Las Rutas del Oro: un modelo de activismo periodístico multimedia

porJulie Schwietert Collazo
Jan 20, 2016 en Periodismo digital

Jimmy Carrillo trabaja en la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA), que cuenta con una larga trayectoria de investigación académica y periodística. Una de sus principales preocupaciones es la minería ilegal, no solo en Perú, sino en toda América del Sur.

Al igual que muchas organizaciones orientadas al activismo, SPDA trabaja duro para conectarse con un público cada vez más grande y motivarlo, no solo para generar conciencia por cuestiones medioambientales, sino también para lograr acciones concretas.

Así fue como Carrillo llegó a dirigir el ambicioso proyecto multimedia Las Rutas del Oro, un documental web en inglés y español lanzado en 2015, que incorpora videos, fotos y otros materiales para educar al público sobre la minería ilegal del oro en el Perú y en otros países de la cuenca del Amazonas.

Los periodistas Óscar Castilla, Nelly Luna y Fabiola Torres López fueron los encargados de producir la información, pero el proyecto requirió media docena más de expertos de diversos campos para alcanzar su forma final. Hablamos con Carrillo vía email sobre el proceso de elaboración de "Las Rutas del Oro" y del impacto que este ha generado.

¿Qué recursos se necesitan para ejecutar un proyecto tan ambicioso como Las Rutas del Oro?

El principal recurso es el humano. SPDA cuenta con un grupo de periodistas que trabajan dentro de la organización; ellos fueron el núcleo del proyecto, a cargo de gráficos, textos, videos, y de la producción general y la dirección. Pero eso no es suficiente para realizar un proyecto tan ambicioso como este. Necesitas establecer alianzas y trabajar colaborativamente. En nuestro caso, fue gracias al apoyo financiero de IUCN Netherlands que pudimos armar una alianza con OjoPúblico para la investigación y con Racontr, un grupo de desarrolladores franceses con años de experiencia en documentales web y que tuvieron fe en nuestro proyecto desde un principio.

¿Cuáles fueron sus objetivos y cómo evalúas si fueron cumplidos?

Ante todo, Las Rutas del Oro tiene la intención de suscitar el debate y el interés respecto al aumento de la minería ilegal en la región. Si visitas el sitio, verás que claramente hemos cumplido con algunos de los objetivos que nos propusimos desde el lanzamiento del documental web. Estos incluyen el número de visitas al sitio, la actividad en las redes sociales (miles de interacciones en Twitter y más de 10.000 seguidores en Facebook), las reacciones de los principales expertos, empresarios y políticos, y la cobertura en medios de comunicación impresos.

Esto fue posible debido a que el proyecto también incluye investigaciones que hemos publicado en periódicos y revistas de América del Sur, y un documental que ha sido exhibido en algunos festivales de cine. Todo esto ha tenido un impacto entre los políticos y empresarios en el debate la minería ilegal.

Pensamos que esto –junto con el hecho de que hemos ganado algunos premios (como el Premio Nacional de Periodismo y el Premio Nacional de Medio Ambiente)– significa que hemos logrado nuestros objetivos iniciales.

Cuéntanos sobre el proceso de realización del proyecto.

Con un tema tan vasto como éste –y con un público potencial tan numeroso, dada la variedad de países implicados– teníamos que pensar en un producto que pudiera ser interesante para audiencias distintas. Queríamos utilizar Internet y sus posibilidades de difusión. También pensamos que no solo teníamos que hacer un trabajo periodístico de calidad, sino presentarlo en un formato distinto.

Después de decidir que el formato sería el documental web, llegó la discusión acerca de cómo hacerlo. Mi decisión fue utilizar nuestra fortaleza, que es el video, para narrar todas las historias.

Cuando se aprobó el proyecto, también se aprobó la posibilidad de viajar a cinco países. Desarrollamos un plan de pre y post-producción. En la pre-producción, hicimos la investigación a través de lecturas y entrevistas con expertos sobre la minería ilegal en cada país. Ellos nos ayudaron con los contactos y los itinerarios, lo que contribuyó con la planificación del rodaje y el guión. Mientras tanto, un equipo de periodistas trabajó en los gráficos y otro en la programación.

Luego vino la post-producción: la transcripción, la verificación de los hechos, la edición de textos y videos, y las filmaciones extra. El proceso completo duró meses.

¿Cómo promoviste el proyecto para que tuviera mayor visibilidad?

Era lógico usar Internet, y empezamos a hablar del sitio antes de su lanzamiento. La estrategia incluyó la creación de un blog con información previa sobre la investigación que estábamos haciendo y el tema central. Nuestros socios también mencionaron el proyecto: hicieron memes y publicidad antes y después del lanzamiento. El documental web fue mencionado en varios medios de comunicación y en los debates académicos sobre la minería ilegal.

¿Cuál es tu consejo para los periodistas que quieran hacer proyectos similares?

Los proyectos ambiciosos son buenos, pero no se puede realizar una iniciativa periodística de esta magnitud sin un grupo de periodistas capaces de llevarlo adelante y sin buscar a los socios adecuados. Nadie es un experto en todo. Es solo a través de la colaboración que se puede lograr algo como esto.

Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía Program on Forests (PROFOR).