Los periódicos comunitarios redefinen la percepción de los barrios más pobres

por Anna-Catherine Brigida
Dec 13, 2016 en Miscellaneous

En esta era global, es más fácil que nunca para alguien de Nueva York leer sobre Río de Janeiro, Beirut o Hong Kong. Pero esta inundación de información hace que los periodistas se planteen la pregunta ética acerca de quién cuenta las historias y cómo.

Este debate se ha producido en Buenos Aires, Argentina, donde los residentes de las zonas empobrecidas de la ciudad han criticado la manera sensacionalista y condescendiente con que los medios nacionales cubren sus barrios. Así, decidieron tomar el control de la narrativa de los medios con Mundo Villa, un periódico comunitario cuyos corresponsales locales cuentan las historias de las villas de la ciudad.

"El periódico surgió de la necesidad de crear un medio de comunicación que refleje la realidad de las villas, no desde la visión de un foráneo, sino desde la perspectiva de quienes viven ahí, sufren y sobrellevan los problemas, pero que también disfrutan de las cosas buenas de su barrio", dice Joaquín Ramos, editor de Mundo Villa.

Informar desde y para una comunidad marginada es una tendencia que está creciendo en todo el mundo, desde Brasil hasta la India, donde los vecinos se han organizado para lanzar sus propios periódicos y rechazar lo que consideran una narrativa estigmatizada por parte de los medios de comunicación.

Si bien diarios como Mundo Villa no tienen el reconocimiento de los grandes periódicos nacionales, este tipo de periodismo comunitario representa en realidad la mayor parte del mercado de los medios, o lo que el profesor de periodismo de la Universidad de Ohio, Bill Reader, denomina "el fondo del iceberg”.

“El periodismo comunitario es, por lejos, la mayor parte del periodismo que se hace y ocupa la mayor parte de los medios que existen”, dice Reader, cuyas investigaciones se centran en esta práctica. "Pero la mayoría de las personas que estudian los medios no lo notan porque solo se fijan en las élites; en los grandes nombres".

Según Reader, ignorar estos pequeños periódicos le hace daño al periodismo, sobre todo porque los periódicos comunitarios suelen estar mejor posicionados para cubrir las noticias de sus barrios. Los periodistas locales, como los corresponsales de Mundo Villa que cuentan sus propias historias, comprenden mejor a sus comunidades y lo que les interesa a sus lectores. Además, cubren temas sensibles sin sensacionalizar los problemas que enfrentan.

La distribución de Mundo Villa es pequeña pero muy enfocada. Imprimen entre 5.000 y 10.000 ejemplares mensuales, que son leídos por miembros de la comunidad, periodistas y funcionarios políticos. Y llegan a lectores fuera de las villas a través de su sitio web, que tiene un promedio de 5.000 visitantes diarios quienes, sobre todo, entran a través de su página de Facebook.

Si bien Ramos está atento a las historias que mejor funcionan, no quiere caer en la trampa del clickbait y, en su lugar, apuesta por un periodismo sólido y territorial. Por suerte para él, uno de los beneficios del periodismo comunitario es que no requiere métricas complejas para entender lo que los lectores quieren.

"Mientras más localizado te vuelvas y tus audiencias se hagan más pequeñas, los periodistas se convierten realmente en parte de las comunidades que cubren y sus intereses personales van a estar mucho más alineados con la comunidad en su conjunto", dice Reader.

Mundo Villa es solo un ejemplo de cómo el periodismo local puede mejorar la cobertura. Antes de que existiera, la narrativa mediática de las villas, en las que viven 160.000 personas o más, solía referirse solamente a los niveles de delincuencia y violencia.

Una historia notable que llegó a los titulares nacionales fue publicada en 2008, cuando un arquitecto entró en una villa disfrazado de fumigador. Ramos, un periodista experimentado, no consideró que la historia fuese particularmente digna de ser noticia. La pieza probablemente llegó a las primeras páginas solo porque entrar a las villas era tabú, sostiene Ramos.

Él esperaba evitar este tipo de historias amarillistas cuando cofundó Mundo Villa. Desde entonces, ha notado una diferencia en la cobertura de estos barrios a nivel nacional. Los grandes periódicos y emisoras producen más y mejores historias sobre las villas, que frecuentemente fueron primero reporteadas en Mundo Villa. Ramos cree que el periódico ha estimulado un cambio cultural en la forma en que los medios cubren las villas y sus residentes.

Si bien el objetivo de Mundo Villa siempre ha sido servir a la comunidad, también juega un rol importante en el ecosistema de medios de Buenos Aires, al dar más visibilidad a estos barrios. Esto significa en los hechos que quienes no viven allí pueden entender mejor estas comunidades, y que los políticos deben sostener las promesas que hacen a los ciudadanos marginados. 

"Nuestro objetivo es informar sobre lo que ocurre en las villas, no solo para quienes viven acá, sino también para los que están fuera, para que se den cuenta de que las villas no son solo lo que se muestra en los medios de comunicación", dice Ramos. “Hay otra parte”.

Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía OMAR-DZ.