El "detrás de cámaras" de la atención a la prensa en la pandemia

porLuis Fernando Cascante
Jan 21, 2021 en Cobertura del coronavirus
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“En los primeros meses de la pandemia se trabajaba de domingo a domingo. El flujo de información era demasiado alto, no solo de los periodistas hacia nosotros, sino de las mismas fuentes técnicas”.

Ese es el testimonio del periodista Diego Coto, periodista de la Caja Costarricense de Seguro Social, la institución encargada de la seguridad social y administración de los hospitales públicos en Costa Rica.

Desde el 6 de marzo anterior la cobertura periodística se volcó hacia las áreas de salud y ciencia. Los encargados de prensa de las instituciones y centros de investigación ampliaron jornadas de trabajo y apilaron consultas de colegas en sus correos.

Coto relató que las consultas que desbordaron su celular y correo electrónico se enfocaron en los números de contagios y muertes.

“Nosotros no logramos que los medios entendieran que esto es una enfermedad desconocida y que tenemos que adaptar nuestra información a los conocimientos que vamos aprendiendo. Hay un énfasis en el recuento de los casos. Se fijaron mucho en eso. Hay elementos importantes que pueden informar que no necesariamente tienen que ver con los casos”, dijo.

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Coto es egresado de la maestría en Salud Pública con énfasis en Gerencia de Salud. Trabaja en un departamento de ocho personas, pero aun así considera que esos recursos humanos no son suficientes para lidiar con una pandemia.

“Los recursos nunca sobran. Tenemos una buena relación con los periodistas. Siempre han sido exigentes con los tiempos. Tenemos que jugar con tiempos de tele, radio, prensa escrita y medios digitales. La información no la tenemos a mano, hay que buscarla. Hay que equilibrar entre los tiempos de periodistas y los técnicos”, afirmó el comunicador.

Coto, que ahora balancea su jornada de manera presencial y virtual, recuerda que en marzo anterior debió atender consultas en el Hospital de Alajuela, uno de los más afectados por la crisis sanitaria. “Yo duré muchos meses sin ir adonde mis papás y no me relacioné absolutamente con nadie. Lo complicado no era infectarme, sino contagiar a alguien más”, agregó.

Como en el caso de Diego, la uruguaya Daniela Hirschfeld es una periodista que escogió el camino de la especialización. Tiene un posgrado del Knight Fellow del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y es la encargada de Comunicación del Institut Pasteur de Montevideo, un centro internacional de investigación biomédica altamente consultado por los periodistas durante la pandemia.

En Uruguay el periodismo es bueno y así ha sido en la pandemia, afirma Hirschfeld, quien reconoce que hay diferencias notables entre los periodistas especializados en ciencia con respecto a los genéricos.

“Desde mi lugar como comunicadora de un instituto científico, he tratado de acercarme a los periodistas y acercar toda la información posible. Ha habido notas de periodistas científicos que son mucho mejores en el tipo de masticado de la información. Hay cosas que el público no ve, pero hay un montón de términos que no tengo que explicarle a un periodista científico. Una de las cosas más importantes que tiene el periodista científico es el entendimiento de que una investigación lleva años, qué es el método científico y por qué no puedo concluir algo hasta tener el resultado final, etc.”, explicó.

Hirschfeld también asegura que su jornada laboral se vio afectada por la alta demanda laboral. A diferencia del costarricense, Hirschfeld trabaja en solitario contestando consultas de prensa y produciendo contenido en múltiples formatos.

“La demanda de información fue brutal. No tenía fines de semana. Mi teléfono sonó todo el tiempo para cualquier tipo de información. El año pasado se produjeron más de 600 notas con información del instituto. Para cada una de esas yo gestioné fotos, entrevistas, etc.”, comentó.

Hirschfeld afirma que no existen incentivos en los medios de comunicación para que sus periodistas se especialicen, pero que la pandemia puso al periodismo de ciencia en el tapete.

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“La ciencia es un área que no puede faltar en la cobertura periodística. La ciencia salva vidas. Me cuesta pensar que los que deciden en los medios no vean eso. En este siglo XXI no puede ser que haya medios que no valoren tener un periodista especializado en ciencia cuando todo está teñido de ciencia. Me llama la atención que los empresarios no consideran a los periodistas de ciencia como una pieza clave para informar. Este año pasado demostró eso. Espero que el 2020 sea un punto de transformación”, agregó.

Algunos periodistas, como es el caso de Irene Rodríguez, de La Nación de Costa Rica, regresan a la universidad para graduarse en el área de Salud Pública, con el fin de traducir temas científicos a un idioma que entienda la población en general.

“Salud no era una fuente prioritaria. ¿Cuántas veces antes de esta pandemia los temas de salud eran portada o abridores? Se le tenía como una fuente relegada. Esta pandemia nos demostró que necesitamos esa formación, que se tiene que ver a todo lado”, consideró.


Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Matt Chesin.