El Oficio de la Edición de Textos

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Jun 27, 2008 en El ABC del periodista

Colabore con los Reporteros.

Muy a menudo los editores de textos y los reporteros son vistos como adversarios en lugar de colaboradores. Los mejores editores de textos trabajan en equipo con los reporteros para mejorar la calidad de los artículos y asegurar un alto nivel de precisión.

Respete la autoría del redactor. Sin importar cuán bueno o malo sea un artículo, el autor de éste es el redactor. El nombre del redactor debe estar incluido dentro del artículo. El redactor de esta manera podrá recibir cualquier posible comentario proveniente del público. El editor debería siempre consultarle al redactor sobre cambios significativos en el artículo y debería realizar dichas modificaciones basándose en la voz y estilo del autor.

Respete el conocimiento del autor. Antes de modificar un hecho, verifíquelo con el redactor, incluso si el redactor no se encuentra disponible en ese preciso momento. Puede verificar sus propias notas u otras fuentes y asegurarse categóricamente de que el redactor ha cometido un error. No obstante, puede ocurrir que el propio redactor haya encontrado errores en el artículo que usted escribió previamente. También es posible que alguien citado en una nota haya sido ascendido o que una determinada organización haya cambiado su nombre. Quizás el redactor tuvo que escuchar a una fuente quejarse sobre como el diario siembre escribe incorrectamente su nombre. Modificar los hechos sin previamente consultarle al reportero puede derivar en observaciones por parte de éste hacia usted y generar animosidad.

Consulte sobre los titulares. Si el tiempo lo permite consúltele el titular al reportero. Es posible que usted no se haya percatado del eje central del artículo (en tal caso, quizás el reportero debe aclarar algún punto en particular). El reportero puede ayudarlo para prevenir la publicación de un titular impreciso, confuso o potencialmente agresivo. Motive a los reporteros para sugieran colaboren con los contenidos de los titulares. Esto no actúa en detrimento de su función como editor y puede ayudar al reportero para que condense el contenido de su artículo.

Un consejo de Pisetzner: “Cultive la amistad, especialmente con los reporteros. Antes de comenzar su jornada laboral, salúdelos, expréseles sus elogios sobre las notas que escribieron, si tienen un minuto converse con ellos. Explíqueles por qué hizo alguna modificación; si no están de acuerdo demuéstreles su arrepentimiento. Trate de vencer las barreras existentes con sus adversarios naturales. Trate de cultivar la confianza. Con el correr del tiempo se sorprenderá de la flexibilidad que le pueden llegar a dar si usted hace correctamente su trabajo”.

Un consejo de Perlman: “Un editor necesita conocer la forma para explicar un problema y proponer una solución al respecto, no simplemente recurrir a un código de estatutos. Incluso en aquellos diarios en donde ‘no se permite’ hacerle preguntas o hablar con los reporteros. Si no hay tiempo debido al vencimiento de los plazos, hágalo al día siguiente o escriba una nota. Cuando los reporteros y los supervisores observan que un editor de textos le presta atención al contenido, y le otorga importancia no sólo al error que el (necio) reportero cometió, sino también a lo que posiblemente no entienda el lector, y lo indica de forma lógica y prudente, puede ser que lo escuchen. De vez en cuando una luz se enciende sobre la cabeza de alguien y la brecha existente entre el reportero y el editor disminuye. En otros casos, algunos se dan cuenta de que están trabajando en un lugar en donde no hay intención de hacer un buen periodismo, acepte las reglas de juego o renuncie”.

Recomendaciones para Mejorar el Texto

Usted debería ser el defensor de los lectores en virtud del perfeccionamiento del artículo. Todo cambio que se realice debe hacerse para mejorar el texto. Si el cambio no mejora el artículo, no vale la pena perder tiempo en este tipo de modificaciones y no vale la pena correr el riesgo de cometer un error o perturbar el estilo del redactor.

¿Cuál es el tema del artículo? Pregunte cuál es el tema de la historia y cuál es su concepto básico. Si usted no puede responder estas dos preguntas bien diferenciadas seguramente el lector no lo va a saber. Es posible que el redactor necesite fortalecer algunos de los pasajes del texto para lograr una mejor canalización de los temas. Si conoce el tema de la historia y su concepto elemental, pregúntese si el encabezado refleja claridad, de no ser así puede ser que el mismo deba someterse a una revisión.

¿Cuál es la noticia? Pregúntese cuál es la noticia. ¿Es lo suficientemente relevante en el artículo? Si el titular está basado en el contenido del sexto párrafo, considere si debería ser el encabezado.

Sea consciente de las noticias pasadas. ¿La información relevante del sexto párrafo es realmente nueva? Si no es así, tal vez deba estar justamente ahí. No reestructure una historia sin previamente haber leído otros artículos sobre el mismo tópico.

Trate de reírse del artículo. ¿El texto contiene alguna frase obvia que pueda provocar la burla por parte del lector? ¿Posee alguna yuxtaposición poco elegante o frases con doble sentido? Algunas veces se necesita recurrir a una mente sucia para que la edición del diario sea correcta.

Lea en voz alta. Lea la historia en voz alta, o por lo menos lea en voz alta los pasajes más significativos o aquellas partes que puedan generar alguna confusión. Si hace esto podrá tener una noción acerca del ritmo, compás y estilo del texto.

Utilice la computadora. Use los programas informáticos para controlar la gramática y la ortografía. Es posible que no detecten ningún error, pero si lo hacen se alegrará por ello. No hay excusas para justificar errores que podrían haber sido detectados hasta por una computadora.

No confíe ciegamente en las computadoras. Edite el texto en otro lugar tan rigurosamente como si lo estuviera haciendo en la computadora. Los programas informáticos no detectan todos los errores gramaticales u ortográficos. Ciertas palabras consonantes en su composición no son detectadas por los programas de corrección.

Utilice los manuales de estilo. Si bien puede pensar que todo el contenido es homogéneo en cuanto al estilo, verifique por lo menos una o dos cosas mientras que realiza la edición para estar seguro. Si detecta algún error continúe verificando que lo demás es correcto. Cuando encuentre un error de estilo apúntelo para tenerlo presente en el futuro.

Utilice el diccionario. Por lo menos consulte una palabra en el diccionario mientras que realiza la edición. Si bien usted puede estar seguro de la ortografía y significado de dicha palabra, puede aprender otra acepción de la palabra, lo cual puede llevarlo a utilizar otra palabra (no obstante, verifique el significado de esta palabra en el diccionario para tener certeza de que su significado es el que usted estaba buscando).

 

El estilo y la elegancia nunca vencen a la exactitud. Usted puede correctamente determinar que el redactor falló en referencia a una cuestión de estilo, de claridad, de conjugación de los verbos u otras variables que usted considera importante. Todos estos son valores importantes y loables, y los editores de textos deberían proteger la vigencia de estos valores y muchos otros más. Sin embargo, ninguno de ellos es más importante que la precisión. Si usted comete un error informativo en un artículo, causa un daño que pesa más que las correcciones que ha efectuado, por más que haya corregido esos errores ( y de esta forma neutraliza toda acción efectiva previamente realizada).

Recomendaciones para Escribir Mejores Titulares

Asociación de palabras. Schlander propone este consejo sobre quizás la técnica más común para escribir un titular: “Piense en palabras claves y asocie libremente a las palabras para desarrollar diversos ángulos. Así es como la mayoría de los juegos de palabras, lo bueno y lo malo, parece descifrarse. Los buenos juegos de palabras hacen uso del contraste, o le dan vuelta ingeniosamente a una palabra o quizás pueden resultar agradables para el oído. No se trata de una sopa de letras ni depende exclusivamente de la aliteración. Un muy buen ejemplo de un titular de la sección deportiva (y el ganador de un concurso mensual): Tan cerca, tan Favre (cuando Brett Favre y los Packers le ganaron en la hora, un partido a los Bucs). También se deben tener en cuenta aquellas palabras que riman, o palabras que suenan de la misma forma que su apariencia: gitty kitty, por ejemplo, o beep y boom. El lector prácticamente puede escuchar el titular”.

Ríase del titular. ¿Representa lo obvio? ¿Contiene muchas expresiones propias de la jerga que se utiliza para escribir los titulares? ¿Podría tener un doble significado? ¿La presencia cercana de una fotografía u otro titular podrían resultar ridículos? Si usted mismo se ríe de sus titulares es muy probable que el cómico Jay Leno no lo haga.

Controle la ortografía luego de haber escrito el titular. Los errores ortográficos ocurren tanto en los artículos como en los titulares, pero son más vergonzosos cuando se observan en letra grande. El reportero tiene asignado el área de la ciudad, usted y el área de edición lo respaldan. Usted tiene el área de edición y sabe cuán ocupada está.

Considere el tono del artículo. Un encabezado superficial o con poca trascendencia en un artículo serio puede resultar absurdo o incluso agresivo. Sin embargo, una historia superficial y con poca trascendencia exige que el encabezado sea superficial y tenue.

Busque mecanismos para enfocar la atención de los estándares elevados. La aliteración efectiva, el ritmo y los juegos de palabras pueden conformar un titular excepcional y seducir a los lectores para que se interesen en el artículo. Cuando estas técnicas no funcionan, el titular puede resultar vergonzoso. Sea exigente con tales titulares. Si no está seguro de que funciona, probablemente es así. Si la aliteración usa cuatro palabras y sólo tres de ellas se corresponden con el contenido del artículo, quiere decir que no funciona. Sea especialmente cuidadoso con aquellos titulares que utilizan frases o nombres de libros, películas o canciones. Tenga certeza de que no sería el primer editor de textos en recurrir a este tipo de titulares, los cuales han sido usados reiteradas veces.

Sea cuidadoso pero no tenga miedo de los juegos de palabras. Pisetzner ofrece este consejo: “El juego de palabras debe ser medido en ambos sentidos: debe resultar gracioso y a la vez debe ser literariamente representativo. Mi lugar favorito para utilizarlos son las leyendas de las fotografías. En junio de 1997, bajo la fotografía de una señora de 87 años que vestía una toga y un bonete en una fiesta de graduación de la Universidad de Harvard (la graduada de mayor edad en la historia), escribí ‘No Longer a Senior’ ( la traducción literal de la expresión es la siguiente: ‘no es más una persona mayor’, pero también hace referencia al último año de los cursos universitarios). Por esto recibí muchos elogios. Lo que hizo que esto funcionara fue que pensé que el humor era afable y del mismo modo rompía con los estereotipos.”.

Sea específico. El titular debe contarle al lector las noticias importantes. Los titulares vagos, incluso aquellos que pueden ser llamativos, no son informativos. El resumen de la noticia previo al texto puede ayudar en estos casos. El encabezado principal puede ser moderadamente llamativo si el resumen del artículo es informativo.

Considere las fotografías y las gráficas. El titular, las fotografías, las gráficas y el artículo son concebidos en conjunto por el lector y deben estar organizados de tal manera. Observe con atención las fotografías y las gráficas para ver si complementan o contradicen el titular.

Provoque impacto a través del verbo. Considere si debe utilizar un verbo más sólido, moderno o específico. Debido a las limitaciones del espacio, debe intentar que cada palabra sea significativa, y muchas veces el verbo es la palabra más importante del titular. Dedíquele el tiempo y la atención que se merece. Schlander ofrece este consejo: “un verbo moderno puede realmente determinar la relevancia de un titular. Este es un muy buen ejemplo: ‘El verano se abre camino dentro de la primavera. Los diputados abren camino para la sindicalización’. Esto también genera una fuerte imagen mental. Los verbos fuertes y correctamente elegidos frecuentemente logran eso.

Tenga siempre presente al lector. El tema del artículo puede hacer referencia a la acción que tomará un órgano de gobierno, pero al lector le interesa saber que repercusión tendrá dicha acción sobre él. En lugar de que el titular diga: “Consejo aprueba nuevo contrato de recolección de basura”, podría decir: “Consejo permite recolección nocturna de basura”.

No plagie las frases del redactor. Si el redactor utiliza una frase inteligente en el encabezado, en le párrafo inicial o en el párrafo del medio, no tome dicha oración para utilizarla en el titular.

Piense con antelación. Un titular no se escribe luego de la culminación del artículo. Cuando pueda, lea la historia mientras que el redactor la escribe y de esta manera podrá ganar tiempo para pensar sobre el titular.

Identifique sus debilidades. Sea consciente de las cosas que necesita mejorar. Concéntrese cada día en una debilidad en particular. Quizás esta noche decida no utilizar titulares tan serios para las notas superficiales. Quizás mañana podrá intentar utilizar verbos activos y más fuertes. Al día siguiente intentará utilizar palabras que denoten un sentido de conversación para los titulares. Si se concentra en corregir diferentes puntos progresivamente y uno a la vez, podrá obtener mejores resultados. Esto sirve más que hacer el intento para cambiar todo de una sola vez.

Sea Posesivo. Pisetzner ofrece este consejo: “no sé por qué, pero los posesivos ( el de él, el de ellos, el del Papa) tienden a brindarle a los titulares un condimento especial y los hace sonar más coloquiales y no tan unidos al estilo narrativo propio de los mismos. Yo elegiría siempre ‘Bush quiebra su pierna’ en lugar de ‘Presidente quiebra pierna’.

Pregunte por qué. Buddenberg sugiere: “para las notas de cable en particular, trate de preguntarse por qué el editor que le asignó esa historia, la eligió entre todas las que estaban disponibles. Esto lo conducirá a concentrarse en el encabezado, o lo ayudará a encontrar el ángulo indicado (primer día, segundo día, algo entremedio)”.

Coméntele el artículo a alguien. Otro consejo de Pisetzner: “si se encuentra con un amigo en la calle y quiere contarle sobre las recientes noticias que ha escuchado, ¿qué le diría? Las dos o tres cosas que le contaría a su amigo en la primera oración son las dos o tres cosas que deberían estar en el titular. ¿Alguna de esas cosas se encuentran en los párrafos del desenlace de la historia? Defina ese párrafo y colóquelo más arriba”. Siempre consúltele al redactor sobre dicha modificación.

 

Lea el titular en voz alta. Esto lo ayudará advertir y evitar la utilización de frases que suelen emplearse para escribir los titulares y podrá constituir oraciones que denoten un sentido de conversación.

Sea exigente. Buddenberg advierte: “no caiga en la simpleza periodística, la aliteración y los juegos de palabras obvios son algo parecido: cuando se trata de un buen artículo, es como poner una horrenda pintura en un hermoso marco de madera; en un artículo malo es como la admisión”.

Esté alerta para identificar posibles trampas. Lea el titular línea por línea. ¿Cuándo lee la primera línea de forma aislada adquiere un significado inconexo que anula al titular y al artículo? ¿Alguna fotografía de otro artículo puede resultar agresiva o ridícula debido a su yuxtaposición con el titular?

Contemple la redacción de titulares como un arte. Otro consejo de Buddenberg: “los titulares son como la poesía. En realidad, son poesía. Usted es un poeta: elige palabras que cuentan y encuentra una forma para que entren en un espacio limitado”.

Intente despejarse. A veces es bueno que se aleje de la pantalla por unos minutos cuando se encuentra trancado con una idea. Estire las piernas o lea el boletín mensual. Pisetzner da un ejemplo muy representativo: “amigos de otros mundos pueden corroborar cuan a menudo he tenido que editar un artículo difícil y lo que hago es ir al baño (luego de retrazar el llamado de la naturaleza por una o dos horas) y cuando salgo se me ocurre una idea excelente para un titular. Realmente no puedo explicarlo. Pero les recomiendo a los editores de textos que tomen muchos líquidos”.

Otras fuentes interesantes para la edición de textos

Sociedad Americana de Editores de Textos: http://www.copydesk.org/ 

Sitio electrónico de Robert Niles : http://www.robertniles.com/

“Sin entrenamiento, Sin Victoria", materiales para la edición de textos: http://www.notrain-nogain.com/Train/Res/CopyD/CopyD.asp

“El Espacio” de Bill Walsh : http://www.theslot.com/

“Comienzo en el área de Edición de Textos” de Don Fry: http://www.poynter.org/content/content_view.asp?id=35366

“En busca del Editor de Textos Perfecto” de Anne Glover: http://www.poynter.org/content/content_view.asp?id=5438

“Le importa Si Observamos” de Karen Dunlap: http://www.poynter.org/content/content_view.asp?id=9035

Fuente: Steve Buttry, steve.buttry@owh.com, (+1 402) 444-1345, www.notrain-nogain.com; www.poynter.org/profile/profile.asp?user=1795 

Agradecimientos: John Schlander del the St. Petersburg Times, Roger Buddenberg del Omaha World-Herald, Merrill Perlman del New York Times Syndicate y Joel Pisetzner del Newark Star-Ledger. Muchos de estos consejos les pertenecen a ellos. Creo que les he atribuido en cada instancia particular, las palabras exactas que he utilizado, sin embargo, cabe señalar, que sus conceptos se encuentran a lo largo de todo este manual.