El boom de los documentales interactivos en América Latina

porJéssica Cruz
Apr 30, 2019 en Periodismo multimedia
Exibição de O Som dos Sinos

El año pasado, BUG404 organizó Mostra Bug, la primera gran conferencia sobre narrativas digitales de Brasil, celebrada en Río de Janeiro. Además de presentar proyectos inmersivos e interactivos de todo el mundo, el evento ofreció talleres impartidos por expertos internacionales.

Arnau Gifreu, investigador catalán de medios interactivos latinoamericanos para el Open Documentary Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por su sigla en inglés), dirigió el taller "Pautas para la producción de proyectos interactivos y transmedia" durante el evento.

Gifreu da clases y conduce investigaciones sobre nuevos medios. Además fue director de La otra orilla, un proyecto transmedia dedicado a los derechos LGBTQ en Colombia. La plataforma contiene videos, interacciones con el público, series fotográficas y más.

IJNet habló con Giferu sobre el reciente auge de nuevas plataformas y métodos narrativos en América Latina.

¿Por qué América Latina se ha convertido en un centro de producción documental en la era de los nuevos medios?

En la región hay una necesidad imperiosa de contar historias. Estas historias suelen ser de no ficción y estar conectadas a eventos que ocurrieron en el pasado, lo que generó un movimiento de activistas y documentalistas sociales. Ese movimiento está relacionado con el resurgimiento del documental de bajo costo y autogestionado, que tuvo su punto máximo en los años 80 y 90 y que ha encontrado un nuevo camino en el siglo XXI gracias a las nuevas tecnologías. Los medios interactivos y la narrativa inmersiva, especialmente cuando se publican en múltiples plataformas, sirven como nuevas formas de comunicación con las audiencias. Para mí, el uso fuerte de estas tecnologías se dará en América Latina.

Arnau Gifreu fala à plateia da Mostra Bug no Rio de Janeiro.
Arnau Gifreu habla al público de Mostra Bug en Río de Janeiro

¿Qué factores son esenciales para que un documental tenga un impacto social real?

El impacto real es difícil de medir. No hay estadísticas acerca del impacto social de estos proyectos, su profundidad y qué tipo de cambios alientan. Lo que estamos viendo en inmersión y transmedia son proyectos con demandas sociales que cuentan historias distintas de las contadas por las fuentes oficiales.

El elemento más importante es la narrativa; luego están también los componentes tecnológicos que la hacen interactiva, y que simplemente son dispositivos que expresan la realidad. Por ejemplo, The Quipu Project, un documental interactivo de Perú sobre mujeres esterilizadas ilegalmente durante el gobierno de Fujimori, tenía solo un teléfono, una red y un número de teléfono. Sin embargo, fue un gran ejemplo de trabajo para el cambio. Pudo evitar que la hija del presidente Fujimori fuese elegida presidenta porque la película narró la verdad sobre su padre y sugirió que ella podría llevar adelante una política similar a la de él. En ese sentido, este tipo de proyectos alientan el cambio social.

¿Crees que los trabajos interactivos, inmersivos y transmedia tienen un mayor poder de transformación?

No, no lo creo. Puede que tengan un mayor poder para emocionar al fomentar la empatía con mecanismos de inmersión como la realidad virtual y la realidad aumentada. Sin embargo, en The Quipu Project solo se usó audio, y muchas veces ni siquiera se tradujo del idioma quechua. Pero muestra una naturaleza humana tan profunda que ni el medio ni la tecnología son importantes. Lo que importa es el discurso de los sujetos y el nivel de profundidad y vulnerabilidad contenido en sus denuncias. Y las redes sociales multiplican esas voces porque ahora pueden estar en todos los rincones del planeta a través de Internet. Se trata de un amplificador que tiene más potencia que la radio y la televisión. En el pasado, los miembros de la audiencia eran solo consumidores de medios; ahora pueden expresar lo que piensan y eso significa agregar más elementos de emoción y empatía. Pero antes de todo eso hay que tener un discurso.

¿Qué proyectos destacas de América Latina?

Puedo mencionar numerosas producciones latinoamericanas. Por ejemplo, las obras de Mónica González de México, como Geografía del dolor, sobre las personas que faltan como consecuencia de los carteles de la droga. También hay proyectos muy interesantes en Colombia: 4 Ríos sobre la guerra de guerrillas, y Paciente, un trabajo transmedia multipantalla sobre salud. Argentina se destaca en el Cono Sur, donde un grupo de la ciudad de Rosario lanzó el proyecto Documedia sobre problemáticas sociales, como Mujeres en venta, acerca de la explotación sexual en el país. Por supuesto, también está el Proyecto Quipu en Perú. El mercado de nuevos medios de Brasil aún se está desarrollando, pero hay algunas iniciativas, como el documental Autorretrato de Cross Content, que se centra en problemas sociales de Río de Janeiro. Más recientemente apareció Som dos Sinos, que para mí es la primera gran obra transmedia de Brasil, y un punto de inflexión a nivel estético.

¿Por dónde deberían comenzar quienes desean trabajar con narrativas transmedia, inmersivas e interactivas?

Recomiendo que busquen oportunidades de formación en festivales de cine y de documentales, en talleres de producción –como Docs Barcelona– y en hackathones para trabajar en prototipos y comenzar a capacitarse en el campo. También recomiendo que busquen cursos que se pueden tomar en América Latina o Europa. Por ejemplo en EsoDoc de Italia, en la Universidad de Rosario en Argentina y en la Universidad de Caldas en Colombia.


Jéssica Cruz es una periodista freelance y productora audiovisual de Brasil. Contribuye para la BBC, Canal de Viajes, Channel 9 y otros medios.