Los primeros hallazgos médicos sobre el COVID prolongado y su efecto en niños

May 15, 2022 в Cobertura del coronavirus
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A más de dos años de la aparición de los primeros casos de covid-19 y la posterior pandemia mundial, los especialistas continúan estudiando sus consecuencias médicas y empieza a surgir nueva evidencia acerca del COVID prolongado, una enfermedad específica posterior a haber contraído el virus. En base a esos avances, que incluyen estudios en población adulta y también en niños, pueden responderse varias interrogantes sobre esta enfermedad.

Sobre el tema habló la médica pediatra e infectóloga venezolana Tatiana Drummond, fundadora y coordinadora del posgrado de infectología pediátrica del Hospital Universitario de Caracas, en un evento del Foro Pamela Howard del Centro Internacional de Periodistas (ICFJ) sobre Cobertura de Crisis Mundiales.

La especialista explicó los alcances de la definición de COVID prolongado, las dificultades que aún existen para su diagnóstico, los resultados de estudios hechos en diversos países y otros detalles de la enfermedad.

Drummond planteó que han surgido tres definiciones distintas respecto a lo que se considera COVID prolongado, pero tomando los puntos en común se puede concluir que son “síntomas más allá de la infección aguda que alteran el estado de salud, que cambien la salud de la persona respecto a antes de contraer COVID, y que no haya ninguna explicación” para su aparición más allá de la enfermedad en cuestión.

Según la Organización Mundial de la Salud, repasó, se trata de síntomas que surgen en los meses posteriores a contraer el virus y que duran al menos dos meses.

Como no hay “síntomas precisos del COVID prolongado”, como sí los hay para el virus tradicional, resulta complejo su diagnóstico, algo que se vuelve aún más difícil en el caso de los niños.

“Es una sintomatología muy diversa. Cualquier alteración o síntoma importante, como los trastornos emocionales o cognitivos o que el niño se vuelva agresivo o sufra depresión. Todo lo que no tenía antes de contraer COVID y que no tenga causa aparente, puede ser COVID prolongado”, expresó.

A su vez, señaló que cuanto más grave sea el cuadro de COVID en la fase inicial, más estará expuesta la persona a sufrir COVID prolongado, mientras que también a mayor edad, mayores son los riesgos para esta segunda enfermedad. Otro factor que surge de la evidencia hasta el momento es que “las mujeres tienen un ligero porcentaje mayor que los hombres” de sufrir COVID prolongado.

Estudios sobre la población infantil

En Reino Unido se analizó la evolución de unos 25.000 niños con COVID, y se pudo constatar los efectos de la vacuna, ya que los afectados por COVID prolongado pasaron del 12% al 8% tras la inmunización. Drummond explicó que esta última enfermedad “tiene que ver con la respuesta inflamatoria en el organismo”, y cuanto mayor es “la inflamación por la infección [del virus] la posibilidad de un COVID prolongado crece”. Como la vacuna “disminuye la inflamación del organismo, es menor” la posibilidad de contraer la enfermedad posterior al virus.

Por otro lado, estudios hechos en Italia mostraron que “la característica más frecuente del COVID prolongado fue la fatiga para hacer ejercicio o sumar nuevos conocimientos”, en segundo lugar “la tos persistente”, y en tercer orden “las alteraciones del sueño o la conducta”. Estos efectos se diferencian de los que sufren los adultos con COVID prolongado, añadió.

La especialista indicó que sobre las diferencias entre los efectos en niños y adultos aún hay varias hipótesis a comprobar. Una de ellas, plantea que como el COVID “inflama pequeños vasos sanguíneos y va formando pequeños coágulos”, esto deriva en distintas consecuencias según la edad: “en los niños esos coágulos no obstruyen completamente, y en adultos sí tapan pequeñas arterias, lo que puede llevar a la pérdida de memoria; como en los niños se afecta el lóbulo frontal (la afectación está) más ligado a lo emocional y la concentración”.

Diferencias con el síndrome inflamatorio multisistémico

Drummond ahondó en las diferencias entre el COVID prolongado y el síndrome inflamatorio multisistémico, que se relaciona con la aparición de aneurismas en el corazón. Estos son formas anormales de las arterías debido a la debilidad de la pared del vaso sanguíneo. Esto último genera una “cascada inflamatoria” que es detectable y puede tratarse “con antiinflamatorios” y evitar que se afecten los vasos sanguíneos.

“A veces puede quedar un aneurisma o muchas veces se resuelve a tiempo. A pesar que el COVID prolongado también tiene que ver con la inflamación, no tenemos confirmado el uso” de los mismos antiinflamatorios para tratarlo, aseguró. Otra diferencia es que este síndrome surge unos 10 días después del COVID y tiene su pico entre las cuatro y seis semanas.

“El COVID prolongado no es algo tan abrupto, sino que hay que buscar cambios en la conducta de la persona. Al síndrome inflamatorio multisistémico lo vemos rápidamente por el deterioro del paciente, que presenta alteraciones”, manifestó.

Las recomendaciones médicas

Como aspectos a tener en cuenta tanto en niños como adultos, la médica venezolana planteó la importancia de tras haber recibido el diagnóstico de COVID prolongado, trabajar “con apoyo psicológico, con fisioterapeuta para recuperar las habilidades pérdidas, y con apoyo de un neurólogo”. Sobre esto último, detalló que la enfermedad derivada del COVID tiene “mucho que ver con la neurología”, la ciencia que estudia los trastornos del sistema nervioso y su recuperación tras haber sido afectado. “No hay medicamento a tomar o reacción puntual [para el COVID prolongado], sino que el sistema inmunológico se inflamó y hay que esperar. No sabemos si regresará a estar igual que en el pre COVID”, señaló.

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Imagen de Sharon McCutcheon en Unsplash.