Efecto Cocuyo: un nuevo sitio de periodismo independiente en Venezuela

porJessica Weiss
Apr 10, 2015 en Periodismo digital

Un mañana de un miércoles de enero, dos renombradas periodistas venezolanas se dirigieron a las calles de una de las zonas más pobres de Caracas. En la localidad de Petare, hablaron con los residentes sobre una gran cantidad de problemas y preocupaciones. Pero las periodistas no fueron allí para investigar, fueron a correr la voz acerca de una iniciativa periodística que recientemente habían lanzado: Efecto Cocuyo.

En un clima cada vez más turbio para la libertad de prensa en Venezuela, Efecto Cocuyo es una plataforma independiente que ofrece reportajes críticos e investigaciones contundentes.

Mediante la cobertura de temas de política, economía y derechos humanos, el sitio se ha comprometido a hacer que los funcionarios públicos rindan cuentas. Su nombre, que alude a un insecto que emite luz de forma similar a la luciérnaga, es un guiño a la comunidad que los fundadores esperan construir a su alrededor, porque "millones de chispas diminutas", dicen, "pueden iluminar toda una nación”.

Como gesto simbólico, las cofundadoras Laura Weffer y Luz Mely Reyes, ambas reconocidas y premiadas periodistas, fueron a Petare aquella mañana llevando grandes baldes vacíos y pidiendo dinero para financiar el proyecto. No esperaban recibir muchas donaciones, pero para su sorpresa, todas las personas con las que se encontraron, incluso las más humildes, prestaron su ayuda.

“Esto nos demostró que la gente es consciente de la importancia de apoyar al periodismo independiente”, dijo Reyes. “La gente se siente desinformada. Fue una experiencia impresionante y conmovedora”.

Personas de todo el espectro (ricos y pobres, venezolanos dentro y fuera del país, partidarios del gobierno y de la oposición) están desesperados por noticias de confianza. Según las fundadoras, es "uno de los momentos más oscuros de Venezuela en relación a la libre práctica del periodismo independiente”. En los últimos dos años, los medios privados que solían desafiar al gobierno y denunciar hechos de corrupción han diluido su cobertura. Ha habido cambios secretos en sus propietarios. Los periodistas están renunciando a sus puestos de trabajo en busca de nuevas oportunidades. Durante la última década se han reportado 11.000 agresiones contra reporteros en Venezuela, según una denuncia formal presentada por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

El año pasado, Weffer sufrió presiones para irse del diario más vendido de Venezuela, Últimas Noticias, después de conducir una investigación sobre asesinatos cometidos por oficiales de inteligencia que derivó en el arresto de funcionarios de seguridad. En tanto, Reyes fue acusada el año pasado por fiscales estatales después de que el presidente Nicolás Maduro arremetiera contra un artículo sobre la escasez de gasolina publicado en el periódico 2001, donde ella se desempeñaba como jefa de redacción.

Así que estas dos mujeres comenzaron a hablar seriamente sobre un nuevo proyecto. Habían visto cómo surgían emprendimientos periodísticos en el país, pero la mayoría no eran dirigidos por periodistas. Idearon un equipo que pudiera combinar la energía de escritores jóvenes y expertos en tecnología con su basta experiencia para cubrir reportajes de alto impacto. Encontraron un desarrollador web local que se entusiasmó con el proyecto, consiguieron espacio en una pequeña oficina y comenzaron a trabajar juntos. El 8 de enero publicaron su primer tweet. Ahora cuentan con ocho periodistas y casi 40.000 seguidores en Twitter.

“Usamos las redes sociales para conectarnos con la comunidad, para generar ideas para reportajes y para mantenernos actualizadas con las noticias de última hora”, comentó Weffer. “Es importante que construyamos una comunidad alrededor de este proyecto porque es algo que se siente que viene de la gente".

Y el modelo de financiación del sitio también depende de esa comunidad. Para asegurarse de no depender de intereses económicos, Efecto Cocuyo se sostiene en personas. El mes pasado lanzaron una campaña de crowdfunding en IndieGoGo, que hasta ahora ha logrado reunir alrededor de US$14.000. Con esos fondos tienen pensado contratar más periodistas para proveerse de “análisis de noticias de última hora, de reportajes de investigación y de contenido integral sobre información crucial”. También esperan formar un equipo de investigación que trabaje con datos.

“Hace mucho que nos dedicamos a esto y la gente confía en nosotras”, dijo Waffer. “Ese es nuestro capital más importante”.

En el futuro monetizarán algunos productos para vender como podcasts, y además brindarán charlas y conferencias. Están desarrollando una estrategia permanente de financiación colectiva, para que los miembros-socios puedan brindar constantemente su apoyo a lo largo del tiempo. También planean abrir un centro de capacitación periodística o “laboratorio de ideas”, en donde puedan capacitarse jóvenes periodistas de todo el país. Los talleres se enfocarán en los periodistas que provengan de las provincias, en donde la crisis económica golpea más duro.

“Queremos compartir lo que sabemos con jóvenes periodistas que necesiten de estos intercambios y debates para hacer buenos reportajes", dijo Reyes. "Estos jóvenes han crecido en un clima restringido. No han tenido el mismo entrenamiento que tuvimos nosotras”.

Cuando se les pregunta si están preocupados por trabajar bajo la actual situación del país, Weffer se encoge de hombros: “Por supuesto, los periodistas tenemos miedo”, dice. “Pero en nuestro caso, el miedo es más débil que nuestra pasión por hacer buen periodismo”.

Imagen cortesía del usuario de Flickr Parée, bajo licencia Creative Commons.