Más allá de los números del COVID-19: ex pacientes cuentan cómo fue su recuperación

por Andrés Colmán Gutiérrez
Jun 10, 2020 em Cobertura del coronavirus
cofoto

En alianza con nuestra organización matriz, el Centro Internacional de Periodistas (ICFJ), IJNet conecta a periodistas con expertos en salud y redacciones internacionales a través de una serie de seminarios web sobre COVID-19 como parte del Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de Salud.

El presente artículo corresponde a nuestra serie sobre el coronavirus. Entra aquí para leer más.

No existe una manera estandarizada en que las personas logran superar el COVID-19, porque cada experiencia es diferente y pueden quedar secuelas que necesitan respuestas distintas. Así lo relataron tres personas que fueron infectadas por el virus en México, Estados Unidos y España, que brindaron su testimonio en el primer webinario del Foro de Cobertura de la Crisis Mundial de Salud, del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y la Red Internacional de Periodistas (IJNet).

La fotoperiodista Lola Gómez, desde Austin, Estados Unidos; la consultora Jimena Durán, desde Ciudad de México, y el empresario Luis Comella, desde Burgos, España, contaron sus experiencias en un dialogo online con Fabiola Torres, becaria ICFJ Knight y fundadora de Salud con Lupa, titulado ¿Qué significa recuperarse de Covid-19?

Distintas respuestas

“En mi caso, fue distinto de lo que dicen los especialistas. No tuve los famosos 14 días para superar los síntomas, sino 38 días hasta sentirme mejor, pero aun así no me siento del todo recuperada. Llevo 88 días sin haber recuperado el sentido del olfato”, relata Durán, quien debió cumplir el tratamiento aislada en su vivienda junto con su esposo Pablo, en cuartos separados, comunicándose a gritos en los momentos más críticos.

“Me pasé durmiendo como tres días casi sin fuerzas y no le podía contestar. Él me cuenta que debía abrir la puerta tras protegerse y tocarme con un palo de escoba para comprobar si aún me encontraba con vida”, cuenta.

[Lee más: Cómo formular preguntas difíciles sobre el COVID-19]

En Austin, Gómez estuvo varios días con problemas respiratorios, hasta que decidió ir hasta un hospital manejando su propio vehículo.

“Fue un momento de terror, porque sentí que ya no podía respirar. Mi cuerpo se empezaba a dormir. Era porque ya solamente tenía un 66% de oxígeno en la sangre, cuando debe ser entre 90 y 100%. Me tuvieron que aplicar oxígeno con mascarillas. Tenía una tos incontrolable. No me podía mover de la cama, ni siquiera para ir al baño. Tuve una buena respuesta y a los tres días me permitieron regresar a casa a guardar allí mi recuperación por 14 días. Me dijeron que solo 72 horas después de que ya no tuviera ningún síntoma podía volver a salir”, narró.

La experiencia de Comella fue diferente. Trabaja en una empresa que procesa mariscos, donde comparte el espacio con unos 45 trabajadores. No experimentó fiebre ni problemas respiratorios, pero si dolores en los huesos y mucha debilidad. Cuando acudió a un sanatorio privado utilizando su seguro médico, le dijeron que padecía amigdalitis. Recién a las dos semanas de idas y vueltas lo derivaron a un hospital público, en donde lo dejaron internado.

“Tras varios análisis, me confirmaron que tenía coronavirus y que el oxígeno en mi sangre estaba bajando rápidamente, con el riesgo de que mis órganos puedan colapsar. Me dijeron que debían intubarme y así lo hicieron. Desperté siete días después en un hospital de Valladolid, a 120 kilómetros de Burgos. Allí supe que había sido sometido a una compleja cirugía para la oxigenación de mi sistema sanguíneo y que afortunadamente resultó bien. Pude regresar a mi casa, guardar varios días de cuarentena para recuperarme paulatinamente. Ahora ya puedo volver a montar en bicicleta y recorrer largas distancias”, explicó.

La nueva normalidad

Ante la pregunta de cómo se encuentra la situación en sus respectivos países, Durán responde que en México el temor al contagio sigue latente. “Yo aún no salgo a la calle, solo he ido una vez al supermercado. No siento la necesidad de salir, pero sí de tener un contacto social, de ver a mis padres, abuelos, tíos, a quienes hace mucho tiempo no veo personalmente. Hay un semáforo que sigue encendido en rojo en todo el país. Aunque me digan que por haber tenido coronavirus tengo menos riesgo de volver a contraerlo, debo cuidarme y por sobre todo cuidar a los demás, por eso seguimos en cuarentena”, indica.

Gómez contó la preocupante situación de Estados Unidos con las últimas grandes protestas ciudadanas contra la brutalidad policial y el racismo.  “Aunque en la apertura de los comercios, restaurantes y parques se está cuidando mucho el distanciamiento social, en las protestas es inevitable que la gente esté aglomerada y exista el riesgo de que muy pronto tengamos una nueva oleada de contagios. Yo he debido ir a cubrir estas protestas y me cuido mucho: uso tapabocas, gel desinfectante y asumo todos los sistemas de protección, pero veo que mucha gente no lo hace”, aseguró.

[Lee más: Lo que precisa Latinoamérica para proteger a sus adultos mayores del COVID-19]

En España, Comella indicó que existe responsabilidad cívica en la mayoría de la población. “La apertura a esta nueva normalidad se da con mucha cautela, porque sabemos que el virus sigue allí. Quienes logramos recuperarnos de Covid-19 tampoco debemos perder esa cautela. En mi caso trato de tener mente positiva, retomar gradualmente mi trabajo y mi vida, pensando que en algún momento todo está será solo una pesadilla vivida que contaremos como una anécdota del pasado”, reflexionó.

Puedes mirar el webinario entero aquí:


Imagen con licencia Creative Commons  en Unsplash, vía United Nations COVID-19 Response.