Mongolia: una revista políticamente incorrecta con un modelo de negocio serio

porJames Breiner
May 19, 2015 en Temas especializados

Eduardo Galán encarna varias contradicciones. Tiene un doctorado en psicología, pero en psicología de marketing. Tiene experiencia en marketing online y habla con seriedad sobre modelos de negocio para promocionar un producto mediático.

A la vez tiene el espíritu inquieto de un adolescente que se divierte burlándose de las pretensiones y la hipocresía de la clase política y empresarial española y de sus líderes religiosos, cosa que hace a través de la revista satírica mensual Mongolia.

En iRedes, el V Congreso Iberoamericano de Redes Sociales, Galán entretuvo a una audiencia de cientos de personas con chistes subidos de tono y digresiones humorísticas. Sin embargo, cuando lo entrevisté más tarde, comprobé que se parecía a cualquier otro empresario de medios que intenta hacer dinero en un entorno ferozmente competitivo.

Rentable, sin deudas

Galán contó que la publicación obtiene el 70% de sus ingresos por la revista, y el 30% restante a través de otras iniciativas, incluso un espectáculo humorístico: el show Mongolia, el Musical, y la venta de libros y otros artículos en su tienda online. En Gijón, "el Musical" atrajo a 700 espectadores y la semana siguiente, en Barcelona, se agotaron las 500 entradas al espectáculo. "Entonces esta locura que pensaba que duraba tres meses, porque nuestra lengua es muy dura y muy agresiva, ha durado tres años", dijo Galán.

El editor Gonzalo Boye, Galán, y varios periodistas del diario El Público, que había cerrado en los primeros meses de 2012, lanzaron Mongolia en marzo de ese año con un capital inicial de EUR50.000 (US$57.200). Los seis fundadores trabajaron sin salario durante seis meses para recuperar la inversión. Son dueños de la mayor parte de la empresa, pero hay algunos otros inversores minoritarios.

La compañía nunca tuvo deudas, lo que es importante para que mantenga su independencia, dijo Galán, quien figura en el staff de la revista como el "emperador". En 2014, Mongolia facturó entre EUR300.000 (US$343.200) y EUR400.000 (US$457.600). "Los accionistas no han perdido su dinero. No vamos a hacernos ricos. Los beneficios son mínimos, ridículos, pero existen". Los 3.500 suscriptores que pagan EUR32 anuales (US$36) son quienes mantienen la empresa a flote.

Si bien la publicación tiene una frecuencia mensual, Mongolia actualiza a diario su sitio web y tiene una presencia significativa en las redes sociales con 230.000 seguidores en Twitter183.000 me gusta en Facebook y 1.190 suscriptores a su canal en YouTube.

Otras cifras:

  • Cada edición cuenta con 40 páginas en papel prensa y formato tabloide, y un tiraje de 40.000 ejemplares distribuidos a nivel nacional
  • Se venden entre 15.000 y 20.000 ejemplares mensuales en quioscos, a EUR3(US$3,4) c/u (menos la comisión del distribuidor)
  • La publicidad es casi nula, pues el contenido es muy controvertido
  • Dos empleados a tiempo completo manejan la venta y la renovación de las suscripciones
  • Seis fundadores trabajan y cobran un salario, cuatro de ellos a tiempo completo
  • 30 colaboradores, escritores y caricaturistas cobran por trabajos encargados

Mongolia se ha hecho una reputación en la sátira fuerte. El editor, Boye, es también un abogado especializado en derechos humanos. Dedica la cuarta parte de su tiempo a darle consejos a los periodistas y caricaturistas de la publicación. "Nos brinda una mano para que no nos metan en la cárcel", cuenta Galán, un poco en broma y un poco en serio. 

La publicación tiene fans...

  • En un perfil de la revista, The New York Times publicó que "Mongolia destripa los mitos, las posturas y los privilegios cimentados durante la transición española de la dictadura a la democracia, entre los años 70 y los 80".
  • The Guardian comparó a la publicación con una suya: "La versión española de Private Eye se burla de los corruptos, de los poderosos y de la prensa".
  • En 2013, el Club Internacional de Prensa de España honró al co-fundador de Mongolia Pere Rusiñol por "su defensa de los valores humanos y de la libertad de expresión."

...y detractores

En mayo de 2013, cuando la Infanta Cristina, hija del entonces Rey Juan Carlos I, era imputada en un fraude en el que su esposo estaba implicado, la portada de Mongolia publicó un juego de palabras visual y verbal que parecía llamarla "hija de puta". Solo cuando se desdoblaba la revista para ver la portada y contraportada juntas, se podía leer: "HIJA DE los reyes de España imPUTAda".

El diario 20minutos escribió "La portada es para unos bazofia y para otros libertad de prensa". Algunos comentaristas predijeron que ese número de Mongolia sería el último. Dos años más tarde, la revista sigue ridiculizando a los poderosos.

En una encuesta informal entre periodistas, profesores y alumnos, encontré que muchos que piensan que la revista es graciosa pero frecuentemente de mal gusto.

Una audiencia dedicada

Desde el punto de vista comercial, Galán sabe que Mongolia no es para cualquiera. "No vamos a tener un publico generalísimo. Tenemos el público que nos alcanza justo para sobrevivir y para nosotros el objetivo es dar trabajo a muchos periodistas y humoristas que la están pasando mal". Además de la crisis económica que padece España, el sector de los medios ha sufrido miles de despidos por la migración de las audiencias y los anunciantes a Internet. 

"Hoy España está lista para la sátira", cree Galán. "En la buena época, en la época de la burbuja inmobiliaria -de 2003 a 2005- la sátira en España casi desapareció. Es que, después de todo, con la sátira ofendes. Y cuando las cosas van bien en una sociedad, nadie quiere oír que todo está a punto de venirse abajo. España está alcanzando una madurez en la que empieza a estar más abierta a la libertad de expresión, que consiste en permitir que haya gente que pueda ofenderte".

Humorístico, pero exigente

Galán parece un conservador cuando habla acerca del oficio de ser humorista y dedicarse a la sátira. "Debes respetar la profesión", dice, y eso significa leer a los grandes clásicos como Quevedo, estudiar a Mark Twain y prestar atención a sátiras de otros países. Citó modelos como Canard Enchaîné y Charlie Hebdo de Francia, The Clinic de Chile, Barcelona de Argentina, Mad de Estados Unidos y Private Eye de Gran Bretaña.

También es un fan de las comedias standup estadounidenses y de los programa televisivos "The Daily Show", con Jon Stewart, y "Real Time with Bill Maher". 

Espacio para más medios

En la mesa de iRedes sobre emprendimientos periodísticos, hablamos acerca de los desafíos y los problemas a los que se enfrentan los emprendedores. Pero más tarde, en nuestra entrevista, Galán dijo que él prefería dar otro mensaje a quienes encaran un proyecto.

"Si tienes una buena idea, anímate y no tengas miedo de fracasar. Hazlo si sabes lo que vas a hacer. Sé responsable y ten en claro tu modelo de negocio y el mercado en el que te mueves. No abras una escuela para toreros en Londres. Puede que el proyecto te apasione pero no tiene sentido que lo hagas en Londres".

Puedes ver la entrevista con Galán a continuación.

Este post fue publicado originalmente en el blog de James Breiner, News Entrepreneurs, y es reproducido en IJNet con permiso.

Imagen cortesía de Lupe de la Vallina.