Un fondo de rescate podría ofrecer refugio a reporteros en situaciones de peligro

porRaju Narisetti
Jan 15, 2015 en La seguridad del periodista

En los últimos 22 años, 1059 periodistas fueron asesinados. En el mundo entero actualmente viven 430 periodistas exiliados de sus países. Otros cientos han sido heridos, perseguidos, silenciados y amenazados, generalmente por gobiernos y a veces también por fuerzas no gubernamentales muy influyentes, todos interesados en sofocar a la prensa libre. Muchas de estas situaciones ocurren en países en los que los regímenes autocráticos son la norma y la libertad de expresión es ignorada.

Suele dedicársele un montón de palabrerío a estas amenazas, con frecuencia después de que éstas se materializan. En diciembre pasado, por ejemplo, la ONU celebró una de sus cumbres habituales para hablar del problema, y todo lo que produjo como resultado fue un comunicado. El Comité para la Protección de Periodistas (CPJ, por su sigla en inglés), un grupo serio y sin fines de lucro, ofrece asistencia de emergencia a través de su Fondo para la Asistencia de Emergencia Gene Roberts, que ha ayudado a decenas de periodistas en peligro. Pero el CPJ realiza esta labor en un contexto más amplio en el que necesita recursos de donantes para su misión de proteger y promocionar la libertad de prensa en todo el mundo.

Así que mi idea es sencilla: crear un Fondo de Rescate para Periodistas.

Se tratará de un esfuerzo global que le ofrecerá a los periodistas bajo amenaza una vía para ser colocados temporalmente en escuelas y facultades de periodismo de distintas universidades del mundo o en medios de comunicación que estén dispuestos a proveer un hogar profesional de corta duración. Tal colocación le permitirá a estos periodistas continuar ejerciendo su labor profesional sin temer por sus vidas, e incluso a adquirir nuevas habilidades en un entorno seguro, hasta que puedan encontrar un hogar permanente en su país u otro destino. Los socios de acogida de este programa serían universidades y medios de todo el mundo.

La idea no es tan descabellada como podría parecer a primera vista. La pensé en base a mi experiencia personal en el muy exitoso Fondo de Rescate Académico administrado por el Instituto de Educación Internacional (IIE, por su sigla en inglés): una organización de 93 años de antigüedad, que entre otras labores administra las becas Fulbright y cuya misión es abrir el acceso a la educación de Estados Unidos a jóvenes de todo el mundo.

Durante los últimos 10 años, el Fondo de Rescate Académico ha colocado cerca de 500 académicos, en su mayoría profesores de 48 países, en universidades de otras naciones para que puedan continuar ejerciendo su trabajo sin temor. Todos estos profesores eran considerados una amenaza en sus países de origen y con frecuencia eran un blanco de sus regímenes. Así ocurrió en casos recientes en Irán, Irak, Siria y Libia. El Fondo de Rescate Académico está financiado completamente por donaciones y es administrado por el IIE. Comenzó con un pequeño número de importantes filántropos visionarios, a raíz de experiencias de persecución personales y familiares.

El Fondo de Rescate Académico ha realizado un trabajo muy impactante trabajando en muchos de los países en los que los académicos se encuentran en riesgo. Ha conseguido alinear a universidades de 40 países -incluyendo decenas de Estados Unidos- y a numerosos socios para convertir el proyecto en realidad. Su éxito ha sido ampliamente investigado y documentado. Puedes ver lo más destacado aquí.

Un Fondo de Rescate para Periodistas, inspirado en el Fondo de Rescate Académico, estaría en el corazón de los valores más profundas de las sociedades libres y el libre mercado. También sería un proyecto acorde con la importancia de la libertad de prensa, con el creciente papel de la tecnología en la promoción de las comunidades periodísticas y con los intercambios que se producen en todo el mundo, todo lo cual debe estar al servicio de la libre expresión.

Un Fondo de Rescate a Periodistas bien dotado, tal vez administrado conjuntamente por dos organizaciones globales sin fines de lucro –el Instituto de Educación Internacional y el Centro Internacional para Periodistas– y coordinado conjuntamente con el CPJ, tendría un impacto profundo, práctico e inmediato en la preservación de libertades conseguidas con gran esfuerzo en muchos países, y también en garantizar un legado que vaya mucho más allá de las instituciones individuales.

Creo que un compromiso inicial de alrededor de US$5 millones brindaría una financiación inicial para una década, pero luego el proyecto podría volverse autosuficiente a través de otras iniciativas de recaudación de fondos.

¿Algún filántropo estaría dispuesto a ayudar a impulsar lo que será un legado global y duradero para la protección de los periodistas?

Raju Narisetti es vicepresidente de estrategia de News Corp. Se desempeña como administrador del Instituto de Educación Internacional y como miembro de la junta directiva del Centro Internacional para Periodistas.

Este post fue publicado originalmente en Nieman Lab y es reproducido en IJNet con permiso.

Imagen principal con licencia Creative Commons, vía Balazs Gardi.