La difícil tarea de enseñar a hacer periodismo ciudadano en Siria

porSam Berkhead
Nov 4, 2015 en Miscellaneous

Tras años de conflicto entre el presidente Bashar al-Assad, el Estado islámico (ISIS) y numerosos grupos opositores y militantes, el Comité para la Protección de Periodistas ha colocado a Siria como el tercer país más letal para ejercer el periodismo.

Para la periodista siria Zaina Erhaim, trabajar en ese peligroso contexto se ha convertido en una rutina diaria. En la ciudad de Alepo, uno de los principales escenarios de la guerra civil Siria, Erhaim se enfrenta a la amenaza constante de ataques aéreos, y aunque nadie le garantiza su seguridad, ella sigue informando sobre el conflicto. Sus coberturas han aparecido en The Economist, The Guardian y muchos otros medios.

Como coordinadora de proyectos de Siria junto al Institute for War and Peace Reporting (IWPR), Erhaim enseña gratuitamente a decenas de civiles sirios las habilidades y estrategias necesarias para convertirse en periodistas ciudadanos. Cerca de un tercio de las personas a las que capacita son mujeres. El trabajo de sus alumnos ha sido publicado en medios internacionales. Ella también los ha ayudado a crear sus propios emprendimientos independientes.

Conversamos con Erhaim justo antes de que recibiera el Premio Peter Macker al coraje y la ética periodística en Washington D.C.

¿Cómo describirías la situación de los medios en Siria? ¿Cómo es el clima para los periodistas que trabajan allí?

Primero, no hay periodistas en el sentido tradicional del término. Ya no queda ninguno, especialmente en las áreas controladas por la oposición, que son bombardeadas a diario. Para el periodista ciudadano se trata de una zona de guerra, uno de los lugares más peligrosos para ejercer el periodismo. Esa es la situación. En esta sociedad hay mucho que se ha olvidado, porque la mayor parte de la formación y del trabajo periodístico se hace en los países vecinos.

Ser un periodista sirio, como es de esperar, es muy diferente a ser un periodista en una zona de guerra. Las personas sobre las que escribo son amigos queridos y miembros de mi familia. Por ser periodista estás en las listas de más buscados del régimen, de los militares, del estado y de la fuerza aérea, aunque ni siquiera sé cómo andar en bicicleta.

Has capacitado a más de cien periodistas ciudadanos. ¿Qué les enseñas?

Muchas de las personas que capacito se convirtieron en periodistas ciudadanos debido a la falta de reporteros y porque los periodistas profesionales no logran llegar al país. Así que lo que estoy tratando de enseñarles es, sobre todo, cómo desarrollar las habilidades que adquieren en la práctica y cómo convertir eso en verdadero periodismo. Se trata principalmente de los conceptos básicos del periodismo: cómo escribir una notica, cómo hacer un artículo, cómo realizar una cobertura y cómo permanecer objetivo en estas circunstancias... es decir, los valores periodísticos generales.

¿Qué haces para mantenerte a salvo mientras trabajas?

No puedo hacer nada; la muerte no es algo que pueda evitarse en Siria. El peligro de morir viene sobre todo de los ataques aéreos, y no hay manera de esquivarlos. Atacan principalmente blancos civiles, por lo que incluso si evitas todas las bases militares no puedes protegerte. Así que lo único que puedes hacer es esperar que no te maten.

Recuerdo haber capacitado periodistas cuando ISIS estaba todavía en la ciudad de Alepo, antes de que los rebeldes los echaran. Fue uno de los entrenamientos más difíciles que he hecho. ISIS comenzó a secuestrar periodistas ciudadanos que trabajaban en la ciudad. Capturaron a tres, entonces decidimos que debíamos ayudar a aquellos que quedaban, porque eran las únicas fuentes para informar sobre lo que ISIS estaba haciendo. Así que llevé adelante la capacitación con unos 10 periodistas ciudadanos. Les dije en persona dónde lo haríamos recién la noche anterior, les pedí que no trajeran cámaras y que no vinieran solos, por si los intentaban secuestrar. Este tipo de cosas son las que hay que tener en cuenta en esas circunstancias.

Has abordado piezas como el perfil de mujeres sirias, que sin duda un hombre no habría podido escribir. ¿Ser mujer impacta en tu trabajo periodístico?

Sí, definitivamente. La mayor parte de las áreas del Norte de Siria son consideradas conservadoras. La gente allí no está acostumbrada a ver a una mujer trabajando de periodista; no esperan algo así. Ser una mujer con una cámara atrae mucho la atención y eso no es bueno en estas circunstancias. Hay muchos lugares a los que no puedo acceder porque soy mujer. Pero por otro lado, serlo también me permitió entrar a algunas casas y espacios a los que mis colegas varones no hubieran podido acceder. Así que tiene ventajas y desventajas.

En este momento, el periodismo ciudadano es la única manera de cubrir lo que está sucediendo en Siria. ¿Ves que algo está mejorando allí, ya sea para periodistas o civiles?

Está empeorando para todos: para civiles, para periodistas y para los que todavía viven en las zonas de conflicto, e incluso también para los países vecinos. Así que, lamentablemente, nada está mejorando.

Esta entrevista ha sido condensada y editada.

Imagen principal tomada por Sam Berkhead.