eyeWitness to Atrocities permite recoger evidencia válida de crímenes de lesa humanidad

por Jessica Weiss
Feb 5, 2016 en Temas especializados

El contenido generado por usuarios es habitual en zonas de guerra y de conflicto. Pero confirmar la autenticidad de las imágenes y videos sigue siendo difícil tanto para los medios de comunicación como para las autoridades que buscan investigar y enjuiciar violaciones a los derechos humanos.

Una nueva aplicación móvil busca colaborar con la verificación de contenidos al permitir a los usuarios capturar y compartir material de manera anónima con expertos legales. EyeWitness to Atrocities, de la londinense International Bar Association (IBA), verifica que las imágenes y los videos no hayan sido editados o manipulados y los envía a una base de datos para su análisis. Desde allí, el material puede ser enviado a las autoridades para tomar acciones penales.

"En lugar de tener material de anónimos en las redes sociales que desaparecerá en cuestión de días, estamos equipando a la gente con herramientas para superar el ruido y la desinformación", dice Wendy Betts, directora de eyeWitness to Atrocities. "Así se podrá aumentar el impacto de la información que están recogiendo”.

La idea de eyeWitness surgió en 2011, tras una serie de eventos de alto perfil que fueron capturados en video pero imposibles de autentificar. Por ejemplo, en 2009, un presentador británico de Channel 4 mostró un video de las tropas de Sri Lanka ejecutando a presos tamiles, pero el gobierno de Sri Lanka anunció que era falso y difundió su propia versión.

Por ese tiempo, el Director Ejecutivo de IBA, Mark Ellis, era convocado repetidamente para opinar sobre el valor de la evidencia de filmaciones de testigos sobre crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y tortura, pero siempre se veía obligado a decir lo mismo: que la conducta que se veía en los videos era criminal, pero no podía ser autentificada. Frustrado, sentía que algo debía hacerse al respecto.

Así que IBA desarrolló la aplicación, actualmente disponible para dispositivos Android en varios idiomas, teniendo en cuenta especialmente a periodistas, periodistas ciudadanos y activistas de derechos humanos. La aplicación ha sido diseñada para que se vea de modo similar a la cámara de un teléfono móvil.

Los usuarios pueden tomar fotografías o grabar audios y/o videos. Mientras se captura el archivo, la aplicación de eyeWitness recoge e incorpora metadatos en tiempo real, incluyendo coordenadas de GPS, fecha y hora, datos de movimiento del aparato y ubicación de objetos de los alrededores, tales como torres de celulares y redes Wi-Fi. Esto verifica la fecha, hora y ubicación del material recibido. La aplicación entonces incorpora un código único (conocido como un valor hash) para verificar que el material no haya sido editado o alterado en modo alguno. Luego se guarda en una galería segura (no en una galería de fotos común y corriente), y se accede a él a través de un código de acceso.

Una vez que el proceso se completó, el usuario puede enviar la imagen desde la aplicación directamente a un servicio de almacenamiento seguro mantenido por eyeWitness. Si el acceso a Internet no es confiable o no está disponible, los archivos pueden transferirse en una tarjeta SD para ser entregados a mano.

Es muy similar al proceso convencional de tomar una foto o grabar un video, dice Betts, solo que “desde el principio el usuario ha manejado y enviado evidencia importante”.

Los usuarios también tienen acceso a una versión desencriptada que pueden usar como gusten, en noticias, en YouTube o en otras redes sociales. A petición, eyeWitness también pueden verificar –para un medio de comunicación u otra entidad– la fecha y la ubicación del material y si ha sido o no alterado.

Por cuestiones de seguridad, los usuarios pueden esconder o borrar la aplicación en cualquier momento en caso de emergencia.

Bett dice que desde su lanzamiento en junio de 2015, eyeWitness ha sido descargada en 130 países. IBA espera que sea utilizada en algunas de las zonas más conflictivas del mundo, como Siria.

"Los periodistas ahora pueden contar con una herramienta que les permite que la información que capturan tenga una vida útil más allá de su noticia", concluye Betts.

Imagen con licencia Creative Commons en Flickr, vía Scott Ableman.