De una u otra manera todos procuramos cumplir estos propósitos y sus aportes son valiosísimos. No obstante hay dos detalles que debmos tener en cuenta:
Ojalá todo periodista fuera docente. Enseñar lo que se vive es fundamental para ponernos en el lugar del aprendiz o practicante y confrontar nuestra formación de una manera ética, responsable y crítica.
Quien se dedica a prepararse en exceso pierde la noción de sentir los pies en la tierra. Lo explico: Recientemente he conocido colegas que han recibido formación profesional de posgrados, maestrías, especializaciones y otros rangos superiores, realizados durante varios años y en países diferentes. Maravilloso dirían muchos. ¿Dónde está el pecadillo?
En que sueñan la nota perfecta, la noticia superobjetiva, inclusión de todas las fuentes, superinvestigación exhaustiva y con estos preceptos se la dejan de tarea a uno de sus alumnos o subordinados (En el caso de una empresa periodística). Ellos no la hacen, no la logran, sin embargo, los títulos adquiridos respaldan la solicitud y no se cuestionan el por qué ellos mismos no lo hacen como la 'sueñan'. En síntesis se nos quedaron en el escritorio, en el mando y no aplican lo aprendido. Se quedaron en la teoría. Gracias por su atención.
¿Qué herramientas fáciles de usar debe tener todo video periodista de mochila? Patricio Espinoza, periodsta ganador del premio Emmy y entrenador de ICFJ, tiene varios consejos útiles.
Según una encuesta publicada por la revista Diálogos de Comunicación, los países más representados en la blogosfera hispana son España (46%) seguida de lejos por México (14%), Argentina (9%) o Chile (8%), y número de países con porcentajes inferiores.
La gente inteligente se ubica en los lugares correctos todo el tiempo, con la intención de encontrar oportunidades. Si bien puede ser difícil saber cuándo es el momento indicado, hacen eso porque es posible predecir con ingenio cuáles son los lugares adecuados.
Sobre enfoque a entrevistas y algo más
Colegas, cordial saludo.
De una u otra manera todos procuramos cumplir estos propósitos y sus aportes son valiosísimos. No obstante hay dos detalles que debmos tener en cuenta:
Ojalá todo periodista fuera docente. Enseñar lo que se vive es fundamental para ponernos en el lugar del aprendiz o practicante y confrontar nuestra formación de una manera ética, responsable y crítica.
Quien se dedica a prepararse en exceso pierde la noción de sentir los pies en la tierra. Lo explico: Recientemente he conocido colegas que han recibido formación profesional de posgrados, maestrías, especializaciones y otros rangos superiores, realizados durante varios años y en países diferentes. Maravilloso dirían muchos. ¿Dónde está el pecadillo? En que sueñan la nota perfecta, la noticia superobjetiva, inclusión de todas las fuentes, superinvestigación exhaustiva y con estos preceptos se la dejan de tarea a uno de sus alumnos o subordinados (En el caso de una empresa periodística). Ellos no la hacen, no la logran, sin embargo, los títulos adquiridos respaldan la solicitud y no se cuestionan el por qué ellos mismos no lo hacen como la 'sueñan'. En síntesis se nos quedaron en el escritorio, en el mando y no aplican lo aprendido. Se quedaron en la teoría. Gracias por su atención.