Una nueva escuela de datos contribuye con las redacciones sudafricanas

porRaymond Joseph
Feb 18, 2016 en El ABC del periodista

¿Qué se necesita para convencer a una redacción pequeña y con poco personal de que envíe a sus periodistas más experimentados a un programa de periodismo de datos de tres meses de duración, y que además pague por él? Este fue uno de los mayores obstáculos que tuvimos que superar al planear la nueva academia de periodismo de datos de Code For South Africa, que abrió sus puertas el 1 de febrero pasado en Ciudad del Cabo.

Felizmente, la primera cohorte ha atraído a siete periodistas experimentados de algunos de los principales medios sudafricanos, así como a un estudiante de maestría que ganó una plaza subvencionada. Ya hay interés de los medios por enviar personal para la próxima cohorte, y el plan es hacer tres cursos anuales con de ocho a 10 personas durante los próximos tres años. La academia cuenta con el apoyo de Code for Africa, Indigo Trust, el Centro Internacional para Periodistas, Omidyar Network y la Escuela de Datos.

La llave que abrió las puertas para atraer a las redacciones es que todo lo que produzcan los periodistas que participen en nuestros cursos pasará a pertenecer a los medios de comunicación en los que trabajan, para que lo publiquen, vendan o manejen como más les convenga. Así que en lugar de irse de sus redacciones para asistir al programa, estos periodistas seguirán trabajando productivamente para ellas.

El programa consiste en una capacitación intensiva de dos semanas sobre los distintos pasos del procesamiento de datos. Luego los participantes pasan otras 10 semanas produciendo contenido con las habilidades que acaban de aprender en una redacción de datos, junto con experimentados periodistas de datos, programadores, investigadores y analistas.

Queremos que nuestro plan de estudios de código abierto sea certificado por la Agencia Sudafricana de Calificaciones –algo largo y difícil de lograr– para que nuestros egresados puedan recibir un título oficialmente reconocido. Además, de ese modo los medios recuperarán un porcentaje de lo que pagan para la formación de sus periodistas de la autoridad gubernamental correspondiente.

También hemos inaugurado un programa de enseñanza para docentes, con el fin de que puedan dar clases del plan de estudios en redacciones de otras partes del país. Esto ayudará a inculcar una cultura de la narración basada en datos y proporcionará una fuente de ingresos para nuestra academia.

El lanzamiento de la academia ha sido una parte importante de mi trabajo como becario internacional ICFJ Knight, volcado a impulsar una amplia iniciativa destinada a mejorar la vida de los africanos a través del periodismo de datos y la innovación cívica.

Pero ha sido un trabajo difícil. Como director de la escuela, mi tarea fue convencer a editores atareados que trabajan en redacciones con recortes presupuestarios y periodistas poco experimentados de que valía la pena hacer la inversión.

Esta academia nació para complementar nuestros bootcamps de periodismo de datos, al comprobar que los periodistas que participan en ellos vuelven a caer rápidamente en la rutina del ciclo diario de las noticias, y no se les da ni el tiempo ni el espacio para poner en práctica lo aprendido.

Nos dimos cuenta de que para hacer un cambio sistémico, teníamos que buscar soluciones innovadoras. La respuesta, creemos, radica en la creación de un ambiente de trabajo en el que los periodistas pudieran seguir aprendiendo sin dejar de ser productivos y contribuyendo a sus redacciones.

Pero la academia es más que solo formación. Es también un centro de innovación donde podemos experimentar y probar con nuevas formas de narración e interacción. La dura realidad es que a menos que el periodismo de datos se convierta en una fuente de ingresos, continuará limitándose a los medios de comunicación más grandes y con más recursos, y seguirá quedando en manos de pequeñas unidades especializadas que trabajan al margen de las redacciones.

Así que también usaremos la redacción de la academia como un laboratorio para experimentar con distintos modelos de ingreso a medida que tratamos de construir un modelo de negocio para el periodismo de datos.

"La academia y la redacción van en una misma línea: la redacción ofrece experiencia práctica a los periodistas inscriptos en el programa de la academia”, dice Adi Eyal, director de Code for South Africa.

“En cada historia vemos una oportunidad potencial de innovar”, dice. “Así como ocurrió con la premiada Living on the Edge y con la herramienta Living Wage, que ampliaron los límites de la innovación sudafricana a través de la convergencia de diferentes elementos narrativos, creemos que la academia abrirá nuevas posibilidades de experimentación. Queremos explorar y probar cosas nuevas que los participantes puedan llevar a sus redacciones, y ayudar al desarrollo de los medios sudafricanos”.

Code for South Africa creó un Storify para más información. Puedes verlo aquí.

Imagen de Adi Eyal tomada por Raymond Joseph.