografía no tiene por qué ser un impedimento para contratar personal.

Esa es una tendencia que espero que continúe, permitiendo que el sector sea más inclusivo en términos de fuerza laboral, abriendo las puertas a más mujeres, trabajadores a tiempo parcial y aquellos con responsabilidades familiares y de cuidado.

Los líderes de las redacciones también deben reconocer que después de trabajar de forma remota durante un período prolongado de tiempo, la necesidad de reducir los costos, junto con el deseo de numerosos empleados de continuar trabajando desde casa o disfrutar de una mayor flexibilidad en la ubicación de su trabajo, significa que el futuro está inevitablemente distribuido, impulsado por una combinación de consideraciones financieras y de personal.

(7) La salud mental importa

Por último, uno de los subproductos más bienvenidos de la pandemia ha sido una mayor disposición, en algunos sectores, a hablar sobre salud mental.

Un aspecto del trabajo distribuido, como han subrayado Ivana Jeremić de Balkan Insight y Maryia Sadouskaya-Komlach del Russian Language News Exchange, es el riesgo de agotamiento, sobre todo por la desaparición de los límites entre el trabajo y la vida familiar.

Esta es una discusión que llega con mucho retraso y es una pena que una pandemia hay tenido que impulsarla.

Identificar y crear una cultura laboral que reconozca la salud mental y establezca estrategias para abordar el bienestar mental de su personal es imperativo en una era de aislamiento social prolongado.

Después del COVID, la medida en que permanezcan en su lugar variará de una sala de redacción a otra, de un periodista a otro, pero una cosa está clara: el genio está fuera de la botella. La redacción distribuida llegó para quedarse.


Damian Radcliffe es profesor de periodismo Carolyn S. Chambers de la Universidad de Oregón, becario del Centro Tow para el Periodismo Digital de la Universidad de Columbia, investigador honorario de la Facultad de Periodismo, Estudios de Medios y Cultura de la Universidad de Cardiff, y becario de la Sociedad Real para el Fomento de las Artes, Manufacturas y Comercio (RSA). Es el anfitrión del podcast Demystifying Media podcast, en el que entrevista a periodistas y estudiosos de los medios sobre su trabajo. Encuéntralo en Twitter.

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Chris Montgomery.


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Damian Radcliffe

Damian Radcliffe is the Carolyn S. Chambers Professor in Journalism at the University of Oregon, a fellow of the Tow Center for Digital Journalism at Columbia University, an honorary research fellow at Cardiff University’s School of Journalism, Media and Culture Studies, and a fellow of the Royal Society for the Encouragement of Arts, Manufactures and Commerce (RSA).