Premian valentía de mujeres periodistas en investigaciones bajo riesgo

porDana Liebelson
Oct 28, 2010 en Diversidad

La reportera Vicky Ntetema de la BBC estaba encubierta y cara a cara con un famoso médico brujo de su país nativo, Tanzania.

Después de pelar un pollo y mientras llamaba a la periodista “un cadáver que caminaba”, el médico brujo le ofreció su remedio más efectivo: una poción hecha con pedazos de cuerpo de una persona albina.

Por una buena paga –le dijo a la reportera- él le confiaría cómo fue el asesinato de esa persona. Después de todo él ya lo había hecho antes.

"Estas cosas están en cada granja”, le dijo al describir a niños y adultos con ese desorden genético.

La reportera advirtió a sus contactos ese día, ante la eventualidad de que tuviera que escapar del peligro. Ya tenía activado un número de emergencia en su celular en caso de que necesitara correr hacia donde estaba el chofer que la había trasladado.

Pero no tuvo que utilizarlo. Optó por tomar su micrófono oculto y profundizar más en su investigación en Tanzania en la búsqueda de médicos brujos y confesiones de matanzas contra personas con albinismo.

Esa tenacidad y determinación para conseguir esta historia hizo acreedora a Ntetema a uno de los tres premios que entregó la International Women’s Media Foundation’s 2010 Courage in Journalism Awards.

Los premios honran a mujeres que tienen una fuerza extraordinaria, carácter e integridad mientras hacen investigaciones bajo riesgo.

Otro ganadora fue la colombiana y reportera investigadora Claudia Julieta Duque, quien indagaba el asesinato del humorista y periodista político Jaime Garzón cuando fue secuestrada. Tuvo que salir de su país y a su regreso recibió más amenazas de muerte, incluyendo llamadas telefónicas con música fúnebre y gritos de terror.

Julieta Duque fue forzada a abandonar Colombia en dos ocasiones más, pero al volver tuvo la determinación de continuar con la investigación en lo que consideraba un crimen de Estado contra Garzón.

“Soy un fantasma cuando no estoy reporteando, eso no es realmente una vida”, afirmó la colombiana la semana pasada en un panel de discusión en el National Endowment for Democracy en Washington, Estados Unidos.

Aunque ambas mujeres pudieron estar en Estados Unidos para compartir sus historias, la tercer homenajeada estuvo ausente. Se trata de Woeser, una periodista, poeta y bloguera del Tibet cuyos libros están prohibidos en China y sus blogs han sido destruidos (en la red). Ella está bajo vigilancia constante por parte del gobierno chino, que incluso la ha detenido e interrogado.

Woeser permanece en un exilio autoimpuesto en Pekin. Pero las autoridades chinas se han negado a otorgarle un pasaporte para ir a los Estados Unidos.

“Le digo a mi jefe que me envíe cada año a este evento porque cuando regreso a mi trabajo, me dejo de quejar”, bromeaba Cynthia Tucker columnista del Atlanta Journal-Constitution y ganadora del premio Pulitzer, que moderó el evento.

Tucker preguntó a la periodisa de Tanzania Vicky Ntetema y a la colombiana Duque, qué les inspiró a perseguir ese tipo de historias tan desafiantes.

“Apenas podría creer que existiera esta clase de racismo en Tanzania”, dijo Ntetema. “Las personas albinas son seres humanos, la única diferencia es el color”.

Ntetema, quien fue educada en la ex-Unión Soviética y trabajó en Londres fue calificada por los asistentes como muy ‘occidentalizada’ por su investigación de los brujos médicos.

El 90 por ciento de los habitantes de ese país cree en la brujería, según un estudio del Pew Forum on Religion and Public Life.

Y aunque se han documentado más de 50 matanzas de albinos en Tanzania desde 2007, la reacción del gobierno ha sido lenta.

La policía local le dijo a Ntetema que si ella desapareciera durante la investigación y la BBC preguntara dónde podrían encontrarla, ellos no irían por miedo. Incluso algunos políticos de Tanzania visitan a los médicos brujos para saber los resultados de una elección.

Actualmente, y gracias al trabajo de investigación de Ntetema, más de 170 médicos brujos han sido arrestados, según la BBC. Y aunque ella debe enmascarar su identidad, ha decidido trabajar de tiempo completo en la historia de los asesinatos.

Duque considera que el asesinato de Garzón (el periodista) es la historia más grande de su vida. "Era el principio del final de la libertad de prensa en Colombia", dijo.

Más de 120 periodistas fueron asesinados en Colombia en los años 90, agregó. El número de periódicos nacionales y regionales en ese país ha caído a la mitad desde el asesinato de Garzón.

Al igual que Ntetema, Duque ha tenido que negociar con un gobierno que es apático o poco participativo para investigar las muertes (de periodistas).

Pero Duque continúa perseverando como reportera investigadora, cubriendo temas como violaciones y tráfico del niños,  grupos paramilitares y Derechos Humanos.

Afirmó que a pesar de las amenazas, ama a su país y continuará trabajando allí no obstante las dificultades.

“Alguien tiene que estar ahí y contar la historia, ¿por qué no yo?”.

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