Expertos sugieren no demonizar el transporte público en pandemia y apoyar la movilidad sostenible

byAndrés Colmán Gutiérrez
Sep 11, 2020 in Cobertura del coronavirus
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n alianza con nuestra organización matriz, el Centro Internacional de Periodistas (ICFJ), IJNet conecta a periodistas con expertos en salud y redacciones internacionales a través de una serie de seminarios web sobre COVID-19 como parte del Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de Salud.

El presente artículo corresponde a nuestra serie sobre el coronavirus. Entra aquí para leer más.

“Es importante que los periodistas no caigan en los prejuicios de demonizar el uso del transporte público durante la pandemia de COVID-19, sin verificar en qué medida es realmente un lugar de alto contagio, porque al hacerlo se está afectando la posibilidad de trabajo y de subsistencia de muchas familias”, coincidieron el argentino Maximiliano Espinosa -periodista, editor y cofundador de El Mundo del Bus- y el colombiano Dario Hidalgo -especialista en Movilidad Sostenible-.

Ambos expertos participaron del seminario web “Cómo moverse de un lado a otro en pandemia”, organizado por el Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de la Salud del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y la Red Internacional de Periodistas (IJNet). Actuó como moderadora Dariela Sosa, fundadora y directora de @SoyArepita.

Hildalgo explicó que el transporte público constituye el elemento fundamental para mover a las personas en las ciudades de América Latina, pero existe un alto grado de insatisfacción por la mala calidad de los servicios. “Aunque el uso individual del automóvil aun no representa un porcentaje alto de la movilidad, ya antes de la pandemia existía un gran crecimiento del uso de las motocicletas, algo que se incrementó con la crisis del coronavirus”, indicó.

Los problemas de exclusión social, con viajes más largos y más costosos para la población de menores ingresos; el alto número de muerte viales (523 fallecidos en accidentes de tráfico en 2019, solo en Colombia); la contaminación del aire que provoca un elevado número de muertes prematuras, y una gran cantidad de horas perdidas en las congestiones de tráfico (272 horas al año en Colombia), fueron algunos de los problemas que enumeró Hidalgo a la hora de ilustrar la situación de la movilidad en la región antes de la pandemia.

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“La llegada del COVID-19 afectó sensiblemente a la movilidad. Las fronteras se cerraron, se paralizó gran parte del transporte nacional e internacional. Afectó a la economía y la subsistencia de miles de familias. Para quienes hacemos una cobertura periodística especializada, significó reinventarnos de muchas maneras”, destacó Espinosa.

El periodista sostuvo que con la pandemia disminuyó en gran medida el flujo del transporte público. En Paraguay hubo una merma del 90% a 100% en algunos municipios, mientras en Argentina bajó a un 62%. “La gente quedó con miedo de viajar en buses o en otras unidades de transporte público. Muchos choferes de ómnibus tuvieron que pasar a operar camiones de carga, que es una modalidad que siguió operando con protocolos estrictos”, destacó.

¿Se convirtió realmente el trasporte público en un lugar muy peligroso para los contagios de COVID-19? Hidalgo compartió con los participantes del seminario web los resultados de un estudio realizado por el Grupo Colaborativo de Modelamiento de COVID y Movilidad en Colombia, que concluye que no existe evidencia científica concluyente que indique que la suspensión del transporte público ayude a reducir el contagio.

Los expertos afirman que ampliar la capacidad de operación del transporte público organizado disminuiría el uso de transporte informal, lo que ayudaría a reducir el número de contagios. Algunas modalidades como el “bicitaxismo” o el “mototaxismo”, entre otros modos de transporte público informal, implicarían mayores riesgos de transmisión por la escasa implementación de protocolos de bioseguridad, aseguraron.

El estudio mencionado por Hidalgo comparte las siguientes recomendaciones para un uso seguro del transporte público:

  1. Comportamiento de usuarios: permanecer en silencio, utilizar mascarilla y protección ocular de manera correcta. Cuatro minutos de diálogo son equivalentes a 30 segundos de estornudo.
  2. Sistemas de ventilación: reducen la probabilidad de contagio cuando hay renovación de aire frecuente (aire natural o acondicionado).
  3. Evitar cercanía entre contactos y mantener el distanciamiento entre personas.
  4. Duración del viaje: Los viajes cortos generan menor exposición. A partir de 15 minutos existe un mayor riesgo.
  5. Aseo frecuente de superficies: es importante tener claridad sobre el número estimado de infectados (no solamente de detectados), lo que se relaciona directamente con la probabilidad de que un infectado aborde un vehículo y por consiguiente mayor probabilidad de contagio de los demás. El número se calcula como la probabilidad de que una persona de cualquier zona o lugar aborde ese bus, multiplicada por la probabilidad de que una persona cualquiera esté infectada.

Espinosa coincide en que muchos periodistas, sin tener suficiente evidencia, han contribuido a la “demonización” y a propagar el miedo al uso del transporte público, influyendo en que muchas familias queden privadas de posibilidades de movilizarse y asegurar su subsistencia. “También para escribir sobre movilidad en tiempos de pandemia es necesario que los periodistas tengan más rigurosidad, acudan a las fuentes con conocimiento científico, antes de escribir reportajes que pueden tener efectos negativos”, indicó.

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Hidalgo destacó que lo importante es definir cómo se va encarar el tema de la movilidad a partir de ahora, con la experiencia de la pandemia. ¿Le apostamos a la modalidad sostenible o seguimos con la vieja modalidad, en vehículos individuales, que consumen combustible fósil, que generan congestión y contaminación? Ante esta disyuntiva, recomendó que los periodistas escriban historias que apunten a apoyar la movilidad sostenible.

Puedes mirar el seminario web entero aquí:

 


Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía Banco Mundial América Latina.