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Un programa de Reporteros Sin Fronteras ayuda a periodistas que trabajan en entornos conflictivos

Un programa de Reporteros Sin Fronteras ayuda a periodistas que trabajan en entornos conflictivos

Clothilde Goujard | 06/07/18

En la primavera de 2015, Yuliaa Bozhko, periodista de la televisión ucraniana, estaba al borde del agotamiento y la depresión. Había cubierto el repentino conflicto en su ciudad natal de Donetsk corriendo peligro todos los días hasta que tuvo que huir de la región con su hija y una maleta.

Sintiéndose sola en la ciudad de Kiev, adonde su empleador la había enviado, intentó encontrar satisfacción en su trabajo y lidiar con el trauma por el que había pasado.

"Perdí a mucha gente cercana y fue difícil ver ese desastre", dice, tres años después. "Todo se había convertido en una ruina”.

Un colega le recomendó que postulara a la Beca de descanso y refugio de Reporteros sin Fronteras Alemania y Taz-Panter-foundation, una organización sin fines de lucro vinculada al periódico alemán die tageszeitung.

La beca está abierta a periodistas que trabajan en países en crisis o en guerra, y les ofrece tres meses de descanso y apoyo psicológico en Berlín.

"Desarrollamos la idea porque vimos que muchos de los periodistas que se nos acercan para pedir ayuda no quieren dejar su país de forma permanente sino descansar, ya que trabajan a diario en circunstancias críticas", explica Christian Mihr, director de Reporteros sin Fronteras Alemania.

El programa de becas comenzó en 2016 y ya ha ayudado a siete periodistas de Afganistán, Etiopía, Turquía, Burundi y Ucrania. La mayoría, como Bozhko, aprovechan la oportunidad para tomar un descanso, recargar energías, visitar Berlín y disfrutar de tiempo de inactividad, mientras que algunos eligen realizar investigaciones y trabajos livianos.

"Los descansos breves suelen fortalecer y empoderan a los periodistas para que puedan continuar con su trabajo después", dice Mihr, quien ha recibido un feedback positivo de sus colegas.

Bozhko viajó a Berlín con su hija, que asistió a una escuela internacional en la ciudad durante la duración del programa. Dos veces a la semana Bozhko se reunía con un psicólogo para superar el trauma de vivir amenazada y reconstruir una nueva vida después de huir de su ciudad natal y dejar a parientes y amigos.

"Ver a un psicólogo me ayudó mucho a recuperarme de mi trauma", cuenta "Fue también una pequeña pausa para pensar en qué hacer al regresar".

El año pasado, 260 periodistas de todo el mundo solicitaron la beca. La posibilidad de enviar una aplicación encriptada permite a periodistas de países particularmente represivos solicitarla.

Cada año, Mihr selecciona a dos periodistas. El año pasado, un tercio de las aplicaciones provenían de periodistas que buscaban huir de su país, según cuenta.

Cuando los casos son graves pero no se ajustan a los requisitos de la Beca de descanso y refugio, el equipo de Reporteros sin Fronteras intenta buscar otros programas o soluciones individuales con organizaciones asociadas.

Para algunos periodistas, incluso tres meses lejos de un país represivo no pone fin a los peligros con los que deben lidiar al momento de volver. El fotoperiodista turco Uygar Önder Simsek, reciente becario, fue arrestado en el aeropuerto a su regreso a Turquía en febrero de 2018 y enviado a prisión.

Simsek había cubierto conflictos y seguido a las tropas kurdas en Siria para publicaciones como Time, The Washington Post y The New York Times. Mientras estuvo en Berlín, recibió un premio por su trabajo.

Reporteros sin Fronteras comenzó de inmediato una campaña para liberar a Simsek. Originalmente sentenciado a dos años y medio de prisión por usar redes sociales para difundir propaganda terrorista, apeló su condena y fue puesto en libertad.

El regreso de Bozhko a Ucrania fue más tranquilo. No pudo regresar a Donetsk, donde se enteró de que su nombre figura en una lista negra, pero se siente mejor y se ha dado cuenta de que quiere seguir ejerciendo su profesión. Recibió una beca para asistir a una conferencia de periodismo de investigación, está trabajando en historias sobre desplazados de Ucrania y escribiendo un libro sobre el conflicto en Donetsk.

Bozhko dice que siempre estará agradecida por la beca, que le permitió tomar un respiro de su compleja rutina.

“Fue muy bueno”, dice. “No solo renací como periodista sino como persona”.

Imagen con licencia Creative Commons en Unsplash, vía Jordy Meow.

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