Las redacciones deben cambiar su dinámica editorial para protegerse del espionaje

por Jorge Luis Sierra
Nov 19, 2015 en La seguridad del periodista

Es una mala noticia para un periodista que un funcionario del gobierno le envíe el siguiente mensaje escalofriante: “Sé lo que vas a publicar mañana”. Sin embargo, estas palabras son bastante comunes en varios países donde los gobiernos espían a periodistas y redacciones.

Si bien es cierto que los medios independientes están sujetos a la tendencia de ciertos gobiernos a espiar sus comunicaciones, también es cierto que algunos medios no toman ninguna medida para proteger su información del ciberespionaje y de los ataques técnicos.

Los medios de comunicación son cada vez más conscientes de la necesidad de proteger sus activos digitales, como bases de datos, archivos, contactos, directorios y contraseñas, ahora que sabemos que muchos gobiernos de África y América Latina han utilizado los servicios de Hacking Team, una desprestigiada empresa italiana que vende malware. El problema es abordado en esta historia acerca de un grupo de blogueros independientes etíopes que fueron detenidos por su gobierno.

Para responder a esta amenaza los medios que tienen recursos económicos pueden comprar computadoras sofisticadas, teléfonos encriptados, software de seguridad y poderosos firewalls para contener los ataques. También pueden contratar consultores y compañías que venden servicios de mitigación de riesgo.

Cuando los medios no cuentan con recursos, deben aprovechar las numerosas herramientas digitales de seguridad gratuitas y de código abierto que están disponibles en el mercado, como Surveillance Self-Defense y Security in a Box. La buena noticia es que la cultura de la seguridad digital está expandiéndose.

Sin embargo, en mis visitas a redacciones latinoamericanas he notado una tendencia preocupante: los medios incorporan nuevas tecnologías sin modificar sus procesos editoriales. En algunos casos, las redacciones siguen utilizando la misma metodología editorial de la era analógica a la hora de entrar en la era digital.

Por ejemplo, usan teléfonos regulares o mensajes de texto para intercambiar información sensible como nombres de fuentes, contenidos de los reportajes, lugares y horarios de entrevistas o localizaciones de periodistas.

Estos intercambios no están encriptados. Todo se discute por teléfonos que pueden ser escuchados o por emails sin encriptar que son fácilmente hackeables.

Cualquier gobierno o actor privado dispuesto a "escuchar" estas conversaciones puede hacerlo a un costo muy bajo y con una alta probabilidad de éxito. Así que los medios, sin darse cuenta, están exponiéndose al espionaje.

¿Cómo romper este círculo vicioso? ¿Qué tipo de cambio editorial necesitamos para proteger nuestra información?

Las respuestas se encuentran dentro de los mismos medios. Estos necesitan crear nuevos hábitos laborales que se adapten mejor a la evolución de la seguridad tecnológica, y cambiar sus procesos a medida que las amenazas se transforman. Todos, estén en el puesto jerárquico en que estén, deben jugar un papel en este cambio, aportando creatividad y cooperación. Esto alentará la aparición de nuevas ideas por parte de todas las áreas de la redacción.

Para hacerle frente a los gobiernos proclives a espiar a los periodistas tenemos que pensar fuera de la vieja e insegura caja en la que estamos habituados a actuar.

Imagen principal con licencia Creative Commons vía Flickr, cortesía de Mike Mozart.