Consejos de redactores para redactores

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Jun 27, 2008 en El ABC del periodista

Por Bill Kirtz

 

SIN EXCUSAS. Puede hacerlo próximo al vencimiento de un plazo para realizar una entrega o en el transcurso de un año, para un semanario pueblerino o para un diario metropolitano, sea que esté asignado a cubrir el comité zonal o tenga la libertad de deambular por Long Island en búsqueda de historias.

 

La redacción con estilo y originalidad es demasiado crucial para la supervivencia de los diarios como para que se la dejen a los intelectuales. Los reporteros establecen el contexto, narran los detalles, y contemplan la historia a través de los ojos de otro individuo, le transmiten a los lectores los patrones sobre un tema en particular, no le ofrecen simplemente la información que necesitan para continuar suscriptos al diario.

 

Estas palabras fueron expresadas para más de 800 colegiales y profesionales que llenaron el centro de convenciones Hartford el primero de los tres fines de semana en que se llevó a cabo el National Writers’ Workshop (Taller Nacional de Redactores) a través del país.

 

En el taller, organizado por el Poynter Institute for Media Studies en San Petersburgo, y auspiciado en el ámbito local por el Hartford Courant y el News Journal of Wilmington, del estado de Delaware, aquellos reporteros y editores cuyos trabajos han sido premiados, hablaron del estilo, del contexto y de la redacción original.

 

Mientras que Roy Peter Clark, director del taller, dijo que estas sesiones y paneles de entrenamiento intensivo pueden revolucionar la capacitación periodística, el editor asociado del Courant, Bruce DeSilva, organizador del taller, se tomó el tiempo necesario para dirigirse al público y explicar la forma de conducir tal renovación.

 

“Una gran parte de la tarea periodística, la redacción pura de noticias sobre la fecha de entrega, está supeditada a un estado de ánimo”, dijo. “Si piensa en escribir con un estilo periodístico preestablecido, está garantizado que su producción será bastante inocua. Si escribe con su propia voz, puede lograr que resulte atractivo para el lector. Muchas personas escriben como si estuvieran preparando un discurso. Cuando uno escribe para una audiencia compuesta por un solo lector, la forma de redactar cambia”.

 

Los conferencistas del taller sugirieron que los reporteros le pueden agregar relieve a su trabajo diario mediante la inclusión de detalles tales como gestos, poses, expresiones y tonos de voz.

 

El estilo no depende del uso de palabras sofisticadas, expresó William G. Connolly, editor principal del New York Times, sino que está basado en “lo que se ve, en como se ve y en el grado de claridad de la redacción”.

 

Las historias destacadas y los mejores entrevistadores y editores han convencido a Christopher Scanlan, director de los programas de redacción del instituto Poynter y editor de las colecciones anuales Best Newspaper Writing, de que “la gente todavía quiere leer textos narrativos, pero debemos aprender a narrar las historias de forma más rápida”.

 

Algunos de sus consejos para lograr esto:

 

*No se detenga en los detalles. La historia está en su cabeza y no en su libreta de apuntes. Sea sintético desde un comienzo. No trate de hacer demasiado, limítese a un solo tema. Utilice el recurso, ¿adivine qué pasó? La respuesta está en el encabezado, el cual debe ser leído en voz alta. Si le resulta difícil hacer eso, significa que el mismo es demasiado complicado.

 

*Cambie su punto de vista. Describa un intento de suicidio a través de los ojos “del policía que evitó que el individuo se quitara la vida”.

 

“I had an ordinary war” (“Tuve una guerra común”) fue la introducción de la tercera novela de Donald Murray. A la edad de 70 años, el ganador del Premio Pulitzer, escritor de ocho libros y varios proyectos de ficción y poesía, “decano de los entrenadores de redactores periodísticos”, hace lo que le recomienda a los reporteros cada vez que deban escribir una historia: olvídese de lo que sabe. Murray, cuyo libro recientemente estudiado Writing for Your Reader es un clásico en muchas salas de redacción y aulas académicas, escribe el borrador de su columna semanal para el Boston Globe en 45 minutos. La velocidad lo libera de la verbosidad y le permite encontrar “accidentes conceptuales y lingüísticos”.

 

Autodenominado “tenaz por casualidad”, Murray dijo, “escribo de forma sencilla y eso no es casual. Escriba rápido para escaparse de su autocensura”.

 

Murray piensa que la buena redacción no consiste en ponerse a reflexionar enfrente a la computadora. Para evitar el estancamiento, “reduzca sus estándares”, dijo. “La perfección es el enemigo de lo correcto”. Concéntrese en preparar la cena, no en elegir el mantel. Debe producir un texto”.

 

Luego lime las asperezas de cada borrador.

 

“Sin importar cuán bueno es”, sugirió, “si no le aporta nada a la historia elimínelo”.

 

Mark Kramer del Atlantic Monthly escribió lo siguiente: “Me gusta ser agresivo cuando estoy operando, dice Danny Anderson. Nunca desayuno cuando estoy operando de mañana, y hoy me siento agresivo. Tenemos dos operaciones esta mañana, una amputación y una de aorta”.

 

Kramer comparte la visión de Murray en cuanto a la creencia de que si se comienza a escribir prematuramente se pueden congelar las ideas, y luego tener que someterse a un riguroso proceso de edición y oraciones excesivas. La narración creativa no es una excusa para la autoindulgencia.

 

“Las reglas del 1 al 10 son: ¿es interesante? Si no es así, o es trivial, o absurdo, estoy haciendo algo mal”.

 

Los redactores de artículos de fondo pueden fácilmente fusionar los detalles con la voz personal del narrador, afirmó.

 

“Puede definir las escenas entre dos y cuatro oraciones para darle al lector una sensación de proximidad” aconsejó Kramer. “ No complete simplemente el discurso, no se dirija simplemente a donde se supone que tiene que ir”.

 

Inyéctele sabor a una nota común sobre la vida en los correccionales subiéndose al ómnibus con uno de los internos y permita que el personaje le relate una experiencia, recomendó.

 

El ángulo menos obvio puede ser el apropiado, manifestó Kramer.

 

La historia sobre dos mujeres que están por abrir un restaurante puede ser aburrida, pero no si una de ellas está convencida del proyecto y la otra tiene dudas en cuanto a la relación de dependencia que esto puede traer.

 

Profundice su punto de vista, y escuche de qué manera la gente dice las cosas. “La elección de las palabras es fundamental”, dijo. Bríndele a los lectores una sensación de inmediatez a través de los detalles, el color de las habitaciones, pasajes de diálogos.

 

Kramer sostiene que los editores pueden y deben ir más allá de la fugacidad y de las citas interesantes si se quieren permanecer dentro de este negocio.

 

“La pirámide invertida termina con las cinco preguntas clásicas del periodismo (qué, quién, por qué, dónde y cuándo), y ese es sólo el comienzo”, dijo. “Si no se les describe el contexto, quedan perplejos. Los lectores quieren comprender el texto lo antes posible, no simplemente leer datos, sino observar las tendencias”.

 

Jackie MacMullan, del Boston Globe escribió: “Los distintivos de la noche anterior estaban por todos lados. ¿Ve el ceño fruncido de Dino Radja? ¿No estaría usted enojado si tuviese que sentarse a ver a los Celtics perder en el segundo alargue contra Washington luego de haber cometido una falta faltando 29 segundos para la finalización del partido?

 

MacMullan no puede esperar al vencimiento de las fechas de entrega, pero la experiencia que ha adquirido cubriendo la liga nacional de básquetbol le permite cultivar la clase de “artículo de filtración” al cual se refiere y avala Kramer.

 

Ya que MacMullan cree que el recurso más valioso de un diario es su capacidad por definir un contexto, las exigencias constantes de los editores, “necesitamos esto ya”, se convierten en una “locura”, dijo. “Cuando pueda darse el lujo de tomarse el tiempo que quiera, aprovéchelo”, agregó.

 

El artículo más preciado para MacMullan le llevó dos años de producción, se trata de la investigación que condujo sobre el perfil de la estrella de básquetbol Patrick Ewing, jugador de los New York Knicks. MacMullan aconsejó lo mismo que la mayoría de los conferencistas del taller: el simple hecho de pasar suficiente tiempo con el sujeto de la historia, le brinda a uno la posibilidad de establecer una relación y gradualmente ganarse su confianza”.

 

Sobre Ewing dijo lo siguiente, “me dijo cosas que no se las hubiera dicho a nadie”.

 

Michael Winerup del New York Times escribió: “Julie Callahan, la joven indigente de 20 años que se escapó de su casa y se encuentra bajo la tutela del Estado, no poseía ni siquiera una valija. Llegó desde la unidad fronteriza con seis grandes cajas de cartón, una de ellas llena de animales”.

 

Este pasaje es del libro Nine Highland Road, reciente obra escrita por Winerup que trata de la vida en una casa de salud para enfermos mentales, pero podría ser perfectamente una parte de la sección “Our Towns”, el segmento de las originales columnas premiadas que Winerup ha publicado dos veces por semana y durante ocho años  en el New York times.

 

Winerup piensa que muchos redactores de artículos de fondo simplemente entrevistan a las personas para saber qué hacen, en lugar de exponerlas haciendo realmente lo que hacen. Repitió lo que parece haber sido la matriz del taller de Hartford: no existe ningún sustituto que remplace el hecho de estar presente en el lugar donde están ocurriendo los acontecimientos.

 

Participar de un grupo de apoyo de niños que han perdido a sus padres, tocar puerta por puerta para vender galletitas junto a las Girls Scouts, observar como un testigo de la mafia ensaya su testimonio no tiene comparación: “Quiero estar ahí”, sostuvo Winerup, “quiero ver cuando las cosas ocurren”.

 

Winerup manifestó que cuando los redactores trabajan en diversos temas simultáneamente, tienen la posibilidad de esperar hasta que se abra la puerta por la cual necesitan transitar.

 

Una vez esperó seis meses para conseguir “una entrevista de una hora”, luego “entrelazó los diálogos para transmitir una gran cantidad de información sin la necesidad de recurrir a la descripción”.

Para él, la clave en la redacción de artículos de fondo concisos radica en “elegir un objeto de estudio calibrado, la parte noticiosa, la que abre nuevos caminos, la que lo hace pensar a uno de otra manera”. Si el objeto de estudio y el enfoque son adecuados, Winerup dice que entonces la redacción para él es “pan comido”.

 

Kirtz es profesor de periodismo en la Northeastern University en Boston.

 

Editor & Director Editorial, 1º de Julio de  1995