Welcome back
Había pedido una semana de vacaciones en el trabajo para descansar y pensar acerca de mi futuro laboral y profesional. Trabajaba en una universidad de ciencias médicas, editando los libros y la revista institucional, produciendo videos y otras piezas de comunicación interna. Con un horario agobiante, viajaba 4 horas diarias en bus para llegar a mi centro de trabajo. Los cierres y deadlines no me daban tregua. El estrés era el pan de cada uno de mis días. Mi esposo e hijo de 4 años me pedían más atención. Y yo me cuestionaba cada vez más si esa vida era la que realmente quería.
Atrás había dejado mis épocas de corresponsal de la prensa extranjera, escribiendo notas informativas, crónicas, reportajes y entrevistas sobre la actualidad de mi país. Extrañaba ver mi nombre y mis textos publicados en un diario o revista; las coberturas de los sucesos más importantes e inesperados. Extrañaba la pasión de ser periodista.
Hasta que un lunes de esa semana de descanso, un e-mail de IJNet iluminó ese difícil momento de incertidumbre en mi carrera. Era un anuncio en el que solicitaban corresponsales para un portal de noticias con sede en Washington. Apliqué de inmediato. Y a los pocos días me llegó una respuesta.
Uno de los editores venía a Lima para entrevistar a los postulantes. Desde ese momento supe que la señal que esperaba había llegado. Una señal que me decía "bienvenida de nuevo al periodismo", al apasionante mundo del periodismo real. Sin menospreciar el trabajo institucional que venía haciendo, era la oportunidad de retornar al auténtico periodismo, al que te hace sentir orgulloso de lo que haces, al que te recuerda que no te equivocaste de vocación.
Desde entonces soy corresponsal de aquel portal, y poco después me contrató una universidad como docente de la escuela de periodismo. Y en eso estoy, ejerciendo el periodismo que siempre quise, y compartiendo mis conocimientos con jóvenes de esta generación, quienes, como yo alguna vez, sueñan con escribir para un prestigioso medio nacional o extranjero.
