Periodistas en zonas de riesgo: entre la muerte y la autocensura

porJorge Luis Sierra
May 3, 2015 en La seguridad del periodista

Enrique Juárez Torres, director editorial de El Mañana de Matamoros (un periódico localizado en esa ciudad fronteriza de México, que es controlada por el Cartel del Golfo) conoce muy bien el significado de “zona de silencio”. Un grupo de narcotraficantes lo secuestró el 4 de febrero de 2015.

“Te vamos a matar”, le dijeron los secuestradores a Juárez, quienes lo eligieron por cubrir una ola de violencia que estaba teniendo lugar en la ciudad.

Juárez fue liberado ese mismo día, pero cuando volvió a su redacción la encontró vacía. La mayoría de los periodistas, editores y del personal administrativo había renunciado a su trabajo y abandonado el periódico. Ahora Juárez y su familia viven en Estados Unidos, y él realiza trabajos a larga distancia.

La autocensura es comúnmente considerada como una forma en que los periodistas resignan la libertad de expresión, pero esto también puede verse a través de otro enfoque en las zonas peligrosas de América Latina. Mediante asesinatos, amenazas de muerte y desapariciones forzadas, las organizaciones criminales y los funcionarios corruptos están creando zonas de silencio, en las que los periodistas se enfrentan a un gran dilema: arriesgar sus vidas produciendo reportajes sobre crímenes y corrupción, o autocensurarse para mantenerse con vida.

Además de imponer el silencio, los criminales a veces se toman el trabajo adicional de obligar a los periodistas a difundir historias que sean de su propio interés. Los cárteles de la droga comenzaron a hacer que los periodistas entregaran determinadas fotos y artículos a sus salas de redacción en 2004, cuando Nuevo Laredo, una ciudad situada en la frontera entre Estados Unidos y México, se convirtió en el campo de batalla en una lucha entre los cárteles de Sinaloa y los Zetas. El editor de El Mañana de Nuevo Laredo, un periódico local importante, descubrió que uno de sus periodistas estaba siendo presionado por una organización criminal para publicar fotos de los miembros ejecutados del grupo rival. Desde entonces, esta tendencia de delincuentes que obligan a periodistas a publicar información se ha convertido en una práctica común en México.

Pero el silencio en esas zonas no es absoluto. Existe una tensión permanente entra las fuerzas que suprimen la libertad de expresión y los periodistas y editores valientes que aceptan el riesgo de continuar con su trabajo como reporteros independientes.

Los periodistas deben adaptarse constantemente para cumplir con estas desafiantes condiciones. En algunos casos, los medios dejaron de colocar firmas en los artículos de violencia relacionada con las drogas. El anonimato del reportero puede proporcionar una seguridad mínima. Sin embargo, puede ser una medida débil en las pequeñas ciudades, donde es bien conocido quiénes se dedican a la cobertura policial.

En otros casos, las cadenas de periódicos cubren noticias sobre tráfico de drogas en un lugar y las publican en otro, lejos del control de los criminales y de los funcionarios oficiales implicados en la historia.

Algunos medios han atravesado casos en los que periodistas y editores están en conflicto. El peor escenario es cuando una organización criminal presiona a un periodista para publicar un reportaje, mientras otro grupo criminal rival obliga al editor a desprenderse de esa misma historia.

Análisis a partir de datos

Necesitamos utilizar tecnología de mapeo para analizar este problema, enterarnos de cuán extendidas están las zonas de alto riesgo en nuestras regiones, e identificar tendencias y patrones de agresión hacia los periodistas. Un análisis geográfico de los 118 casos de asesinatos y desapariciones forzadas de periodistas en México entre 2005 y 2015 muestra zonas de alto riesgo en 71 municipios de 20 estados mexicanos.

En la siguiente visualización, que se hizo utilizando datos de Periodistas en Riesgo (el mapa que creé como becario Knight en 2012), podemos ver la creciente tendencia en México de zonas de alto riesgo para periodistas durante los últimos dos años.

En los últimos dos años, el mapa de Periodistas en Riesgo ha rastreado 19 ataques con armas pesadas y explosivos contra periódicos, canales de televisión, emisoras de radio y revistas mexicanas. La mayoría de esos medios ha seguido trabajando e informando al público a pesar de esta presión violenta.

En todos esos municipios y estados, el nivel de violencia relacionada al tráfico de drogas y el crimen organizado es sumamente alto. Una investigación en la frontera del estado de Nuevo León, liderada por la Fundación MEPI en 2013, muestra que apenas un 9% de las 1.600 coberturas de crímenes que se publicaron fue sobre tráfico de drogas. Solo el 55% de los periodistas incluyó su firma en los artículos.

Reducción del riesgo

A continuación presentamos algunos consejos para periodistas que trabajan en áreas de alto riesgo y deben enfrentarse con fuerzas que intentan imponer el silencio y suprimir la libertad de expresión:

1. Periodistas y editores deben trabajar juntos. Los editores necesitan comprender el contexto y la rápida movilidad del entorno, y los periodistas deben seguir protocolos de seguridad.

2. Los periodistas deben crear redes confiables para mantenerse al tanto de los incidentes de seguridad y ayudar a cualquier colega que se encuentre en problemas en esas áreas de riesgo. La comunicación entre profesionales debe ser encriptada. Puedes encontrar algunas herramientas de encriptación aquí.

3. Utiliza aplicaciones móviles de seguridad para periodistas. Aquí tienes una lista:

  • Reporta le envía una advertencia al usuario cuando trabaja en entornos peligrosos y permite enviar una alerta SOS ante una situación de riesgo inminente.
  • Hancel es una aplicación móvil para Android que le permite a los periodistas informar sobre agresiones mientras ocurren y programar alertas automáticas en caso de un incidente. Los periodistas pueden seleccionar contactos personales y organizaciones que defiendan la libertad de expresión para que recibirán sus alertas, creando una red que permita una respuesta más inmediata y coordinada.
  • Panic Button permite al usuario enviar un mensaje SMS de alarma a tres contactos de confianza en caso de emergencia. Incluye un enlace a un mapa con localización de coordenadas cuando se habilita la funcionalidad GPS. También protege datos a través de una pantalla de disfraz y un número PIN, y proporciona consejos de seguridad. 

4. Cuando sea posible, crea una unidad especial para cubrir casos de corrupción y de crimen organizado, y analiza el origen y la motivación de cualquier noticia relacionada antes de publicar.

5. Encripta, encripta y encripta. Es muy importante aprender a encriptar los datos y archivos de tus investigaciones y comunicaciones. Puedes acceder a algunos tutoriales acá.

Imagen principal con licencia Creative Commons en Flickr, vía Knight Foundation.