Sólido desde el principio

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Jun 27, 2008 en El ABC del periodista

Fuente: Steve Buttry, steve.buttry@owh.com, (+1 402) 444-1345, www.notrain-nogain.com; www.poynter.org/profile/profile.asp?user=1795

 

Tenemos pocos segundos para capturar el interés de los lectores antes que éstos muevan su mirada hacia otro artículo o fotografía. Se necesita un encabezado tajante y bien definido para mantener la atención de los lectores.

 

Concéntrese en el encabezado

 

Para escribir un encabezado perspicaz, usted necesita identificar y entender el eje central de la historia. Mediante el uso total o parcial de estas técnicas incluso antes de comenzar a escribir, puede ayudar a fortalecer el artículo, especialmente en los primeros párrafos.

 

Pregúntese cuál es el tema del artículo. Mientras que busca información y escribe, pregúntese habitualmente por qué un lector estaría interesado en leer dicha historia. Bruce DeSilva de la Associated Press sugiere que uno se haga estas preguntas mientras encuentra el eje central de la historia: ¿Por qué a usted le interesa esto?, ¿por qué ha querido escribir esta historia?, ¿cómo lo afecta  emocionalmente?, ¿quién se vería favorecido o afectado?, ¿alguien ganaría o perdería dinero?, ¿cómo resultarían afectados los lectores en cuanto a lo que usted ha encontrado?, ¿cuál es la novedad del tema? Cuando usted sabe sobre que trata la historia, tiene la capacidad de saber qué decirle al lector desde un comienzo.

 

Escriba un resumen sobre el tema. Jack Hart del Oregonian sugiere que antes de comenzar a escribir el artículo se debería resumir el tema en no más de seis palabras. Esto ayuda a identificar el eje central de la historia. A medida que usted escribe el encabezado, los párrafos explicativos y los pasajes difíciles de la historia, tenga presente el resumen del tema para no desviarse de su eje central.

 

Escriba un titular. La redacción de un titular lo puede ayudar a encontrar el foco de la historia. O puede ser un logotipo en caso que se trate de una serie, o tal vez una línea de presupuesto. No importa el mecanismo que use, asegúrese de escribir uno bueno. Como dice DeSilva, “nada de contenidos tales como: unidad considera investigación”.Luego de haber finalizado el artículo, verifique el titular. Asegúrese que el punto que subrayó en el titular tenga la debida relevancia en el artículo o evalúe si éste no está bien representado.

 

Cuente su historia en tres palabras. Bill Luening del Kansas City Star recomienda identificar el eje central de la historia tras resumirla en tres palabras: un sustantivo, un verbo activo, y un objeto: “Generalmente estos elementos emergen como temas en lugar que como eje central de una historia, pero pueden conducir al resumen del tema. Tal vez, si la historia es una narrativa, puede dividirla en introducción, desarrollo y desenlace. La historia del Flautista de Amelín podría resumirse de la siguiente manera: las ratas invaden la ciudad, la ciudad contrata a un cazador de ratas, el cazador de ratas mata a las ratas, la ciudad traiciona al cazador de ratas, el cazador de ratas se roba a los niños. Moraleja: cumpla su palabra o los flautistas se tomarán venganza”.

 

Cuéntele su historia a alguien. Si le cuesta encontrar el eje central de la historia pude resultarle efectivo contarle a alguien el tema del artículo. Para algunas personas, las conversaciones son buenas para concentrarse en un tema preciso y obtener capacidad de síntesis. DeSilva propone la prueba de la parada de ómnibus usada por Henry McNulty, ex defensor del lector en el Hartford Courant: “Suponga que usted se encuentra en la parada del ómnibus y alguien desde arriba de un ómnibus abre la ventanilla y le grita: ‘¿de qué se trata la historia que está escribiendo?’. El ómnibus arranca y empieza su marcha lentamente. ¿Qué le respondería a esta persona?”. Tiene poco tiempo para pensar cuál es el tema de su historia.

 

Encuentre la sorpresa. ¿Hubo algo que lo haya sorprendido mientras buscaba información para el artículo? Quizás ése deba ser su eje central.

 

Identifique la emoción. Luening le pregunta a los redactores, “¿Dónde se esconde la emoción? Del mismo modo en que lo expresa un amigo, ¿cuál es el epicentro emocional de lo que han descubierto?”

 

Utilice los elementos de la historia. Puede encontrar el foco de la historia si identifica los elementos más importantes. Debe determinar si la trama es lo más importante, o si lo es el personaje, el contexto, el tema o el conflicto en cuestión.

 

Organice la información. Identifique los puntos más importantes de su historia y la información que sustenta dichos puntos con mayor claridad. Esto debería consistir en el corazón de la historia y en muchos casos debería comprender a la historia en su totalidad. Si identifica tres o cuatro puntos, probablemente sean demasiados. Un resumen puede que lo ayude a organizar la información.

 

La redacción del encabezado. El encabezado marca el ritmo de la historia. Un encabezado breve y nítido invita al lector a adentrarse en una historia que promete ser dinámica. Un encabezado pesado contribuye a que el lector decida leer otro artículo, y esto actúa en detrimento de su historia sin importar la extensión o perspicacia de la misma.

 

Anticípese. Mientras que entrevista y realiza reportajes, piense sobre el encabezado. ¿Observa algún dialogo que puede servir de escenario para el encabezado? ¿Acaba de escuchar el hecho que corresponde al encabezado? No se cierre en una sola idea y consecuentemente dejará la puerta abierta por si surge algo mejor. Utilice la instancia de reportajes y entrevistas como una audición para potenciales encabezados. Cuando se le ocurra alguno escríbalo en sus apuntes o en la computadora.

 

Escriba mientras recolecta información. Luego de su primera o segunda entrevista, comience a escribir. Continúe escribiendo en las entrevistas subsiguientes. Escriba regularmente como si estuviera escribiendo todo el artículo de corrido. De esta manera puede ser que para cuando termine la historia, tenga en su poder dos o tres encabezados. Intente que el pulido del artículo sea parejo, trate de dedicarle atención a cada párrafo de la historia.

 

Comience a escribir. Muchos redactores pasan demasiado tiempo elaborando el encabezado antes de comenzar a escribir. Si no tiene una idea clara para escribir el encabezado, escriba simplemente una oración representativa del tema o comience a redactar el artículo. “Esta es una historia sobre la reunión de la mesa directiva de la escuela Fayetteville”. Puede ser que esto no sea suficiente, pero es un comienzo para iniciar la fase de redacción. Cuando usted empieza a escribir el artículo ya está generando las condiciones necesarias para que se lo ocurra el contenido de un encabezado efectivo.

 

Utilice los elementos de la historia. Determine cuál es el elemento más consistente de la historia: la trama, el personaje, el contexto, el conflicto, el tema. El encabezado debe basarse en el elemento que represente mayor fortaleza. Tal vez el encabezado también pueda consistir en la conjugación de dos elementos: un personaje en conflicto quizás. Si la trama es el elemento más fuerte, asegúrese de incluirlo en el comienzo. Los editores y lectores de diarios puede que no lean todo el contenido de un artículo para poder averiguarlo. Considere comenzar en el punto supremo de la historia o por lo menos al momento de desatarse el punto crítico.

 

No se olvide de los conceptos básicos. Si se encuentra atascado en torno al encabezado, hágase las preguntas clásicas referentes a la historia (qué, quién, cuándo, cómo, por qué, dónde).

 

 

Profundice los conceptos básicos. Quizás el encabezado no se base en alguna de las preguntas clásicas, pero sí en alguna pregunta relacionada:¿Cuánto?, ¿entonces qué?, ¿qué sigue?, ¿por qué no?, ¿Quién resulta beneficiado?, ¿quién resulta perjudicado?

 

Escriba sin utilizar sus apuntes. Esto ayuda para escribir un primer borrador, pero especialmente contribuye para la redacción del encabezado. Los apuntes pueden tornarse en una distracción. Consúltelos posteriormente cuando esté verificando los hechos en cuestión.

 

Vaya directo al grano. Si utiliza un encabezado anecdotario o contextual que atrasa la explicación del tema central, introduzca o haga alusión a dicho tema en el encabezado.

 

Fortalezca el encabezado.  Una vez que termine de escribir el artículo, retome el encabezado y fortalézcalo, sin reparar en cuán bueno es y especialmente si el mismo es muy extenso.

 

Contemple cada palabra. Por más breve que sea el encabezado, considere si puede abreviarlo. Si tiene más de treinta palabras es definitivamente demasiado largo. Un encabezado de esas características debe fluir armoniosamente, y es difícil que un encabezado tan largo pueda conseguir eso. Intente escribir un encabezado de 10 palabras como máximo. Quizás no pueda hacerlo para esta historia en particular pero siempre es bueno intentarlo. Si el encabezado tiene más de veinte palabras, contemple cada parte del mismo y evalúe si dicha información no podría conformar el primer párrafo del artículo.

 

Contemple los verbos. ¿Está usando verbos sólidos?¿Están conjugados en voz activa? Nunca utilice la forma “ser o estar” (to be) en el encabezado sin probar antes algunas alternativas. Algunas veces, es el verbo adecuado, pero pruebe si alguna otra funciona mejor. Analice y trate de sustituir verbos como, tener (to have)  y conseguir (to get).

 

Evite el uso de frases endebles. Si el encabezado comienza o está constituido por frases endebles tales como “hay” o “es”, evalúe si puede rescribirlo con verbos y sujetos más sólidos y específicos.

 

Asegúrese que sea simple. Pregúntese si no está incluyendo demasiada información en el encabezado. A medida que responde las preguntas clásicas, determine si no puede derivar parte de la información hacia el cuerpo central del texto. No trate de comprimir todo en el encabezado.

 

Establezca un único concepto. ¿El encabezado comprende varios puntos? Si es así, quizás todavía no haya definido cuál es el tema central de la historia. Determine cuál es el punto más importante y escriba un encabezado que establezca un único concepto.

 

Tenga presente la esencia de la noticia. ¿El encabezado hace énfasis en las noticias?¿Apunta directamente hacia ellas?

 

Reduzca la puntuación. La mayoría de los mejores encabezados tienen un solo signo de puntuación, el punto y aparte. Observe la presencia exagerada de otros signos de puntuación. Intente escribir una oración con sólo una coma como máximo. Si el encabezado tiene muchos signos de puntuación, léalo en voz alta para determinar si es convulsivo o armonioso.

 

Minimice las atribuciones. Las atribuciones extienden la longitud del encabezado y de la misma forma lo vuelven inconsistente. Determine si puede escribir el encabezado con información factual en lugar de atribuírsela a una fuente. Si no puede hacerlo quizás deba reforzar sus reportajes para escribir con mayor autoridad.

 

Elimine los números. Si utiliza números en el encabezado, el impacto debe ser sustancial y el significado y conexión inmediata de los mismos se debe evidenciar claramente. Si el lector debe detenerse y analizar los números, esto indica que los mismos no deberían estar incluidos en el encabezado, puede incluso que no deban estar comprendidos en el artículo sino en una gráfica. Raramente se justifica el uso de más de dos números en un encabezado.

 

Contemple las preposiciones y las conjunciones. Identifique las frases que contengan preposiciones en el encabezado y considere si la información que brindan justifica la suma de palabras. Determine si pueden ser remplazadas por un adjetivo o un adverbio. Si el encabezado contiene un “pero” o un “o”, considere si no está introduciendo un elemento extra que bien podría ser empleado en el segundo párrafo.

 

Contemple los adjetivos y los adverbios. Considere si el encabezado tendría mayor fuerza sin cada adjetivo y adverbio. Pregúntese qué es lo que aportan. ¿Puede simplificar la combinación de un adverbio con un adjetivo usando un verbo más específico?, ¿puede simplificar la combinación de un adjetivo con un sustantivo usando un sustantivo más específico?

 

Analice las oraciones. ¿Puede eliminar una oración sin perjudicar el contenido del encabezado?¿Puede remplazar una frase por una única palabra?

 

Escriba un encabezado alternativo. Escriba un encabezado más corto y compárelo con el original. O escriba otro encabezado desde otro ángulo. No se quede con la versión original de un encabezado extenso sin  haberlo equiparado previamente con uno más breve.

 

Una evasiva es suficiente. Si ha incluido en el encabezado expresiones tales como “puede que” o “podría”, intente no añadirle atribuciones. Primeramente, considere si puede escribir una declaración con mayor impacto, o al menos considere si puede evitar el uso de atribuciones.

 

No exagere con los detalles. Un detalle relevante puede fortalecer el encabezado, pero muchos detalles pueden asfixiarlo de información. Condense el encabezado desplazando los detalles que pueden esperar a ser incorporados más adelante. Raramente es necesario incluir conjuntamente el nombre y categorización de una persona en el encabezado.

 

No se pierda en el proceso. En muchas crónicas, particularmente las de corte político o judicial, los reporteros deben aprender y comprender varios procesos. Algunas veces el reportero pierde perspectiva y piensa que la importancia del proceso tiene las mismas connotaciones para los lectores que para las fuentes. Los lectores se preocupan más de los resultados. Si el encabezado se centra en el proceso o incluye algunos detalles del mismo, considere si no sería mejor concentrarse en los resultados.

 

Intente burlarse del encabezado. ¿Ha escrito algo obvio que posiblemente le causará gracia a los lectores? ¿El encabezado está compuesto por  términos yuxtapuestos de forma  absurda o contradictorios? Si conoce a algún colega que suela reírse de este tipo de errores, pídale que lea el articulo con antelación. Si no le dice nada al respecto por lo menos sabrá que el no se reirá de su historia.

 

Concéntrese en el impacto sobre el lector. ¿El encabezado le señala al lector los motivos de la importancia de la historia? Si esto no es así, debe preguntarse si debería hacerlo.

 

Diga lo que es, no lo que no es. Algunas veces debe decirle al lector lo que no es, pero usualmente debería decirle lo que es. Si el encabezado posee en su contenido un “no” o un “nunca”, considere si puede modificarlo para decir lo que es.

 

Presione rápidamente. Examine las primeras palabras del encabezado. ¿Son sólidas? ¿Van al grano directamente? ¿Puede comenzar el encabezado con palabras claves para identificar inmediatamente el tema de la historia?

 

Concluya con solidez. Examine las últimas palabras del encabezado. ¿Son sólidas? ¿Transportan directamente al lector hacia el siguiente párrafo?

 

 

Otros recursos para escribir buenos encabezados

 

De Bob Baker de Los Angeles Times:

www.newsthinking.com/nutsandbolts_theme.cfm?TID=leads

 

De Peggy Walsh-Sarnecki del  Detroit Free Press:

www.freep.com/jobspage/academy/anecdote.htm

 

De  Gerald Carbone del  Providence Journal:

http://www.projo.com/words/tip429.htm

 

De  Barbara Polichetti del Providence Journal:

http://www.projo.com/words/bp1022.htm

 

Del Providence Journal:

gold.projo.com/words/past.htm#leads

 

De la organización Poynter:

www.poynter.org/dj/081500.htm

 

Siga para adelante.  El encabezado es el primer gancho para el lector. Los primeros párrafos son fundamentales para el lector. Especialmente cuando se trata de un artículo en la primera página que continúa en las páginas internas de la publicación. Si no establece la relevancia debida en estos párrafos el lector tiene razones como para no leer el resto de la historia.

 

Escriba sin sus apuntes. La esencia de la historia está en su cabeza y usted sabe cuáles son los puntos más importantes, es decir, recuerda cuáles son las contradicciones absurdas, las citas eficaces, la evidencia sustancial. Por este motivo, narre la historia sin las distracciones que a veces pueden producir los apuntes, notas y copias. Si está al tanto de cada palabra escrita en sus apuntes puede perder el eje central de la historia. No obstante, cuando termine de escribir, repase los apuntes para verificar que la información aportada por las fuentes es precisa.

 

Hágale una promesa al lector. Una historia narrativa establece un desafío desde un principio. No puede esperar escribir como un novelista y creer que el lector de diarios leerá hasta la última palabra del artículo. Asimismo, los aspectos prácticos de la historia que intentan resumir todo el contenido en un párrafo tampoco son apropiados. Ken Fuson del Des Moines Register aconseja que al lector hay que hacerle una “promesa”, la cual insinúa la dirección de la historia sin revelar el final de la misma. Identifique el problema y asegure que puede ser resuelto sin tener que revelar el desenlace.

 

Mantenga presente el final. Decida dónde quiere que termine su historia. Mantenga en vista el final mientras que escribe, y utilice la información y las anécdotas que lo lleven hacia ese final a través del camino más directo.

 

Los primeros cinco párrafos. Los diarios Gannet le enseñan a los miembros del personal a establecer ejes centrales sólidos mediante la constatación de que los cinco primeros párrafos cubran estos cuatro elementos: noticias, impacto, contexto y alcance humano. Si eso le parece demasiado parecido a un teorema para ser aplicado en cada historia, de todas maneras es una herramienta valiosa para cuando se suscitan dificultades en cuanto al eje central de la historia. Para obtener mayor información al respecto visite las siguientes direcciones electrónicas:

www.poynter.org/centerpiece/OCNWW/roberts.htm

www.gannett.com/go/newswatch/2001/march/nw0330-2.htm

 

 

 

 

Párrafos explicativos

 

Los periodistas no concuerdan con la necesidad (y a veces definición) de los párrafos explicativos, pero este no es el punto: en el principio de cada historia, el redactor necesita decirle al lector por qué debería leer ese artículo. Muchas veces la mejor forma de lograr esto es mediante el desarrollo e inclusión de párrafos explicativos en referencia a la historia.

 

Un párrafo explicativo puede ser una elaboración sobre el resumen del tema en cuestión antes de comenzar a escribir el artículo. Las historias que necesitan la incorporación de párrafos explicativos pueden incluir encabezados anecdotarios, ser de índole controversial o enfocarse en temas específicos.

 

Roy Peter y Don Fry ofrecen esta explicación:

 

El párrafo explicativo es utilizado cuando el encabezado es anecdotario o indirecto. Si el encabezado comienza con una escena desierta, el párrafo explicativo describe la importancia de la escena: “Era una importante área para la experimentación atómica en la década de 1950”. Si el encabezado comienza con la descripción de un funeral, el párrafo explicativo ofrece el valor elemental de la noticia: “La persona fallecida es la primera mujer que muere en un accidente laboral en las minas subterráneas”. La técnica recibe este nombre porque se centra en el epicentro de la historia.

 

Jack Hart del Oregonian expresa lo siguiente:

 

Básicamente, este recurso literario sirve para decirle al lector por qué los informes y artículos de noticias son importantes para ellos. Esto es una forma de demostrar que los redactores y editores se preocupan por las necesidades de los lectores. Sin embargo, los párrafos explicativos pueden ir más allá de eso. Pueden responder cualquier pregunta que se plantee en el encabezado, explicar por qué tales historias son importantes y ubicar a las historias en contextos significativos. Asimismo, ayudan a los redactores a organizar su propio material, y también le dan pie a los redactores de los titulares, a los editores de textos y a los compaginadores. Acortan las historias a través de la creación de un eje central compacto y establecen un resumen sobre la historia que les sigue.

 

Fundamentalmente, otorgan una motivación para la lectura sugiriendo beneficios, de la misma forma en que está organizado el párrafo anterior que usted acaba de leer

 

Curtis Hubbard del Daily Camera:

 

Los párrafos explicativos son una gran herramienta para cuando se aproximan las fechas límites para la presentación de artículos y actúan positivamente en dos sentidos. Ayudan al reportero a concentrarse en la historia y desde mi punto de vista, siguen la pista de los titulares y las fotografías para dirigir a los lectores dentro del artículo en cuestión. ¿Son siempre necesarios? Ciertamente no lo son. Se debe premiar a aquellos redactores que pueden cautivar la atención de los lectores sin tener que hacer uso de este recurso.

 

 

Rich Jaroslovsky, ex reportero y editor del Wall Street Journal (en referencia a la necesidad de los párrafos explicativos en la columna central de la primera página del Wall Street Journal):

 

De acuerdo a mi experiencia personal, la ausencia de párrafos explicativos nunca fue un impedimento para escribir una columna central interesante en la primera página del diario, de hecho, muchas veces para mí esto era una ventaja. Las mejores columnas centrales no tienen un motivo específico por el cual deben ser leídas, excepto que son textos excelentes.

 

Los párrafos explicativos han sido y son, una parte esencial de la estructura de los artículos del diario. No obstante, en algunas ocasiones hay quienes se muestran reacios a usarlos. Uno de ellos era Dennis Farney, uno de los mejores reporteros con los que he trabajado. Dennis solía decir algo así: “En algún lugar del artículo, generalmente en el cuarto párrafo, se llega a un punto lógico en el cual hay que detenerse, cristalizar el tema de la historia y explicar su relevancia. Se debe obviar esta tentación sin importar lo que cueste. Esto solamente retarda el ritmo de la historia, y si el trabajo está bien hecho, el lector sabrá por qué la historia es importante y cuál es el significado de la misma sin tener que recalcárselo mediante la inclusión de un párrafo explicativo”.

 

A Dennis esto le servía, desgraciadamente, los mortales como nosotros hemos tenido que utilizar más de una vez el párrafo explicativo por una simple necesidad, pero no para la columna central de la primera página. 

 

Kate Long del Charleston Gazette  advierte el peligro de escribir un párrafo explicativo que pueda convertirse en un obstáculo:

 

Usted está comiendo una galletita y de repente mastica un trozo de harina seca, esta metáfora se relaciona con el periodista novato que intenta satisfacer los consejos de su editor (o piensa que lo está haciendo), y de esta manera insiste en incluir un párrafo explicativo. Sin embargo, la inclusión de un párrafo denso puede romper con la fluidez de la historia.

 

Para obtener mayor información referente a los párrafos explicativos:

 

Un debate entre supervisores de salas de redacción:

www.notrain-nogain.com/Listsv/nut.asp

 

Sitio del Providence Journal, “Power of Words”:

http://www.projo.com/words/tip715.htm