Los cambios que la pandemia ha impuesto en el fotoperiodismo

作者 Jorge Rodríguez
Jul 2, 2021 发表在 Cobertura del coronavirus
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Con el paso del tiempo, hemos aprendido a acoplarnos a la realidad que vivimos, por lo que las entrevistas y conferencias de prensa telemáticas, el distanciamiento social y la esterilización de nuestro equipo ya forma parte de nuestro día a día. Pero alejarnos de las personas ha traído un efecto negativo para los periodistas y fotoperiodistas.

“A mí me gusta hacer un periodismo de mucha cercanía, e inevitablemente la pandemia y el distanciamiento social operan en contra de eso, y eso afecta a (la calidad) del trabajo”, se lamentó Rodrigo Abd, fotógrafo argentino de Associated Press (AP), y ganador del Premio Pulitzer en 2013, a quien tampoco le extrañaría que esas condiciones sean una constante a partir de ahora.

“La verdad es que lo vi (la pandemia) como un desafío global para contar lo que sucedía en el lugar donde yo vivía, que era Perú. Quise aportar lo que podía, sabiendo que no lo iba a poder hacer de la misma manera en que lo suelo hacer”, dijo

La pregunta que surge con todo esto es: ¿cómo impactará esto al periodismo en el futuro inmediato? Claro, quienes se dedican al periodismo político, económico, deportivo, el de sucesos y el basado en la inmediatez, no sufrirán lo mismo. Pero quienes hacen periodismo social, de soluciones, quienes van tras las historias documentales basadas en el contacto humano, pueden verse afectados de una manera irreversible, y el fotoperiodismo no escapa a ello.

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“En un inicio, todo era muy incómodo. Los Google Lens, la careta, los guantes. El visor de la cámara se empañaba, las manos sudadas por los guantes. Era muy difícil hacer el trabajo”, dijo Oliver De Ros, fotógrafo freelance español basado en Guatemala, stringer para AP y otros medios locales e internacionales. Con todo eso encima, más la presión de generar un trabajo único, la calidad del producto se ve influida.

Antes de la pandemia, tanto De Ros como Abd eran fotógrafos que cubrían varios países si la situación lo requería. “Yo cubría México, Guatemala, Honduras y El Salvador, y ahora tengo que hacer lo mismo, pero desde un solo país”, se lamentó De Ros. Abd, por su parte, afirmó que ahora es todo mucho más burocrático y consume más tiempo. “Desde Argentina no hay ningún vuelo para ningún lado, o se cancelan. Necesito tener un montón de testeos y documentos. Certificados de que tuve COVID-19, de que me recuperé, vacunas, declaraciones juradas y un montón de inconvenientes que para un reportero que viaja, se hace muy complicado”, dijo.

Pero si bien todo esto hace que los fotógrafos no puedan estar en donde está la acción, esto ha abierto la puerta a los trabajos colaborativos, en donde quien antes viajaba al lugar de los hechos, hoy tiene que aprender a expresar su idea y trabajar en conjunto con un colega local para obtener el resultado deseado. “Podemos llamarlo como una revolución laboral, porque nos hemos visto forzados a trabajar de nuevas maneras que antes no habíamos hecho”, añadió De Ros.

El tener que delegar una historia es una de las cosas más difíciles por hacer (ningún fotógrafo va a preferir estar frente a la oficina que haciendo fotos). A pesar de todo esto, De Ros considera que la figura del periodismo en general, ha salido reforzada durante la pandemia, porque el esfuerzo que los fotoperiodistas del mundo hacen por mostrar el rostro de lo que sucede, “con imágenes y no con números”, ha sido determinante para combatir el temor y la incertidumbre en la que vivimos durante este período único en nuestras vidas.

“Esa disciplina que se exigía al inicio —el quedarse en casa, lavarse las manos, el distanciamiento social, el uso de la mascarilla— solo se podía lograr si la gente veía impactada con las fotografías de lo que ocurría en el mundo”, agregó De Ros.

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Las complicaciones en el hogar y la sobreexposición laboral

La pandemia se convirtió en un “reto”, especialmente para fotógrafos como Abd, acostumbrado a viajar por todos lados, en busca de historias de impacto. “No había que esperar a que sucediera en otro lugar y tener que viajar, porque los sucesos estaban ocurriendo ahí donde uno está”, dijo.

Esto lo reafirma De Ros al recordar al ganador del Premio Pulitzer 2020: “Se lo dieron a un tío en Barcelona, que se recorría en patinete todos los días en los 10 kilómetros a la redonda de su casa”.

Si bien a Abd la pandemia le permitió desarrollar su instinto para encontrar las historias gráficas que el mundo pedía al inicio de la situación, la situación no pudo ser igualmente aprovechable para De Ros, destacado en Centroamérica. “Estaba esa presión de todas las imágenes que estaban circulando alrededor del mundo. Como era una noticia mundial, todos buscábamos la misma imagen”, contó.

Mientras que en China, Nueva York y Perú, se veían imágenes más impactantes, en otros lugares como Guatemala, el poco acceso a hospitales y cementerios no solo produjo un giro en las imágenes que los fotoperiodistas podían realizar, sino que también llevó a los fotógrafos independientes a no tener tanto trabajo como antes de la pandemia.

“Guatemala no nos lo puso fácil a los fotógrafos para trabajar, más porque la incidencia de la pandemia no ha sido tan llamativa como en otros países. (Por ello), la cobertura noticiosa se la llevaban otros lugares, como México o Brasil, y las agencias destinaban sus presupuestos para cubrir esos países”, contó De Ros.

Más allá de eso, que no es poco, las situaciones más complejas de manejar para los fotoperiodistas se dieron en su propio hogar. “Fue un doble trabajo”, recuerda Abd, ya que al inicio “se sabía muy poco, y se presentó como un desafío muy estresante”. Al igual que para todo ese personal declarado como “esencial”, la mayor preocupación siempre fue la posibilidad de infectar a la familia. “Tenía el temor de contagiar a mi esposa y a mi hija, y tuvimos que encontrar la manera de funcionar de una manera más o menos normal”, agregó.

Esas situaciones generan, para todas y todos, una cantidad de estrés que no sabemos cómo manejar, y que en definitiva impactan nuestras vidas. “Creo que el mayor pesar que genera esta pandemia es el agobio, el estrés por contagiarte. Te sientes desprotegido por todos lados, por muy protegido que vayas, porque la amenaza del virus no es algo tangible”, dijo De Ros.

Lo que queda claro es que los periodistas tenemos que enfrentarnos con muchos riesgos, que van desde agresiones verbales hasta amenazas contra nuestras vidas. “No es lo mismo que te apunten con una pistola a que tengas que vivir con la amenaza de algo que no puedes ver”, reflexionó el fotógrafo español. Por ello es importante que, aunque el periodismo siempre ha sido una profesión de riesgo, también tomemos conciencia de proteger nuestra estabilidad mental y emocional.


Imagen cortesía de Jorge Rodríguez.