No solo desacredites. Cuatro consejos para navegar por la infodemia del COVID-19

porAnita Makri
Apr 8, 2020 en Cobertura del coronavirus
COVID-19 graffiti

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A medida que el coronavirus SARS-CoV-2 comenzó a propagarse rápidamente en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) implementó el término "infodemia" para describir a la desinformación y la información errónea que circula a la par de él. Muchos rumores, mitos y falsedades se están propagando, cubriendo de todo: desde "curas" y cuarentenas obligatorias, hasta teorías conspirativas sobre el origen del virus.

Expertos y periodistas han abogado por combatir la infodemia desacreditando falsedades, rumores y especulaciones. Numerosos servicios y artículos de fact-checking están haciendo exactamente eso, tratando de aclarar las cosas.

Sin embargo, no toda la información errónea debe tratarse de la misma manera. Las falsedades que circulan son variadas. "El COVID-19 ha desencadenado una fuente de rumores: una mezcla indistinguible de información no verificada, información útil, desinformación y desinformación intencionalmente manipulada", escribió Heidi J. Larson, directora del Vaccine Confidence Project de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

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De hecho, algunos rumores pueden ofrecer valor a los periodistas. Como sostuve en un artículo de opinión el mes pasado, en lugar de verlos solamente como percepciones erróneas que deben ser suprimidas y reemplazadas por información precisa, deberíamos verlos como comentarios que podemos usar para ayudar a mejorar nuestros periodismo y, a su vez, aliviar los temores del público.

Elegir cuál es la mejor manera de lidiar con las falsedades y la información errónea durante esta pandemia es una de las muchas tareas difíciles que enfrentan periodistas y editores. Para ayudar a aliviar la ansiedad del público, es preciso ir más allá de la desacreditación.

Aquí hay algunos consejos para incorporar más matices al encarar la próxima información sin fundamento sobre el coronavirus que se te presente.

(1) Piensa si desacreditar es la acción correcta

Si estás lidiando con lo que parece una falsedad que ha ganado audiencia, desacredítala. Incorpora herramientas recomendadas y mejores prácticas sobre cómo hacerlo, incluida la sustitución por una nueva información, que según investigaciones, es efectiva. La editora de Salud y Ciencia del Washington Post, Laura Helmuth, también recomienda explicar por qué la falsedad se ha extendido y hacer desacreditaciones breves.

Sin embargo, evita la necesidad de "corregir" cada falsedad. Hacerlo a veces puede aumentar el alcance de una creencia falsa. Helmuth aconseja detenerse si una desinformación aún no ha encontrado una audiencia amplia. Esto también es válido para los mitos que conllevan elementos de racismo y xenofobia. "Es un problema similar: si informas sobre publicaciones racistas que aún no han recibido mucha atención en las redes sociales, corres el riesgo de llamar la atención y exponer a más personas a ellas", dijo Helmuth a IJNet.

Aun así, hay momentos en que las referencias racistas son más evidentes. Algunas figuras de alto perfil continúan refiriéndose al SARS-CoV-2 como el "virus de Wuhan" o "virus chino", por ejemplo. Agrega contexto al informar sobre esto: puede ser útil explicar que llamar a las nuevas enfermedades con nombres de lugares solía ser una práctica común, pero que ya se ha abandonado para evitar el estigma, dijo Helmuth.

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(2) No descartes de plano todas las especulaciones

En cambio, observa más de cerca. Investiga un poco para distinguir entre los rumores basados en ansiedades legítimas de actores bien intencionados, y aquellos difundidos deliberadamente por grupos mal intencionados, quizás por razones políticas.

"Hay elementos de verdad y falsedad en todos los rumores, pero el punto es tomar en serio las razones subyacentes", dijo a IJNet Melissa Leach, científica social y directora del Instituto de Estudios de Desarrollo con sede en Reino Unido.

Supongamos que los animales de compañía puedan transmitir el virus, por ejemplo. No hay evidencia sólida para apoyar tal afirmación. Pero, para alguien que no esté familiarizado con la ciencia de las enfermedades que saltan la barrera de las especies, eso no está muy lejos del vínculo legítimo entre la vida silvestre y el SARS-CoV-2.

Ten en cuenta que todavía se sabe poco sobre el virus, y el conocimiento puede evolucionar rápidamente. La OMS, por ejemplo, cambió recientemente su información oficial sobre la enfermedad en las mascotas después de que apareciera un caso de un perro infectado en Hong Kong.

Leach y otros científicos sociales creen que la simple corrección de rumores en algunos casos puede socavar la confianza, y generar confianza es tan importante como brindar acceso a información precisa.

(3) Reconoce las ansiedades de las personas

Suele haber mucha incertidumbre cuando se propagan nuevas enfermedades, lo que alimenta el miedo y la ansiedad. La realidad es que las personas a veces utilizan historias para dar sentido a estas situaciones. Como descubrieron recientemente los editores de National Geographic, la gente incluso podría buscar esas historias para sentir un ligero alivio.

A medida que el COVID-19 se extiende por todo el mundo, cada vez más artículos reconocen los temores que lo rodean, profundizando en la psicología del miedo y la compra desbocada de papel higiénico, por ejemplo. Mirar los rumores a través de una lente similar puede abrir paso a nuevas formas de abordar el problema de la desinformación.

"Cuando los estados psicológicos alcanzan su punto máximo y la gente está ansiosa, es más propensa a compartir información inexacta", escribió Jennifer Grygiel, profesora asistente de comunicaciones de la Universidad de Syracuse, en un artículo acerca de las falsedades en torno al Covid-19.

Si se trata de un rumor que circula entre un público ansioso, busca la opinión de científicos sociales y psicólogos sobre la mejor manera de comprender la situación y responder a ella.

(4) Céntrate en piezas que ayuden a evaluar el riesgo

Brindar información clara sobre lo que sabemos y no sabemos sobre los riesgos en función de la mejor evidencia disponible también ayuda a combatir la información falsa. Sé transparente y distingue entre conocimientos, acasos, incógnitas y especulaciones.

La cobertura que prioriza la ciencia y la salud pública sobre la política y la economía puede ayudar a evitar que los temores sean exagerados por un lado y resaltar los riesgos reales para la salud por el otro.

He estado monitoreando y compartiendo artículos relacionados con el COVID-19 en un boletín desde principios de enero, cuando se informó sobre el virus por primera vez, describiendo la enfermedad como una "neumonía misteriosa" de China. Desafortunadamente, hasta fines de febrero, el lector promedio no encontró fácilmente artículos sobre el tema y sus riesgos. La cobertura de los principales medios de comunicación tendió a reflejar preocupaciones sociales y políticas, como el impacto en la economía global.

El gran volumen de información sobre COVID-19 significa que los lectores pueden elegir qué noticias y análisis consumir, y en cuáles creer. Esto puede reforzar los prejuicios preexistentes, y refleja desafíos más grandes en el panorama de los medios.

"Estamos en una situación sin precedentes", dijo Grygiel a IJNet. "Esta es la primera pandemia de la era de las redes sociales, y el entorno informativo ya era inestable debido a la falta de políticas e infraestructura efectivas de moderación de contenido, y al colapso del papel tradicional del periodismo en la sociedad".


Anita Makri es una autora, editora y productora independiente especializada en ciencia y desarrollo internacional. Vive en Londres, ha informado desde el Sur Global y ha cubierto emergencias de salud anteriores, incluida la pandemia de gripe H1N1.

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Adam Nieścioruk.