Cómo lidiar con el acoso online contra mujeres periodistas

porSherry Ricchiardi
Sep 6, 2017 en La seguridad del periodista

La presentadora sueca Alexandra Pascalidou ha sido llamada “sucia prostituta”, “parásito griego” (en referencia a su herencia étnica), "estúpida psicópata” y “odiadora serial” por acosadores online. También han amenazado, con horrible detalle, con violarla en grupo y torturarla sexualmente.

Pascalidou ha optado por defenderse públicamente y con la mayor frecuencia posible contra el acoso online que enfrentan las mujeres periodistas. En noviembre de 2016 testificó ante una comisión europea sobre el impacto del acoso de género en la web. "La meta de los perpetradores es nuestro silencio", dijo a la comisión. "Se trata de censura escondida detrás del velo de la libertad de expresión. Su libertad para expresarse se convierte en nuestra prisión".

En abril de 2017 se presentó en un panel en el Festival Internacional de Periodismo de Italia, y habló acerca de cómo manejar los ataques sexistas online. Describió a estos ataques y amenazas como "una guerra de baja intensidad constante".

"Algunos me aconsejan desconectarme; que se trata solamente de acoso online", dijo a The Sydney Morning Herald. "[Dicen] Que no tiene importancia. Pero sí la tiene, y está teniendo un impacto real en nuestras vidas. El odio duele. Y a menudo fomenta acciones en la vida real”.

Un estudio descubrió que en Twitter, las mujeres periodistas reciben aproximadamente tres veces más abusos que sus colegas masculinos...

Otras organizaciones de defensa de periodistas han tomado nota. La directora del International News Safety Institute, Hannah Storm, ha calificado el acoso online como "el flagelo del momento para nuestra profesión", y una "gran amenaza para la seguridad de las mujeres periodistas".

“Cuando las mujeres periodistas son el objetivo, el acoso online rápidamente se convierte en amenazas y odio sexualizado, y con mucha más frecuencia que a los hombres”, añadió. "Las mujeres son más propensas a ser objeto de violencia sexual y física gráfica".

La investigación apoya las declaraciones de Storm. Un estudio de 2014 sobre el abuso en Twitter dirigido a celebridades descubrió que "el periodismo es la única categoría en la que las mujeres soportan más abusos que los hombres, con mujeres periodistas siendo hostigadas aproximadamente tres veces más que sus homólogos masculinos".

Una encuesta de 2013 de la International Women's Media Foundation (IWMF) encontró que dos tercios de los encuestadas habían padecido amenazas online violentas y sexuales como resultado de su trabajo.

Ejemplo: la periodista india Dhanya Rajendran fue vilipendiada online solo por criticar una película en Twitter. La editora en jefe de la plataforma de noticias digitales The News Minute fue llamada prostituta, se le pidió subir videos desnuda y fue acusada, en términos gráficos, de tener sexo con sus seguidores. El trolling duró tres días y ocupó más de 30.000 tweets.

"Casi todos esos abusos fueron de tinte sexual", dijo Rajendran a la Federación Internacional de Periodistas, organización que está patrocinando la campaña ByteBack contra el acoso online a las mujeres periodistas.

No es difícil encontrar pruebas anecdóticas de la violencia de género en Internet. Pero las estadísticas sobre su alcance e impacto son otra cuestión.

"No hay manera de adivinar qué desatará la ira online”, dijo Storm. "Puede ser un comentario político o algo tan inocente como reseñar una película. No hay parámetros".

No es difícil encontrar pruebas anecdóticas de la violencia de género en Internet. Pero las estadísticas sobre su alcance e impacto son otra cuestión.

"Las cifras son difíciles de determinar", dice Elisa Muñoz, de la IWMF, quien considera al acoso online "uno de los problemas más perniciosos que enfrentan las mujeres periodistas hoy en día".

Algunas mujeres pueden hacer silencio por temor a represalias o ser ignoradas por los jefes de redacción. Así, toman una decisión consciente de mantener un perfil bajo y alejarse de los temas que puedan inflamar el acoso cibernético.

El Internet Freedom Festival (IFF) que se desarrolló en Valencia, España, incluyó paneles para discutir cómo abordar el acoso online. Algunas claves para las redacciones:

  • Crear una línea directa de acoso cibernético.
  • Incorporar educación en seguridad cibernética en los programas de capacitación existentes para periodistas.
  • Crear redes de contención para que las periodistas no se sientan solas y puedan aprender unas de otras.
  • Conectar grupos dentro de los países y a través de las fronteras para explorar soluciones.
  • Tener en cuenta la posible necesidad de asistencia legal y de emergencia.
  • Investigar las leyes cibernéticas en todo el mundo.
  • Aprender a lidiar con el impacto psicológico del abuso cibernético.

Puedes encontrar más consejos a través de la periodista Julie Posetti, de Fairfax Media, que habló acerca de cómo contrarrestar la misoginia y el acoso online durante la International Newsroom Summit de 2016. Entre sus consejos:

  • Reconocer el problema y tomar en serio su impacto.
  • Brindar capacitación específica a mujeres periodistas para ayudarlas a lidiar con la misoginia online.
  • Asegurar que los directivos y el staff tomen conciencia del problema.
  • Reaccionar pronto, reportar el acoso a la policía.
  • Solicitar acceso a apoyo técnico, legal y psicológico.
  • Dedicar recursos editoriales a la cobertura de estos temas.
  • Elaborar un plan para lidiar con el potencial acoso cuando se está por publicar una historia “caliente”.
  • Desarrollar estrategias integrales: involucrar a personal de ciberseguridad, a redactores senior, a capacitadores editoriales, a equipos de seguridad y salud laboral, y a los redactores de las redes sociales en el desarrollo y difusión de políticas y pautas acerca del acoso online.

En una entrevista con Posetti en The Sydney Morning Herald, Pascalidou habló abiertamente sobre el precio emocional que ha tenido que pagar como resultado del acoso constante.

“Eventualmente comienzas a autocensurarte”, cuenta. “Te culpas y te avergüenzas. En algún momento, incluso empiezas a odiarte a ti misma. No sabes de dónde viene la amenaza y hay algo sobre la indescriptible naturaleza de esa violencia que envenena tu mente".