Tips para sacar fotos maravillosas con una cámara de juguete

por Armando Sartorotti
Jun 6, 2012 en Miscellaneous

Bueno, ya lo sé, el enunciado del título resulta un tanto pretencioso, pero la verdad es que hoy tenemos a nuestra disposición cámaras económicas que, si respetamos sus limitaciones, pueden darnos fotos más que decentes.

Me refiero a las llamadas "point and shoot": cámaras que rondan los US$ 250 de costo y son de tamaño pequeño.

La foto que ilustra esta nota, por ejemplo fue sacada en Nueva York con una Canon G10, pequeña y de bolsillo, la única que llevo cuando viajo.

  • El primer obstáculo a salvar en este tipo de máquinas fotográficas es el tiempo que pasa entre que apretamos el botón y la cámara realmente toma la foto. Para evitarlo, debemos apretar el botón suavemente y mantenerlo apretado un par de segundos. Si no lo hacemos, la foto puede quedar movida porque la imagen se tomará en el momento en que nuestro dedo sube, moviendo la máquina.

  • Es importante cómo sostenemos nuestra cámara. Si lo hacemos con los brazos en el aire, corremos el riesgo de que nuestra foto salga movida. Y esto se agrava cuanto más cerca está el objeto que tratamos de fotografiar. Lo mejor es mantener nuestros antebrazos pegados al cuerpo, así tendremos más estabilidad. Y la combinación perfecta es apretar el botón de disparo suavemente al mismo tiempo.

  • Una frase usual de los aficionados es "Fulana me quedó chiquita, perdida en la foto y yo la veía bien". Pensemos que estamos mirando por una ventana y que los objetos que vemos deben estar ordenados de manera que nos queden en el lugar que deseamos, como en una pintura. Lo usual es que miremos la pantalla como lo hacemos para reconocer la realidad que nos rodea. Se suele mirar el centro de la imagen, sin importar el resto: es solo visión periférica que nos permite poner la atención en el sujeto con el que interactuamos. La foto debe ser diferente. El mejor ejemplo es el de la ventana.

  • Siempre regulemos nuestra cámara para sacar al máximo de su calidad. Muchos tienen una máquina de 10 megapíxeles y la bajan a cuatro porque "así entran más fotos en la tarjeta". Compren más tarjetas, que son baratas. O compren una cámara peor.

  • Se puede sacar fotos profesionales casi con cualquier máquina. Aunque nuestra cámara pueda ser regulada para trabajar manualmente, de todos modos usemos un programa automático o semi automático.

  • La cámara tiene que estar a nuestra disposición y no al revés. Si regulamos nuestra máquina en cada foto para cada condición de luz perdemos la espontaneidad de tomar la imagen que nos interesa cuando la tenemos enfrente. Cuando haya tiempo, entonces sí volvamos a los controles manuales.

  • Las máquinas digitales necesitan medir la calidad de luz en función del balance de blancos. Dejémoslo en automático y probemos de cambiarlo solo cuando veamos en nuestro monitor que el color no corresponde a la realidad.

  • Anulemos el flash. Aunque sea en ambientes cerrados, la luz natural siempre dará mejor calidad a nuestras imágenes. Lo habilitaremos solo cuando sea imprescindible. Prueben de sacar la misma escena con flash y sin flash y comparen los resultados. Incluso cuando estamos en lugares con muy poca luz, es prefereible que apoyemos nuestra cámara sobre una mesa o una silla y saquemos nuestra foto apretando muy suavemente el disparador.

  • No usen la opción de "corrección de ojos rojos". Ese efecto se produce porque en ambientes cerrados con poca luz, nuestras pupilas están dilatadas. Lo que vemos como "ojos rojos" es el fondo del globo ocular. En la posición de "corrección...", el flash trata de compensar el efecto emitiendo, en el momento previo al disparo, tres pequeños destellos que cierran la pupila del sujeto enfocado y luego dispara la luz principal al mismo tiempo que lo hace la cámara. En total, transcurren de 3 a 5 segundos. Si estamos en una fiesta con amigos perdemos totalmente "el momento irrepetible". Usemos el flash en un solo disparo y si luego vemos los ojos en alguna imagen, las podemos procesar en fácilmente con Picasa o cualquier otro programa gratuito de retoque que corrija ese efecto tan molesto.

  • Finalmente, el último consejo: experimenten, saquen mucho. A fotografiar se aprende fotografiando.

Foto: Armando Sartorotti.

Este post fue publicado originalmente en el blog "Punto de Vista" del sitio web del diario El Observador y es reproducido en IJNet con autorización de su autor. Puedes leer el original aquí.

Armando Sartorotti es fotógrafo desde hace 30 años y docente desde el año 2000 de la Licenciatura de Comunicación de la Universidad ORT. Actualmente se desempeña como editor gráfico del diario El Observador de Uruguay.