En la última década, el panorama de los medios en la India ha experimentado una transformación importante: cada vez es más común que los freelance estén al frente de la información independiente, mientras que los principales medios de comunicación se alinean con las narrativas estatales.
"A fines de la década de 1990 y principios de la de 2000, asistimos a una explosión de medios", cuenta Mohammad Reyaz, experiodista y profesor adjunto de Comunicación en la Universidad Aliah. "Había diversidad y pluralidad de voces. Pero el espacio para el periodismo independiente empezó a reducirse. Ahora, los freelancers son los que intervienen para llenar ese vacío, muchas veces con gran riesgo personal".
A medida que informan sobre temas que afectan a sus comunidades, la violencia y la inseguridad económica, los freelancers también se enfrentan a una creciente crisis de salud mental, alimentada por las agresiones físicas y los abusos en línea, la censura gubernamental y el acoso legal.
Violencia física y ataques online
En momentos en que se restringe la libertad de prensa y aumenta la violencia contra las minorías en el país, los periodistas freelance —muchos de ellos de minorías— son a menudo objetivo de grupos extremistas y ejércitos de trolls.
"Pueden ser víctimas de la violencia policial y de activistas políticos, así como de grupos criminales y funcionarios locales. Los partidarios del Hindutva, la ideología de la extrema derecha hindú, llaman a la venganza popular contra los críticos, tachados de “traidores” y “antinacionales”", se lee en el perfil del país elaborado por Reporteros sin Fronteras (RSF).
Esta situación es especialmente grave para las mujeres periodistas, que sufren abusos sexistas y amenazas de violencia simplemente por hacer su trabajo.
Sumaiya Ali, de Nueva Delhi, estaba acostumbrada a los riesgos que conlleva ser mujer y cubrir violencia contra las minorías. Sin embargo, cuando un periodista de derechas la acusó en X de "instigar tensiones" después de que escribiera un artículo sobre cómo el maltrato a los estudiantes musulmanes se está convirtiendo en algo habitual, dijo que las consecuencias fueron inmediatas. Su bandeja de entrada se inundó de mensajes de odio y amenazas, lo que le provocó una profunda angustia psicológica.
"Durante días mantuve mi cuenta de Twitter bajo candado", dice. "Las amenazas no tenían nombre ni cara, pero se sentían muy reales".
Censura y ataques gubernamentales
India ocupa el puesto 159 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2024 de RSF. El relevo explica que los agentes estatales son responsables de más de la mitad de las agresiones contra periodistas denunciadas. En ese contexto, los periodistas freelance se enfrentan a una mayor hostilidad por informar sobre violaciones de derechos humanos, la corrupción política y la violencia religiosa.
"Los periodistas independientes suelen ser objeto de ataques, amenazas o demandas", dice Reyaz. "Algunos incluso son encarcelados con cargos falsos".
La represión de la libertad de prensa también se ha intensificado a través del acoso judicial, las campañas de difamación en Internet y las amenazas físicas, creando un ambiente de miedo y llevando a los periodistas a la autocensura. "A veces, espacio los artículos delicados y publico algunas historias neutras en el medio para evitar llamar demasiado la atención", explica Ali.
Cubrir temas que afectan de cerca
Los periodistas freelance también sufren consecuencias por informar sobre sucesos traumáticos que afectan a sus propias comunidades.
"Los periodistas que trabajan sobre la violencia comunal en el país suelen desarrollar síntomas similares a los del trastorno por estrés postraumático porque la perturbación psíquica generada por tales condiciones se extiende más allá del momento del reporteo", señala Sabah Siddiqui, psicoterapeuta psicodinámico que ha trabajado con varios profesionales de los medios. "Esto hace que se sientan directamente afectados al cubrir estos temas, lo que puede derivar en pensamientos intrusivos, insomnio y una fuerte sensación de alienación en su vida cotidiana".
El periodista Abhay Kumar, quien lleva más de dos décadas informando sobre cuestiones que afectan a los grupos minoritarios, lo ha experimentado en carne propia. "Cuando ves videos de excavadoras demoliendo casas, turbas linchando a gente o policías maltratando a manifestantes, interiorizas ese dolor", explica. "Te desgasta".
Exposición a la violencia
Los periodistas freelance de Cachemira también sufren presiones psicológicas debido a la violencia en la región y a la implacable restricción a la prensa por parte del Estado.
Años de ver a madres llorar a sus seres queridos han dejado profundas cicatrices emocionales en Rayees Ahmad*, fotoperiodista que informa sobre el conflicto de la región. "Tengo pesadillas en las que veo a mi madre llorando", cuenta.
Cubrir acontecimientos relacionados con el conflicto expone a periodistas como Ahmad a peligros físicos, como el fuego cruzado, las explosiones y la violencia colectiva. La imprevisibilidad de la situación, en la que una misión rutinaria puede convertirse en una amenaza para la vida, genera ansiedad crónica, explicó. Por otra parte, la falta de apoyo en materia de salud mental obliga a los periodistas a vivir aislados. "Existe un extraño sentimiento de impotencia y de culpabilidad del sobreviviente", dice.
La precariedad económica agrava el estrés
La inestabilidad financiera agrava la crisis de salud mental. La mayoría de los freelancers trabajan sin contrato, sin seguro médico, sin recursos de salud mental, y reciben una compensación escasa por su trabajo.
"Aunque te paguen, nunca es proporcional al tiempo que inviertes ni a los riesgos que asumes", afirma Reyaz. "Muchos periodistas que conozco han dejado por completo el periodismo y elegido carreras más seguras en el mundo académico, las ONG o la comunicación corporativa".
La inseguridad económica es especialmente grave para los periodistas de fuera de las grandes ciudades. "En Delhi o Bombay, algunos periodistas tienen redes o planes B", señala Reyaz. "Pero en las ciudades más pequeñas, un freelance amenazado o acosado no tiene dónde acudir. Se han dado casos de periodistas que se han suicidado por presiones económicas y profesionales".
Muchos periodistas incluso han abandonado la India para seguir carreras con menores desafíos. Para Ali, sin embargo, la respuesta no es tan sencilla. "Si no contamos estas historias, ¿quién lo hará? ¿Cuánto tiempo podremos seguir? Esa es la verdadera cuestión".
*El nombre fue cambiado para proteger su identidad.
Foto de Priyash Vasava en Unsplash.